EL-SUR

Sábado 20 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La victoria de Sebastián Piñera en Chile

Gaspard Estrada

Diciembre 20, 2017

El pasado domingo, el resultado de las urnas volvió a sorprender a los chilenos y al mundo en general. El ex presidente Sebastián Piñera, líder del partido Renovación Nacional (RN, derecha), se impuso al candidato del centro izquierda, Alejandro Guillier, con casi 10% de diferencia. Hasta el día de la elección, las cifras de los principales institutos de opinión apuntaban a una elección cerrada entre los dos finalistas. Ya en la primera vuelta, las encuestas demostraron estar equivocadas, al apuntar una diferencia de más de 25% entre Piñera y Guillier, que terminó siendo de 16% de los votos. Sin embargo, a pesar de estos problemas estadísticos, el resultado político de esta elección es claro: habrá una alternancia de derecha en Chile. El propio candidato de la coalición Nueva Mayoría, apoyado por la presidenta Michelle Bachelet, lo reconoció el mismo domingo: se trata de una severa derrota para el campo progresista.
En efecto, el segundo mandato de Bachelet estuvo marcado por reformas institucionales y económicas, como la reforma educativa y la reforma fiscal, pero también por tensiones políticas en el seno de la coalición en el poder. Si bien muchos chilenos reconocieron al final de su mandato la importancia de las reformas emprendidas durante estos cuatro años de gobierno –lo cual quedó en evidencia con el aumento de la popularidad presidencial–, el nacimiento y el desarrollo de opciones alternativas al Partido Socialista (PS), así como al Partido Por la Democracia (PPD) dejó claro que el electorado de izquierda no estaba satisfecho con la oferta electoral oficialista. El éxito de Beatriz Sánchez, la candidata de la coalición Frente Amplio de reciente creación, en la primera vuelta (quedó a poco más de 3% de diferencia de Guillier), demostró que el esquema político de la “concertación por la democracia”, coalición que eligió a Ricardo Lagos y a Michelle Bachelet en su primer mandato, ha caducado. La derrota de la izquierda en esta elección va a plantear necesariamente la pregunta del liderazgo político. Es posible que los miembros del Frente Amplio intenten imponer sus condiciones a la Nueva Mayoría, y que se cree una división dentro de la izquierda.
Sin embargo, para Sebastián Piñera las cosas tampoco serán tan fáciles. En primer lugar, la campaña de segunda vuelta evidenció que los chilenos, si bien desean una alternancia en el Palacio de la Moneda, sede del poder presidencial en Chile, no quieren que se les imponga una agenda demasiado a la derecha, al menos como la presentó Piñera durante la primera vuelta. Durante los últimos días de la elección, este último dejó claro que no abrogará algunas de las reformas clave de la gestión de Bachelet, como la despenalización de ciertos tipos de aborto. Aunque también dejó claro que dejará de lado el ambicioso programa de reformas progresistas impulsadas por Guillier durante su campaña. Es de esperar que el nuevo presidente de Chile intente disminuir los impuestos, en particular a los más ricos y a las empresas, y reducir el tamaño del Estado.
No obstante, Piñera tendrá que lidiar con un Congreso fragmentado, en el cual no dispondrá de una mayoría que le permita refrendar las reformas soñadas por la derecha. Por otro lado, si bien América Latina en general y Chile en particular están volviendo a crecer económicamente – aunque sea de manera tímida y parcial–, el panorama a corto plazo para el nuevo gobierno no será tranquilo. La baja participación en estas elecciones presidenciales y legislativas ha puesto de nuevo en evidencia la profunda desconfianza que tienen los ciudadanos chilenos hacia su clase política. Si surgen casos de corrupción en el nuevo gobierno de Piñera, como ya sucedió durante su primer mandato, no se puede excluir que rápidamente el nuevo presidente se vuelva impopular, como le sucedió a Michelle Bachelet durante su segundo mandato por la misma causa.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.
Twitter: @Gaspard_Estrada