EL-SUR

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Guerrero, México

Opinión

La Unión Europea ante la amenaza Trump

Gaspard Estrada

Febrero 08, 2017

Donald Trump continúa haciendo de las suyas. De la misma manera que lo manifestó con México, el nuevo presidente de Estados Unidos parece tener una hostilidad abierta en contra de la Unión Europea (UE). Además de declarar públicamente el poco aprecio que tiene hacia el ente político europeo, ha propuesto como representante a un diplomático que públicamente ha deseado ver su fin. También ha criticado a través de su cuenta de Twitter la política de recibimiento de los migrantes provenientes de Siria por parte del gobierno alemán, lo que le valió una firme respuesta de la canciller alemana, Angela Merkel. Finalmente, al resaltar sus afinidades con el presidente ruso Vladimir Putin, que tiene un diferendo sustantivo con la UE, queda claro que la voluntad de la nueva administración norteamericana es dificultar la existencia del bloque europeo.
El problema para Europa es que la Unión en sí pasa por un momento muy delicado, tal vez el más frágil desde su creación, hace casi 60 años. Las plataformas políticas anti UE han ganado terreno electoral en la mayoría de los veintisiete países que la integran, al tiempo que el Reino Unido, tras un referéndum más que controvertido, decidió abandonarla. Y el año electoral que se avecina no luce prometedor. En Alemania, que elegirá a su canciller a finales de septiembre, el partido AfD (fundado en 2013), abiertamente racista y de extrema derecha, tiene en estos días el 10 por ciento de las intenciones de voto. En Francia, a tres meses de las elecciones presidenciales, Marine Le Pen, presidenta del ultraderechista Partido Frente Nacional, está liderando las encuestas, con un promedio de 25 por ciento. Si bien las simulaciones de segunda vuelta favorecen al día de hoy al ex ministro de economía de François Hollande, Emmanuel Macron, la campaña apenas está comenzando verdaderamente. Después de los errores de las encuestadoras en Israel, Reino Unido, Colombia y Estados Unidos en los últimos dos años, nada puede descartarse.
El mayor problema para la UE es que el periodo electoral va a dificultar mucho la tarea de sus gobiernos en cuanto a la respuesta política que tendrán que dar en el corto plazo al presidente norteamericano, sobre todo si éste decide volver prioridad de su gobierno el desmembrar al organismo europeo. Desde el fin de la segunda guerra mundial, nunca un gobierno estadunidense había expresado ese interés. Por el contrario, durante décadas, nuestro vecino del norte financió el desarrollo de los países europeos a través de un programa de cooperación económica, el Plan Marshall, que a la postre permitió el crecimiento económico de Europa. En efecto, para Estados Unidos, promover la unidad y sobre todo la prosperidad del llamado viejo continente era el mejor mecanismo para contrarrestar la voluntad expansionista de la Unión Soviética, en plena Guerra Fría. Sin embargo, el mundo ha cambiado. Y ante esto, la reacción de los gobiernos europeos ha sido más que tímida. Con excepción del presidente francés, François Hollande, que dejará el cargo en poco menos de 100 días, y de la canciller alemana, pocos líderes europeos han expresado claramente en público sus objeciones a estas embestidas poco republicanas. Durante el pasado fin de semana, la cumbre de países europeos del Mediterráneo, celebrada en Malta, dejó en evidencia nuevamente este silencio que puede costarle muy caro a la UE. Hoy en día, el nuevo gobierno de Estados Unidos ha mandado señales de acercamiento al presidente ruso, Vladimir Putin. ¿Cuál será el fruto de estos gestos? Nadie sabe. La imprevisibilidad de Trump, y la desconfianza del régimen ruso hacia Estados Unidos pueden hacer que este “acuerdo” no dure mucho. Pero en este momento de profunda crisis política, la UE no puede darse el lujo de tomar ese tipo de riesgos.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada