EL-SUR

Martes 24 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Las cuotas de género

Héctor Manuel Popoca Boone

Septiembre 01, 2007



Por la proverbial exclusión de la mujer en política, se aplicó el sistema de la cuota de género. Como una acción afirmativa
temporal, por medio de la cual se garantiza al sexo femenino la vigencia de sus derechos políticos para ser postuladas por sus
partidos políticos a puestos partidarios, de representación popular o de gobierno.
Por la vía del decreto se les otorga lo que debiera de ser producto de la aceptación general. No se trata de una medida
veladamente excluyente como algunos piensan. Se trata del reconocimiento de desigualdades y desventajas, producto de la
discriminación por sexo. Se trata de otorgarle su lugar y campo de acción a la mujer en el ejercicio político. Como entes políticos
equivalentes al hombre, en igualdad de condiciones y circunstancias.
En el pasado Congreso Nacional del PRD se aprobó una cuota del 50 por ciento en las nominaciones para las mujeres. Las
féminas del PRI ya la habían conquistado y las del PAN la tienen en 30 por ciento. Esto representa un avance positivo dentro de la
retorcida democracia partidaria nacional en que vivimos.
En el caso de las senadurías federales de Guerrero, actualmente ninguna mujer detenta alguna. Por lo que se refiere a las
diputaciones federales, es la misma inaudita situación. Del total de titulares de presidencias municipales, el 2 por ciento son del
sexo femenino. De las diputaciones locales son el 14 por ciento y de las regidurías, menos del 30 por ciento. Saque usted sus
propias conclusiones. Lo cierto es que en equidad de género en política estamos en la calle.
Aún con la cuota de género conquistada, en la mayoría de los grandes partidos políticos no ha sido fácil la lucha política de las
mujeres guerrerenses para hacer prevalecer su identidad política.
Existe todavía renuencia soterrada y poco reconocimiento para ellas como individuos necesarios para el desarrollo humano y para
la conducción y revitalización de la vida política democrática de nuestro Estado.
La inescrupulosidad, el nepotismo, las calumnias, la represión privada y los actos intimidatorios para manipularlas, frenarlas e
impedirles sus derechos políticos han tenido presencia oprobiosa en estas tierras del sur. Por fortuna, no de manera
generalizada.
En legislaturas locales pasadas, se presentaron algunos casos de políticos del PRD-Guerrero que llegaron a una curul debajo de
las enaguas de una mujer. Esto es, al postular dentro de las candidaturas plurinominales a que tienen derecho las mujeres, a
aquella que después, por vía de facto, ya sea corrompiéndola, amenazándola o chantajeándola por lazos afectivos o amistosos,
se les forzaba a renunciar o a no tomar protesta de su cargo público. Claro que el suplente era un hombre que asumía muy
orondo la vacante dejada.
Esto se practicó con total impunidad; haciéndose de la vista gorda los órganos internos de control del PRD-Guerrero. Hasta que
convertida en escándalo público, se vieron obligados, por la vía estatutaria, a poner un alto a dicho escamoteo político.
La semana pasada tuve la oportunidad de conocer a una regidora del PRD-Iguala que sufrió, estoicamente, pero con gran valor,
fortaleza y entereza, sinnúmero de vejámenes y agravios por parte de algunos de sus compañeros y líderes regionales de partido.
Todo para que no asumiera, hace dos años, la regiduría obtenida y haber osado desobedecer el papel de puente político para que
un hombre llegara, como su suplente, a dicho cargo edilicio. Además del uso de violencia verbal, la hubo física; llegando a la
aberrante situación vengativa de quemarle su casa y expulsarla, junto con toda su familia, de la colonia popular en donde vivía.
Esta maldad fue maquinada por los líderes perredistas que en ese entonces medraban en dicha colonia popular.
Los pormenores de tan vergonzoso caso fueron ampliamente conocidos por la directiva estatal del PRD en Chilpancingo. Tanto
documentalmente, como con numerosas firmas de solidaridad de por medio. Los dirigentes estatales hicieron caso omiso y
contestaron con despreciable desdén e infamante silencio. Pero la regidora sigue desempeñando sus funciones; y por cierto, muy
bien. Mi reconocimiento y encomio para ella por su firmeza demostrada.

PD. No me mueve para mis críticas ningún antiperredismo; a veces las centro en ellos porque ahora son los que están en el poder
en Guerrero y porque supuestamente son progresistas y de izquierda. Como demócrata, me preocupa sobremanera la
descomposición de la vida orgánica interna de todos los partidos políticos mexicanos. Pobre México.

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