EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Lagunas costeras

Octavio Klimek Alcaraz

Agosto 17, 2019

Por razones del trabajo cotidiano de un servidor, he conocido de un creciente número de asuntos a atender con relación a la problemática ambiental de las lagunas costeras. México es un país privilegiado con relación a las lagunas costeras. A lo largo de la costa del océano Pacífico, como la de del Golfo de México y el Caribe se localizan gran número y variedad de ellas.
Para no entrar en dificultades de definir lo que es una laguna costera, simplemente voy a señalar que son ecosistemas acuáticos, que se encuentran en la parte baja de la cuenca hidrográfica, en la zona costera, siendo su origen y morfología variado.
En la vida de una laguna costera, los aportes de nutrientes de los ríos y escurrimientos terrestres en su entorno son fundamentales para mantenerlas en su estado más natural. Derivado de esos aportes, las lagunas costeras son altamente productivas, esto se observa en su función como zonas de reproducción, desove, alimentación y refugio de una gran biodiversidad presente en las lagunas costeras, siendo hábitat de aves, mamíferos, reptiles, anfibios y peces; esto último ha hecho que sean de gran importancia para las actividades pesqueras dentro de las lagunas costeras, como en la áreas costeras adyacentes. Asimismo, la factibilidad de estar comunicados con el mar, ha hecho que muchas de ellas sean al día de hoy refugio no sólo de pesquerías, sino también puertos seguros para embarcaciones. En muchos casos, aquellas lagunas con grandes reservorios de agua dulce, contribuyen al abastecimiento de agua para los asentamientos humanos de su entorno. Además, sus embalses contribuyen en la protección de las zonas costeras ante las inundaciones asociadas al impacto de fenómenos meteorológicos extremos.
Sin embargo, muchas lagunas costeras del país se encuentran con graves problemas de deterioro ambiental. En las partes altas de las cuencas los ríos han sido represados para fines de generación eléctrica, regadío o abastecimiento de agua potable. Adicional, la presión del cambio del uso del suelo sobre las tierras forestales para uso agropecuario y urbano modifica de manera adversa de una u otra forma la naturaleza de las lagunas costeras. Todo esto ha provocado severos cambios en los caudales de agua, tanto en cantidad, como en calidad, que tradicionalmente llegaban a las lagunas costeras.
Las lagunas costeras sufren en especial de la contaminación, en especial las grandes aportaciones de las descargas de aguas negras de los asentamientos humanos de sus ríos aportantes. Además, en estos casos, se encuentran lagunas sobrefertilizadas por nutrientes, además de contaminadas, que aceleran los ciclos naturales de las lagunas para convertir en poco tiempo sus espejos de agua en superficies con tierras pantanosas.
Agréguese, que en muchos casos se presenta una gran presión humana por las actividades pesqueras. El enorme esfuerzo pesquero lleva más temprano, que tarde a la caída de las pesquerías comerciales. Peor aún, se tiene en muchos casos especies de peces exóticos invasores que compiten y llevan a la reducción de las poblaciones de especies de peces nativos.
De todo esto lo primero que se observa es un patrón de desorden en el territorio, en donde las políticas y programas públicos, así como los proyectos públicos y privados carecen de una orientación de integración y visión común de futuro. Así se observa que los gobiernos federal, estatales y municipales trabajan en torno de las lagunas costeras de manera totalmente descoordinada tanto en espacio, como en tiempo. Pero, peor aún con un absoluto desconocimiento de los principios básicos de la ingeniería ecológica.
Así, en las lagunas costeras se hacen desde dragados a diestra y siniestra para retirar el azolve que ingresa al vaso de las lagunas, apertura de canales hasta escolleras para abrir las barras de manera permanente la comunicación con el mar, lo que ha convertido en marismas a las lagunas, ahora con aguas hipersalobres.
Seguramente no existe una receta para resolver de manera general los problemas de las lagunas costeras en el país. Se requiere, estudiarlas de manera multidisciplinaria para la correcta toma de decisiones. Lo que aplica para la laguna A, no aplica necesariamente para la laguna B. Hay que comprender además de que el enfoque no es meramente sectorial, normalmente se quiere dejar la atención de su problemática al sector hídrico o al de la pesca, que además se quiere dejar por competencia como un asunto meramente de responsabilidad federal. Pero el asunto es más complejo, en la mayoría de los casos, en los diagnósticos conocidos, se observa que las causas de la problemática de la laguna costera se encuentran afuera de ella y vienen de sectores diversos, que hacen impactos sinérgicos y de gran complejidad en su solución.
La respuesta no es tan sencilla, pero estoy cierto que deben trabajarse los casos de cada laguna costera de manera específica, identificado actores clave para integrar grupos de trabajo que permitan hacer propuestas más integrales para alcanzar una gestión sostenible de cada laguna costera. Tenemos, que voltear de manera urgente los ojos a las lagunas costeras. Su conservación será un buen bioindicador del estado en que se encuentran los demás ecosistemas de las cuencas donde se ubican. Por ello, habrá que impulsar una nueva arquitectura de gestión pública para la atención a las mismas.