EL-SUR

Lunes 24 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Laurent Binet: la tentación de cambiar la realidad

Adán Ramírez Serret

Diciembre 30, 2022

La historia no es más que un punto de partida para la ficción, el apoyo para volver a contar, para poner carne, mente y sentimientos a las personas del pasado; para preguntarse qué hubiera sucedido si las cosas hubieran sido diferentes.
En estricto sentido, toda persona que escriba reinventa la realidad. No solamente porque es parcial, también porque el recuerdo es más un resultado de la imaginación que un recuento de fuentes con datos duros. Y esto todo mundo lo sabe.
Sin embargo, uno de los grandes juegos de la ficción es hacernos creer que aquello que se cuenta es cierto. Así, hay autores que se enfocan precisamente en la idea de escribir una mentira, de hacerla pasar por real o viceversa. Es el caso, por supuesto de Miguel de Cervantes, Jorge Luis Borges, Roberto Bolaño o Benjamín Labatut. En donde ficción y verdad se mezclan de tal forma que lo buscado es confundir la realidad.
A esta estirpe pertenece Laurent Binet (París, 1972) quien hizo un brillante debut con la novela HHhH, galardonada con algunos de los premios más importantes en Francia, adaptada al cine y publicada en más de 35 países. Luego de este deslumbrante inicio, el siguiente libro de Binet fue extremadamente literario, en donde el protagonista no es otro que el idioma, La séptima función del lenguaje, obra por demás erudita que buscaba huir, se diría deliberadamente, del gran público.
Hace un par de años volvió con la novela Civilizaciones. Una obra que se plantea cambiar la historia. No el futuro, que es lo usual en el ego no pequeño de los autores, sino el pasado, que, al fin y al cabo, es lo único que podemos hacer: replantear, destruir y fal-sear nuestros orígenes.
Civilizaciones abre con un epígrafe de Carlos Fuentes: “El arte da vida a lo que la Historia ha asesinado”. Congruente, Binet comienza narrando el viaje de unos vikingos que vienen de Groenlandia a América. Ese hipotético periplo –casi demostrado– que ha acarreado una buena cantidad de mitos y miles de hipótesis. Unas sostenidas de manera histórica y otras bastante descabelladas, novelescas. Como que la Serpiente Emplumada, Quetzal-cóatl, pudo venir de la estirpe de aquellos europeos.
Binet no se mueve en el terreno de la hipótesis, sino en el de la ucronía (la reconstrucción histórica construida lógicamente que se basa en hechos posibles pero que no ha sucedido realmente). Es el relato de esos vikingos, pero en lugar de pisar tierra e intercambiar objetos con los originarios de América del Norte deciden moverse hacia el sur. Van bajando, Cuba, Chichén Itzá, Panamá… Van aprendiendo formas de cultivar y conociendo a las diversas culturas, dejándoles caballos, enseñándoles el uso de los metales y contagiándoles virus hasta hacerlos inmunes.
Binet es también sarcástico, va respondiendo a las diferentes teorías que llevaron a los historiadores a mitificar de sencilla la Conquista de América; ya el Inca Garcilaso de la Vega lo decía: “Por esa behetría en que vivían, sin conformidad alguna, fueron facilísimos de conquistar”.
Luego de esta travesía, Binet recrea los Diarios de Cristóbal Colón, cercanos a un humor negro. Retoma el texto literario que dejó el supuesto genovés para transformarlo en un relato a lo Alvar Núñez Cabeza de Vaca, pues a quienes encuentra Colón ya no son esos caribeños completamente ingenuos, sino a un grupo que ya conoce a los extraños, a otras culturas con las que ha compartido herramientas y conocimientos.
El tercer capítulo es Las crónicas de Atahualpa, y aquí Binet responde también con ironía a los textos históricos y literarios que tenemos de conquistadores como Hernán Cortés o Bernal Díaz del Castillo.
Lo que sigue ya debe ser descubierto por el lector, y en donde Binet se responde a la pregunta ¿Qué hubiera pasado si las cosas hubieran sido al revés? Si las culturas de la ahora América, hubieran llegado a Europa.

Laurent Binet, Civilizaciones, Ciudad de México, Planeta, 2020. 442 páginas.