EL-SUR

Jueves 18 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

La vida marcha

Florencio Salazar

Marzo 31, 2026

Herman Hesse dice que la historia de cada hombre equivale a la historia de la humanidad. Es acertada su observación: millones de espermatozoides compiten para fecundar al óvulo; uno vence, los demás perecen. La reproducción es el motivo esencial de la sexualidad. La aventura inicia antes de la gestación hasta la hora final.
La máxima proximidad de la repetición de una persona con otra, ocurre entre los siameses. En rigor, cada persona es única. La experiencia y la similitud se comparten a través de la oralidad, la investigación, los testimonios y la academia, porque el conocimiento soporta y modela la construcción de la inteligencia, el carácter y la personalidad. El saber individual acude al universo cognitivo para ofrecer y recibir múltiples informaciones, que forman el intelecto. De ahí la importancia de diarios, memorias, autobiografías y crónicas.
Siguiendo la idea de Hesse, toda racionalidad individual es irrepetible por sus características genéticas y el riesgo en la sobrevivencia. Cada individuo es un sobreviviente: superamos enfermedades, accidentes, adicciones, epidemias, atentados y amenazas, desde simples rasguños –posible origen de una infección mortal– hasta la caída de un andamio.
Desde la perspectiva individual, nuestra historia es la hazaña de y por la vida. Insisto, cada una, con independencia de condiciones sociales, económicas y políticas. Todos estamos expuestos y amanecer es el milagro del día. No creo, sin embargo, que la referencia testimonial deba servir para que el ego se convierta en el centro del universo.
En literatura, –igual en sicología y filosofía–, el acuerdo con el yo se traduce en la escultura que cada quien quisiera tallar de la imagen propia. Autores de memorias y autobiografías tienden al perfeccionamiento particular, a través de la justificación y la diatriba. Por supuesto, con la ausencia del mínimo de autocrítica.
Creo que las personas debemos asumir a plenitud el tiempo que vivimos; la etapa en la que se encuentra nuestra existencia. Aquellos que hemos desempeñado actividades de interés público, debemos compartir nuestra experiencia. Hacerlo, con la serenidad otorgada por el tiempo, sin desahogos ni falacias. Tratar de ser sólo un buen fotógrafo, aunque sea inevitable el ángulo de la imagen. No obstante, la ruta no debe allanar el arribo de la falsedad ni la sombra de la verdad sospechosa.
Con la atención del paciente lector, y de contar con la disposición de El Sur, a partir de la próxima colaboración iniciaré una serie de apuntes bajo el rubro: La vida marcha.