EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Libre comercio y cooperación ambiental (Primera parte)

Octavio Klimek Alcaraz

Marzo 03, 2018

Este pasado viernes 2 de marzo, tuve la oportunidad de participar en un Foro en el Senado, que se denominó ¿Modernización o retroceso? Amenazas al medio ambiente e internet en la renegociación del TLCAN. A continuación, presento algunos planteamientos expuestos en el Foro.
Como es conocido, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es un acuerdo regional entre el gobierno de Canadá, el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de Estados Unidos de América, para crear una zona de libre comercio. El TLCAN entró en vigor el 1 de enero de 1994. Es decir, se acaban de cumplir 24 años de su entrada en vigor. En especial, debido a la presión del presidente Trump de los Estados Unidos de América, se está revisando. Él ha jurado y perjurado que su país ha sido el gran perdedor en la implementación de dicho Tratado en esos 24 años. Lo que es de risa loca cuando vemos la pobreza de la mayoría de los mexicanos y el enorme costo ambiental a través del extractivismo de hidrocarburos y minerales, o el abandono del campo para migrar a los Estados Unidos de América, etcétera. En fin, lo que se ve no se debería juzgar. Así, que bajo esa premisa de promover el máximo beneficio económico para las empresas estadunidenses, se han realizado estas negociaciones prácticamente en lo oscurito. Lo que nos hace suponer, que lo que resulte no será bueno para México. En especial, ante las formas groseras del día a día publicadas sobre el devenir del contexto de la negociación por parte de los estadunidenses. Por ello, se insiste en círculos de la sociedad civil en la conveniencia de salir del citado TLCAN y aplicar acuerdos internacionales globales funcionales, como el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que abarca el comercio internacional de mercancías.
El TLCAN contiene algunas disposiciones ambientales en su preámbulo, así como en los capítulos 7, 9 y 11. En el artículo 104, establece que en caso de contradicción entre el Tratado y las obligaciones específicas en materia comercial establece cuáles son los cuatro acuerdos ambientales internacionales que prevalecerán sobre el TLCAN.
El balance del TLCAN en términos ambientales para México seguramente es negativo. Todos los datos de contaminación de agua, del aire o del suelo, hasta la pérdida de bosques y selvas, y de la biodiversidad del país, así lo indican. Esto no es motivo de sorpresa, en las negociaciones del TLCAN se olvidaron de los aspectos ambientales, ante los intereses preponderantes del comercio. Pero, ante la idea imperante de que, los bajos niveles de exigencia regulatoria de la gestión ambiental en México, podrían generar un paraíso para el asentamiento de industrias contaminantes en el país –trasladando industrias contaminantes y con ello empleos de Estados Unidos de América y Canadá a México–, obligó a los negociadores de esa época a generar en paralelo al TLCAN el denominado Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN). Así, tanto el Tratado, como el Acuerdo, entraron en vigor al mismo tiempo hace 24 años.
El ACAAN trata de fortalecer la obligación de cada país de proteger su medio ambiente, a fin de facilitar la cooperación efectiva en la conservación, protección y fortalecimiento del medio ambiente de América del Norte.
El ACAAN tiene en su artículo 1 de manera primordial, entre otros, los siguientes objetivos:
a) Alentar la protección y el mejoramiento del medio ambiente en el territorio de los tres países de la región, para el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
b) Promover el desarrollo sustentable a partir de la cooperación y el apoyo mutuo en políticas ambientales y económicas.
c) Mejorar la observancia y la aplicación de las leyes y reglamentos ambientales.
Se resaltaría, que uno de los objetivos enunciados del ACAAN es el de:
d) Apoyar las metas y los objetivos ambientales del TLCAN.