EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Levantamiento ciudadano 

Jorge Camacho Peñaloza

Diciembre 16, 2016

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y países, porque la crisis trae progreso… la verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. Albert Einstein.

Lo ocurrido en estos días en San Miguel Totolapan, el intercambio de una persona secuestrada por un grupo delincuencial, dirigido por un delincuente con atractivo apodo El Tequilero, por la madre del dirigente de ese grupo, retenida por un grupo ciudadano armado, ha puesto a Guerrero otra vez en las primeras planas de la nota roja, por la percepción de la gran impunidad con la que actúan los delincuentes y la inexistencia de seguridad pública en ese municipio del estado, revelando la ineficacia de las instituciones encargadas de ofrecerla.
Pero también llama poderosamente la atención que la ciudadanía harta de la inseguridad y de los embates de la delincuencia organizada en su contra, tome las armas para autodefenderse pasando al terreno que da precisamente origen a la inseguridad y a la afectación a su patrimonio y vidas mismas, que es el de la ilegalidad o del delito, porque a menos que no me haya dado cuenta de algún cambio en la Constitución, pero que se sepa portar armas y hacerse justicia por propia mano es un delito.
Sin embargo, este hecho debemos verlo más allá de la tragedia del secuestro de una persona o de que la propia ciudadanía tenga que tomar las armas para defenderse, que en el caso de los secuestros sí es una verdadera tragedia que ha afectado a miles de familias en el estado, por cuanto muchas veces han perdido a sus familiares o su patrimonio, además de las secuelas psicológicas que este flagelo les deja; así como que la ciudadanía tenga que poner en riesgo sus vidas tomando la armas en sus manos para defenderse de la delincuencia organizada, cuando es una responsabilidad del Estado mexicano combatirla; y también no hay que quedarse en el drama que promueven algunos medios de comunicación enalteciendo a la valiente esposa, que de suyo lo es, o el intercambio del ingeniero y la madre de El Tequilero, lo que rescataría es el levantamiento ciudadano justamente antes de que toma en sus manos un arma.
Justamente una actitud ciudadana de esas, que pasa de la indignación a la acción, es lo que los ciudadanos debemos poner en práctica para exigir al gobierno resultados, eficiencia y honestidad, pero no caer en acciones extremas.
Cómo sociedad no nos conviene levantarnos en armas para autodefendernos, porque estamos fomentando la anarquía, la ley de la selva, el ojo por ojo, que no nos conduce a nada bueno y al contrario, en lugar de solucionar el problema, lo agudiza, porque entonces trastoca el proceso social de adjudicación de los roles institucionales, promoviendo la impunidad total, de los gobernantes irresponsables e ineficaces, de los delincuentes, de los políticos coludidos con éstos y de la ciudadanía armada.
No podemos nosotros la ciudadanía, seguir pecando de omisos ante la irresponsabilidad e ineficiencia de las autoridades, eso nos hace no sólo cómplices de la impunidad sino que también nos hace igual que esas autoridades, irresponsables e ineficientes como ciudadanos.
Tenemos que levantarnos, sí, pero antes de que nos lleguen las crisis, no podemos seguir centrando nuestras vidas en las cosas privadas, personales o familiares, y dejar las cosas públicas a los políticos, desinteresarnos por las cosas públicas nos ha llevado a eso, a dejar que nos llegue la crisis y reaccionar valientemente tomando las armas; levantémonos, sí, pero informándonos, supervisando, actuando, exigiendo ordenadamente participación y evaluando las decisiones públicas y de gobierno.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la paisanada de El Sur, que ya entrados en el Guadalupe-Reyes, que no se olviden de invitarme a su posada.