EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Límites planetarios

Octavio Klimek Alcaraz

Enero 29, 2022

 

En el año 2009, un equipo de 29 prestigiados investigadores encabezados por Johan Rockström, de la Universidad de Estocolmo, publicaron dos artículos que en sus textos propusieron 9 límites planetarios para circunscribir la actividad humana dentro de márgenes seguros: uno en Nature en versión reducida y el otro en Ecology and Society en versión extensa (Rockström et al: Nature 461, 472-475 (https://www.nature.com/articles/461472a.pdf); Ecology and Society 14(2): 32 (http://www.ecologyandsociety.org/vol14/iss2/art32/)).
En dichos artículos plantean que las presiones antropogénicas sobre el Sistema Tierra han alcanzado una escala en la que ya no se puede excluir un cambio ambiental global abrupto. Por ello proponen un nuevo enfoque para la sostenibilidad global en el que definen los límites planetarios dentro de los cuales esperan que la humanidad pueda operar de manera segura. Transgredir uno o más límites planetarios puede ser perjudicial o incluso catastrófico debido al riesgo de cruzar umbrales que desencadenarán cambios ambientales abruptos y no lineales dentro de los sistemas de escala continental a planetaria. Para ello habían identificado los referidos nueve límites planetarios y, basándose en los conocimientos científicos actuales, lograron proponer cuantificaciones para siete de ellos. Estos siete son el cambio climático con relación a la concentración de dióxido de carbono en la atmosfera; la acidificación de los océanos; el agotamiento del ozono estratosférico; ciclo biogeoquímico del nitrógeno (relacionado con la fijación del nitrógeno) y ciclo del fósforo (relacionado al vertido anual de fósforo al mar); consumo global de agua dulce; cambio en el uso del sistema terrestre en relación con la proporción de tierra cultivada y la tasa a la que se pierde la diversidad biológica. Los dos límites planetarios adicionales para los que no lograron determinar un nivel límite son la contaminación química y la carga de aerosoles atmosféricos. Ellos estimaron que la humanidad ya ha transgredido tres límites planetarios: el cambio climático, la tasa de pérdida de biodiversidad y los cambios en el ciclo global del nitrógeno. Los límites planetarios son interdependientes, porque transgredir uno puede cambiar la posición de otros límites o hacer que se transgredan. Los impactos sociales de la transgresión de fronteras estarán en función de la resiliencia socioecológica de las sociedades afectadas.
La novedad después de casi 13 años de la publicación del artículo de Rockström y su equipo es que ya existe más conocimiento con relación al nivel límite de la contaminación química que no se había logrado determinar. La contaminación química tiene no sólo el potencial de causar graves daños al ecosistema y problemas de salud humana a distintas escalas, sino también para alterar procesos vitales del sistema terrestre de los que depende la vida humana. Por ello, en respuesta a esta aseveración se incluyó a la contaminación química como uno de los nueve límites planetarios.
Al respecto, un equipo de investigación dirigido por Linn Persson y otros 13 investigadores, del Instituto Ambiental de Estocolmo, Suecia han publicado un artículo de investigación este 18 de enero de 2022 en la revista Environmental Science & Technology, titulado: Outside the safe operating space of the planetary boundary for novel entities (https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acs.est.1c04158). La traducción del título del artículo sería Fuera del espacio operativo seguro del límite planetario para entidades novedosas. Su resultado es al ritmo con el que entran en el ambiente nuevas sustancias creadas por el hombre se amenaza la habitabilidad del planeta. Esa es la conclusión a la que ha llegado.
Los autores señalan que han cambiado el nombre del límite de la “contaminación química” por el de “nuevas entidades” (NE), definidas como “nuevas sustancias, nuevas formas de sustancias existentes y formas de vida modificadas”, incluyendo “sustancias químicas y otros nuevos tipos de materiales u organismos artificiales no conocidos previamente en el sistema terrestre, así como elementos naturales (por ejemplo, metales pesados) movilizados por actividades antropogénicas”. Conociendo la definición en este texto se utilizará la denominación de sustancias en lugar de nuevas entidades.
Persson y demás investigadores confirman que se supera el espacio operativo seguro del límite planetario de sustancias novedosas, ya que la producción y los lanzamientos anuales aumentan a un ritmo que supera la capacidad global de evaluación y seguimiento. El límite de sustancias novedosas en el marco de los límites planetarios se refiere a sustancias que son novedosas en un sentido geológico, es decir, creadas, introducidas o recirculadas por los seres humanos, y que podrían tener impactos a gran escala que amenazan la integridad de los procesos del sistema terrestre. Han revisado la literatura científica relevante para cuantificar el límite de sustancias novedosas y destacan la contaminación plástica como un aspecto particular de gran preocupación.
