EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Libreros piden no ser removidos

Humberto Musacchio

Octubre 29, 2007

 

Los libreros de viejo del callejón de la Condesa enviaron a Marcelo Ebrard una carta en la que demandan para ellos el mismo trato
que reciben los vendedores de periódicos y revistas, pues su labor tiene también un evidente carácter cultural, por lo que piden
no ser removidos. Una solución podría ser aquella que Alejandra Moreno Toscano tenía proyectada cuando fue secretaria del
Departamento del Distrito Federal: ubicarlos en uno o más lugares estratégicos, como ocurre con los libreros del Sena, en París.
La doctora Moreno Toscano desde entonces proponía darles algún espacio donde su mercancía se exhibiera y vendiera en
alacenas semejantes a las que estuvieron en la vieja calle del Seminario, donde ofrecieron un valioso servicio a la ilustración de
los capitalinos. Tales alacenas fueron la culminación del comercio callejero de libros, que comenzó con la llegada de impresos
desde España, en el siglo XVI. En ese comercio participaban activamente los “merceros”, que, según dice García Cubas, entre
otras mercaderías ofrecían “Lavalles y catecismos de Ripalda de ediciones económicas, versos y ejemplares por Inclán y Soto
Casillas”. En 1631, al instalarse la Real y Pontificia Universidad de México en su sede definitiva, calle de por medio con la plaza de
El Volador, los libreros de viejo ocuparon posiciones frente al centro educativo y desde ahí competían con los situados en la Plaza
Mayor.
Las alacenas eran cajones sencillos
Las alacenas del Seminario, pequeños puestos de madera, alojaron a los libreros cuando fueron expulsados del mercado del
Volador, donde habían estado por siglos. De ahí, los mercaderes de letra impresa pasaron al Paseo de las Cadenas, frente a
Catedral, y luego a la calle de Seminario. Salvador Novo, en su Nueva grandeza mexicana recuerda que en esos cajones de
madera trabajaron César Cicerón, Polo Duarte padre, Navalón, Navarro y el padre de los Ramírez Vázquez, entre otros libreros de
abolengo. Las alacenas cumplían una función, pero eso no impidió que El Universal, el 24 de febrero de 1917, se lanzara contra
ellas “porque además de constituir un adefesio de la metrópoli, constituyen un verdadero foco de infección, dada la abundancia
de bibliotecas antiquísimas que, después de haber pertenecido a personas a veces enfermas de tuberculosis u otros males
contagiosos, van a parar a esos puestos polvorientos, llenos de grasa y descuidados, pasando diariamente por las manos de
curiosos compradores y las no muy limpias de los libreros”. Lo cierto es que las alacenas tienen una venerable tradición que
valdría la pena cultivar para, de esa manera, dar una salida al comercio de libros, que por cierto no está incluido en el bando que
prohíbe el comercio callejero en el primer cuadro.
El Memorial de Tlatelolco, abierto
Debieron pasar casi cuatro décadas para que existiera un lugar dedicado a recordar lo ocurrido en 1968, no sólo la matanza del 2
de octubre, sino la gesta y la fiesta rebelde que protagonizó la juventud del mundo en aquel año inolvidable. Como era de
esperarse, fue la Universidad Nacional Autónoma de México la que creó ese espacio, en la antigua torre de la Cancillería, junto a
la Plaza de las Tres Culturas. Es una digna culminación del rectorado de Juan Ramón de la Fuente, pero también uno de los
aciertos de Gerardo Estrada, coordinador de Difusión Cultural, quien en 68 fue delegado al Consejo Nacional de Huelga en su
calidad de estudiante de la entonces Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales. Al frente del Centro Cultural Tlatelolco de
la UNAM ha estado Sergio Raúl Arroyo, a quien se le encargó la preparación de todo lo referente a este lugar donde también se
aloja y expone la colección de Andrés Blaisten, que contiene más de 600 piezas con las grandes firmas de las artes plásticas de
México. El CCT será lugar de culto histórico y peregrinaje, pero también punto de irradiación cultural para el norte del Distrito
Federal, tan ayuno de espacios dedicados a la cultura.
El Alebrije de Cuernavaca, un peligro
Hace unos días, en Cuernavaca, en el antro conocido como El Alebrije, un grupo de jóvenes borrachos y presumiblemente
drogados la emprendieron a golpes contra un muchacho cuya única culpa fue hallarse en un sitio donde la vida no vale nada. Los
pandilleros la emprendieron masivamente contra su víctima a puñetazos, patadas y hasta a mordidas sin que el personal del
tugurio interviniera. Un amigo del agredido y la prima de éste lograron sacarlo del antro, pero afuera nuevamente fue tundido por
el mismo grupo de rufianes, presumiblemente acaudillado por el hijo de un boticario que quiso ser candidato presidencial. Como
su papa, el chamaco carece de ideas o sentimientos y sólo dispone de dinero, tanto, que tiene atemorizado al personal de los
antros que visita con sus amigotes. Los familiares de la víctima, sabedores de que los billetes inhiben la acción de la justicia,
decidieron no presentar querella, pero las autoridades panistas de Morelos tienen el deber de cerrar el antro donde se expende
alcohol a menores de edad y luego se deja en el mayor desamparo a los jóvenes clientes. Esta vez la víctima fue el hijo de una
pintora y sobrino de una conocida crítica, pero ¿quién sigue?
Breviario…
Ya son 669 los policías capacitados por Letras en Guardia, quienes divulgarán entre sus colegas las bondades de este programa
del gobierno capitalino que recoge la muy interesante experiencia de los policías de Nezahualcóyotl, donde suman cientos los
policías que se aficionaron a la lectura de libros. @@@ Pasado mañana, miércoles, en la calle Lafayette 13, departamento 401, en
la colonia Anzures, organizada por el Colectivo de Artistas Plásticos se realizará una subasta de pintura, escultura, grabado,
dibujo y arte-objeto. Los interesados pueden llamar al teléfono 52-50-53-38. @@@ El 7 de noviembre, en Bogotá, será
inaugurado el Centro Cultural Gabriel García Márquez del FCE, con la presencia de Felipe Calderón y del presidente de Colombia.
@@@ Apareció el número 85 de la revista Artes de México, dedicado al arte antiguo cora y huichol de la colección reunida por el
antropólogo y etnólogo alemán Konrad Theodor Preuss, la que se halla en el Museo Etnológico de Berlín.