Silber Meza
Enero 03, 2026
El descarrilamiento del Tren Interoceánico, que ha dejado 14 personas muertas y casi una centena de heridas, marcará a la incipiente Cuarta Transformación. El tren es parte del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, una obra iniciada por Andrés Manuel Lópe Obrador y continuada por Claudia Sheinbaum Pardo. Y es la gran apuesta oficial del despegue económico a mediano–largo plazo, algo que aún está lejos de suceder.
Es la alternativa mexicana al Canal de Panamá porque conecta por ferrocarril los océanos Pacífico y Atlántico. Ofrece reducir los tiempos hasta en cinco días, comparado con el histórico puente acuático de Centroamérica. El tren será de pasajeros, pero principalmente de carga, y a lo largo de sus más de 300 kilómetros de vía se planea instalar una decena de parques industriales privados. El gobierno mexicano espera que este corredor aporte el 2.65% del Producto Interno Bruto nacional y que atraiga una inversión de hasta 50 billones de dólares.
En el equipo de investigación de El Universal conocemos bien el proyecto. Desde septiembre de 2024 publicamos una serie de trabajos encabezados por la reportera Alejandra Crail y acompañados por mí como editor donde se desvela una serie de abusos, delitos del crimen organizado y tropelías de las autoridades mexicanas. El ambicioso proyecto fue entregado por AMLO a la Secretaría de Marina con el cuento de que los militares y marinos son más honestos y eficientes, pero el tiempo, como hemos visto una y otra vez, nos ha demostrado que no es así, y que sólo hace que los derechos civiles y humanos sean violados con facilidad, además de que aumenta la opacidad y se complica la justicia.
La serie, llamada “Corredor Interoceánico: una historia de imposición, despojo y violencia”, narra en seis grandes reportajes los planes del gobierno para convertir selvas en grandes áreas de concreto con lo que morirían miles de animales; la criminalización de los pobladores defensores del territorio y las falsas promesas de las autoridades; el acecho del crimen organizado a los habitantes para especular con los precios de los terreros, y la simulación del proceso de consulta a las comunidades indígenas que, por cierto, entonces estuvo encabezado por Hugo Aguilar Ortiz, actual presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
La construcción del Tren Interoceánico estuvo llena de irregularidades y violencia. Por ejemplo, la lucha por el control transportista de la obra entre integrantes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM). La primera históricamente vincula al PRI, la segunda a Morena y dirigida por el diputado federal Pedro Haces. La confrontación estuvo marcada por balazos y acusaciones de homicidios mutuos.
Como ya se ha documentado en lo periodístico, la obra estuvo mal planeada, en buena medida por la presión y los tiempos establecidos por el gobierno de López Obrador. Los mexicanos sabemos que, cuando las cosas se hacen a prisas, algo saldrá mal, y cuando eso involucra la seguridad de los gobernados termina en tragedia, como sucedió.
Ya antes se había descarrilado el Tren Maya, aunque los funcionarios no aceptaron el término. En ese entonces no fue de la gravedad actual, afortunadamente. Y el Tren Maya también fue una obra enorme ejecutada con prisas: en el proceso murieron trabajadores.
El apuro por inaugurar el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el AIFA, llevó a que opere subsidiado, con pocos vuelos y sin la conectividad necesaria. El tren que lo conectará con la Ciudad de México aún no se concluye y su fecha de terminación la han tenido que aplazar en varias ocasiones.
López Obrador dijo que haría en seis años lo que otros hicieron en 12. Bueno, esa idea tuvo un costo que apenas comenzamos a ver. Y por eso la refinería de Dos Bocas tampoco funciona como debía ser, porque no ha tenido su proceso de maduración y se levantó más con caprichos presidenciales que con técnica.
Y ahora todo le empieza a reventar a Claudia Sheinbaum, como le reventó la Línea 12 del Metro de Cdmx cuando era jefa de gobierno en 2021, debido a una obra deficiente de otro antecesor, Marcelo Ebrard Casaubón, actual secretario de Economía en su administración.
Poco a poco Sheinbaum ha ido cortando con los lastres que le sembró su predecesor, pero todo indica que tendrá que acelerar el paso. En la tragedia del Interoceánico tiene que haber responsables. Y ella lo sabe.