Han propuesto varias variables de control complementarias para capturar la complejidad de este límite, al tiempo que reconocen las principales limitaciones de datos. Concluyen que la humanidad actualmente está operando fuera del límite planetario en base al peso de la evidencia para varias de estas variables de control. La tasa cada vez mayor de producción y liberación de volúmenes más grandes y un mayor número de sustancias novedosas con diversos potenciales de riesgo exceden la capacidad de las sociedades para realizar evaluaciones y monitoreo relacionados con la seguridad. Recomiendan tomar medidas urgentes para reducir el daño asociado con el exceso del límite mediante la reducción de la producción y liberación de nuevas sustancias, señalando que aun así, la persistencia de muchas sustancias nuevas y/o sus efectos asociados seguirán representando una amenaza.
El trasfondo es el concepto de “límites planetarios” formulado en 2009, que, que, de sobrepasarse, podrían hacer que la Tierra se tornase inhabitable a largo plazo. Uno de estos límites es cuántos compuestos artificiales nuevos y previamente desconocidos están ingresando a los ecosistemas; estos pueden afectar los ecosistemas, y su biodiversidad de diferentes maneras. Según el equipo de investigadores, el número y la cantidad de sustancias artificiales ya supera el límite en el que se pueden evaluar o incluso controlar las consecuencias de esta contaminación.
Actualmente se dispone de unas 350 mil sustancias artificiales; la producción de estos productos químicos se ha multiplicado por 50 en las décadas posteriores a 1950. La gama de estos productos químicos en particular está creciendo más rápido que nunca. Algunas de estas sustancias liberadas son tóxicas, otras, como los antibióticos o las sustancias similares a las hormonas en las aguas residuales, tienen efectos indeseables en el medio ambiente, y otras son prácticamente indestructibles y se acumulan de manera imparable en el medio ambiente, por ejemplo, como las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés), que contiene flúor. Solo se conoce una pequeña parte de los efectos de estos compuestos que tienen sobre los organismos y ecosistemas.
Aunque la contaminación por sustancias causadas por el hombre se identificó como uno de los límites planetarios ya en 2009, hasta ahora, simplemente se desconocía dónde se encuentra la humanidad en relación con ese límite. Hay muchos ejemplos de contaminación química preocupantes, como los microplásticos que ahora están literalmente en todas partes o los productos químicos industriales que se pueden encontrar en la sangre de todos. Pero no está absolutamente claro qué tan grave es realmente el daño y si todo esto conforma actualmente un problema para la vida.
De hecho, no existe una forma simple para medir esto, así que se desconoce la amenaza real que representan todas estas sustancias. Después de todo, el problema central es que hay muchas sustancias desconocidas con efectos desconocidos. Es por eso, que el equipo de Persson optó por un enfoque casi estadístico: si no puede monitorear, examinar y, si es necesario, mantener bajo control las sustancias artificiales y sus efectos, entonces una de ellas eventualmente se convertirá en una amenaza para la vida si se produce en cantidad suficiente. Y esa, según el grupo de trabajo, es la situación actual.
La conclusión: si nada cambia, las cosas saldrán muy mal en algún momento próximo. Con la contaminación del medio ambiente con sustancias creadas por el hombre se adiciona otro proceso global fuera de los límites planetario nombrados en la publicación de 2009. Además de este límite, se consideran a causa de las actividades humanas rebasados en sus fronteras: los ciclos geoquímicos del nitrógeno y el fósforo, la tasa de extinción de la biodiversidad, así como el cambio climático a través de la concentración de dióxido de carbono en la atmosfera. Asimismo, se considera que otro límite está por ser rebasado, que es el relacionado al uso del sistema terrestre con relación a la proporción de tierra cultivada. El consumo global de agua dulce, la acidificación de los océanos y el agotamiento del ozono estratosférico actualmente no se consideran críticos. Solo queda por cuantificar la carga de aerosoles atmosféricos.
En el 2009, Rockström y su equipo fueron enfáticos al señalar que sus límites propuestos son aproximados, solo estimaciones iniciales, rodeados de grandes incertidumbres y lagunas de conocimiento. Llenar estos vacíos requiere grandes avances en los conocimientos del funcionamiento del planeta. El concepto propuesto de “límites planetarios” sienta las bases para cambiar nuestro enfoque de gobernanza y gestión, lejos de los análisis esencialmente sectoriales de límites al crecimiento destinados a minimizar las externalidades negativas, hacia la estimación del espacio seguro para el desarrollo humano. Los límites planetarios definen, por así decirlo, los límites del “campo de juego planetario” para la humanidad si se quiere estar seguro de evitar un cambio ambiental importante inducido por el hombre a escala global. Seguramente, las debilidades de esta propuesta son las dificultades para establecer cuáles son estos umbrales y las variables que incluir, esto debido a que no se trata de variables independientes, sino que probablemente existen interacciones que la ciencia todavía no identifica en la complejidad global. Sin embargo, los indicadores son evidentes, es necesario cambiar el modelo actual, ya que las puertas para un modelo de desarrollo justo y en armonía con el planeta se está cerrando.

PD: Mis sentidas condolencias a los seres queridos del Dr. Gregorio Sarabia Ruiz, querido amigo, hombre de bien, respetado y reconocido investigador, siempre comprometido con las mejores causas. QEPD.