EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

La trampa del debate

Marcial Rodríguez Saldaña

Enero 05, 2005

 

 

A un mes de la elección del nuevo gobernador de Guerrero, el PRI muestra signos de agotamiento, que se reflejan en un conjunto de reacciones que merecen comentarse, entre ellas su insistencia en un debate.

En los tiempos políticos en que el PRI era el partido hegemónico, o ampliamente mayoritario, difícilmente sus candidatos a cualquier cargo de elección popular, se dignaban a aceptar un debate con sus opositores, pues siempre rehuían a confrontarse con sus adversarios; por lo que llama la atención que ahora, parte de su estrategia sea la de forzar un debate entre su candidato y Zeferino Torreblanca Galindo, candidato de la coalición Guerrero Será Mejor.

La conclusión de esta insistencia es que el PRI se muestra ya como un partido de oposición en esta campaña para gobernador, pues quiere sentar en una misma mesa a su candidato en desventaja frente a Zeferino, para ponerlos –en imagen– en igualdad de posibilidades de triunfo ante los electores.

Un                           debate, por el tiempo que normalmente dura, entre dos o tres candidatos, media hora para cada quien, dividida en intervenciones de cinco a diez minutos por participante, no permite ni a los aspirantes ni a los electores, entrar a la profundidad de los temas sobre proyectos de gobierno; el debate es de frases cortas, de mensajes espectaculares, que impactan al televidente o radioescucha; la confrontación pública es de audacia para transmitir un mensaje, para la actuación pública.

Además, el debate tiene un entorno que puede dar pie a desvirtuar el resultado verdadero, es decir, hacer aparecer como ganador al perdedor; si se contratan plumas a sueldo –de esas que cobran en las nóminas de comunicación social– para que en casi todas las columnas periodísticas se escriba que alguien ganó el debate, si se pagan jilgueros para que en radio y televisión, en forma abrumadora, se afirme lo mismo, se presenta una imagen pública falsa; la ventaja del debate la tendrá quien tenga más recursos para manejar en medios el resultado del debate.

El debate en campañas electorales es saludable para fomentar la cultura democrática ciudadana y la confrontación de programas de gobierno, pero debe haber condiciones mínimas para que en el ambiente previo y posterior al mismo, haya respeto a los contendientes, fomento a los valores de la democracia; pero cuando como ahora, el PRI ha desatado una ofensiva sucia en contra de Zeferino, éste hace bien en tomar sus precauciones, pues el debate que tanto le apura al PRI, puede ser una trampa para tratar de posicionar al candidato del PRI, golpeando a Zeferino.

Ya se vio por dónde pinta la candidata del PAN, que con su frase de que el candidato del PRI “tiene ética política” parece una promotora más de la candidatura color rojo; así que un debate entre los tres candidatos realmente sería un debate de dos candidatos en contra de Zeferino, quien les aventaja en intención de voto.

El PRI reconoce que desde el arranque de la campaña viene en desventaja, y se esfuerza por aparecer que se acerca a un empate técnico, mostrando ello como un éxito de su trabajo electoral; sin embargo, el hecho de que el PRI gobierne Guerrero, nos indica que el análisis debería ser a la inversa, que el PRI como partido en el gobierno estaría obligado a ir en ventaja y a la oposición le tocaría luchar por acercarse al PRI, lo cual nos hace concluir que el PRI se prepara para ser un partido opositor al nuevo gobierno del estado, que conformará la coalición Guerrero Será Mejor, encabezada por Zeferino Torreblanca Galindo.