EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

La UNESCO y el echeverrismo

Jorge G. Castañeda

Octubre 20, 2016

El desaguisado del voto de México en la UNESCO sobre el Templo del Monte en Jerusalén ya cobró una primera baja: la de Andrés Roemer, ex representante permanente mexicano. Es poco, si recordamos el despido del canciller Emilio Rabasa en 1975 por Luis Echeverría debido a un voto análogo (guardando las proporciones) en la ONU, y mucho, si nos preguntáramos cuál era la necesidad de un voto de tal estulticia.
Prefiero tratar de entender lo sucedido, aunque se trata de un asunto bizantino, sólo para supuestos iniciados. Los hechos primero. Con independencia de las comunicaciones entre el embajador y la Cancillería (muchas de las cuales son públicas, pero no todas), tanto el presidente como la secretaria de Relaciones supieron de la existencia de una votación inminente en la UNESCO y de la importancia que la comunidad judía mexicana y el gobierno de Israel le acordaban al tema. Peña invitó a dos líderes de la comunidad al funeral de Shimon Peres; durante el vuelo ambos le manifestaron su preocupación por el voto de México y las implicaciones del mismo.
En segundo lugar, la secretaria tuvo la oportunidad de conversar en persona y en situ con su embajador, en París, 10 días antes de la votación. No lo hizo, sobrándole tiempo para hacerlo. Tercero: la decisión de cómo votar la tomó el subsecretario de Asuntos Multilaterales, Miguel Ruiz Cabañas, en el sentido que revelan las instrucciones enviadas a Roemer y divulgadas indebidamente por él. Se le instruyó votar a favor de la resolución, contra Israel, con el bloque afro-asiático, árabe y de una parte de América Latina, y al margen de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido (en contra), o Francia y España (abstención). En un gobierno serio, quien debiera pagar los platos rotos sería como mínimo, Ruiz Cabañas. Como máximo, la secretaria, como en 1975.
Pero eso no iba a pasar. Por una simple razón: Ruiz Cabañas se ha convertido en el vocero internacional de las Fuerzas Armadas en materia de derechos humanos. A diferencia de todos los países, y de México hasta ahora, en lugar de que el Ministerio del Interior (Gobernación) sea el malo de la película en derechos humanos, y la cancillería el bueno, ahora es al revés. El aliado incondicional de los militares es la SRE, y la voz defensora de los derechos humanos la alza el subsecretario de Gobernación encargado del tema.
El pobre Roemer, sin idea de lo que sucedía, y que ya había generado un mal ambiente en la SRE desde su paso por el Consulado en San Francisco, no tenía el menor chance de ganar: le tocaba el papel de chivo expiatorio. Menos aún contra el chip priista de buena parte del servicio exterior que, en esta materia, sigue siendo echeverrista. Su default option es pro Palestina, pro Tercer Mundo, pro Ex Grupo de los 77, pro No Alineados. Todas esa dolencias no se quitan, salvo con muy poderosos antídotos.