EL-SUR

Sábado 04 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

La violencia sin fin de la política colombiana

Gaspard Estrada

Agosto 27, 2025

Tras la muerte del senador Miguel Uribe, poco más de dos meses después del atentado en su contra, Colombia ha vuelto a estar en el centro de la agenda mediática internacional por una serie de actos de violencia. Esta vez, se trató de dos atentados realizados por el Estado Mayor Conjunto (EMC), una disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en contra de fuerzas castrenses en Cali y de la policía en la ciudad de Amalfi (en la provincia de Antioquia), provocando la muerte de al menos 19 personas, y decenas de heridos. Esta noticia marca el regreso al peor período de violencia política en Colombia, desde finales de los años 1980 (no obstante, es importante señalar que el asesinato de líderes sociales y sindicales nunca ha cesado).
Estas imágenes dejaron un profundo impacto en la sociedad, al tiempo que podrían determinar el curso de las próximas elecciones presidenciales, que se llevarán a cabo en mayo del próximo año. Según las últimas encuestas de opinión, la temática de la violencia ha vuelto a encabezar el índice de preocupaciones de los electores, por encima de otras temáticas como la economía o el empleo. Infelizmente, estos datos tienen una explicación histórica: Colombia tiene el mayor registro de este tipo de crímenes políticos en América Latina. Desde la época llamada “La Violencia” a mediados del siglo XX hasta la ola de asesinatos de líderes de izquierda y candidatos presidenciales en los años 80, Colombia ha convivido durante décadas con el crimen político. En este sentido, el asesinato del senador y precandidato presidencial Uribe durante un mitin político a plena luz del día en Bogotá, y de los militares y policías en la provincia no constituye una novedad.
El propio Uribe vivió en su persona, durante su juventud, la violencia política de su país: su madre, la periodista Diana Turbay e hija del expresidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982), fue secuestrada por narcotraficantes del Cartel de Medellín bajo el mando de Pablo Escobar y asesinada en 1991 durante una operación de rescate. Durante ese período, también fueron asesinados los aspirantes a la presidencia Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro y Álvaro Gómez Hurtado.
Uribe formaba parte de una generación de políticos que eran hijos de esas figuras martirizadas, como el alcalde de Bogotá Carlos Fernando Galán, hijo de Luis Carlos Galán, y la senadora María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro. En este sentido, no fue coincidencia que Uribe anunciara su candidatura a la presidencia para las elecciones de 2026 en el lugar donde fue asesinada su madre. El hecho de que su padre haya decidido ser candidato a la presidencia en su lugar tampoco lo es. Y es que antes de su muerte, Uribe lideraba la intención de voto presidencial, según una encuesta realizada en julio por el instituto demoscópico Guarumo-Econoanalítica. La principal pregunta que nos podemos hacer ahora es saber hacia qué candidato migrarán los electores que apostaban en la figura de Uribe como futuro presidente de Colombia.
A poco menos de un año de la elección presidencial, la situación política puede dar muchas vueltas. Sin embargo, todo indica que la violencia política estará en el centro del debate presidencial, lo cual podría favorecer a la oposición de derecha al gobierno del Presidente Gustavo Petro. Este último no ha logrado generar una marca gubernamental poderosa, que le permita construir un discurso consistente de cara a la próxima elección, y así consolidar su proyecto político más allá de su presidencia. La llamada “Paz total” (la voluntad de establecer acuerdos con todos los grupos armados del país en base al acuerdo de paz negociado con las FARC entre 2010 y 2016), que constituía la principal oferta política del Petrismo, dejó de ser funcional para el gobierno ante el aumento de la violencia. En este sentido, si bien la izquierda política logró aglutinarse dentro de una coalición política (Colombia Humana, liderada por Gustavo Petro), esta última no dispone de un mensaje claro, a diferencia de la derecha. Que usará y abusara de la indignación popular para apuntalar a sus candidatos.

* Miembro de la Unidad del Sur Global de la London School of Economics (LSE)

X: @Gaspard_Estrada