EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Lo que Borge, Sandoval y los Duarte deben aprender de Malova

Silber Meza

Abril 07, 2018

Mario López Valdez, Malova, es uno de los políticos más astutos del país. Cuando perdió el priista Javier Duarte ante Miguel Ángel Yunes en Veracruz, se inició una investigación que actualmente mantiene a Duarte en la cárcel; cuando Carlos Joaquín venció a Roberto Borge en Quintana Roo, sucedió lo mismo; cuando César Duarte perdió ante Javier Corral en Chihuahua, se inició una cacería que ha sido obstaculizada por el gobierno federal; cuando Antonio Echevarría llegó al gobierno de Nayarit, se lanzó contra su antecesor, Roberto Sandoval; cuando Quirino Ordaz Coppel ganó la gubernatura de Sinaloa… este, mmm, ejem… pues no, no se fue contra Malova a pesar de que el ex gobernador traicionó a su partido, el PRI, y llegó a gobernador bajo las siglas de PAN y PRD. Nunca antes el Revolucionario Institucional había perdido la gubernatura del estado. Malova logró lo que Elba Esther Gordillo no: traicionar al PRI sin pisar la cárcel.
Sí, los ex gobernadores investigados han cometido múltiples actos de corrupción institucionalizada, y tanto ellos como su estructura merecen prisión. Pero vale la pena ponderar que en los casos de Quintana Roo y Nayarit existía una disputa entre dos grupos de caciques, mientras que en los casos de Veracruz y Chihuahua había una pésima relación personal entre los gobernadores salientes y los entrantes.
En Sinaloa la corrupción no fue cosa menor. La Auditoría Superior de la Federación promovió varias denuncias contra la administración de Malova por provocar un quebranto de 539 millones de pesos a las arcas federales, y por mantener gastos sin aclarar superiores a los 2 mil 500 millones de pesos. Sin embargo, nada de esto parece que le haya preocupado al empresario ferretero. Si algo ha caracterizado a Malova es su pragmatismo e impecable manejo de las relaciones públicas. Se debieron contar por cientos las hieleras con camarones azules que mandaba a la clase política desde Culiacán a la Ciudad de México y a los estados, primero como senador, más tarde como gobernador. En realidad Malova fue un gobernante sin partido, aunque formalmente a Sinaloa se le consideraba un estado azul.
Nunca trabajó bajo las siglas de PAN o PRD, más bien lo hizo bajo la lógica de grupo político de cuates y cuotas, y de lealtades pragmáticas asentadas en un mecanismo de corrupción aceitado: “malovismo” se le llama.
Malova, un político que durante sus actos oficiales bailaba a ritmo de cumbia, reguetón o rocanrol, no sólo no tiene ninguna averiguación en su contra, sino que además acaba de ser rebautizado en las aguas del tricolor bajo el nombre del “hijo pródigo”. Como el vástago aquel de la parábola bíblica que dilapida la herencia del padre, más tarde se arrepiente y pide perdón para ser recibido con generosidad. Ese fue el mote que le impuso hace unos días José Antonio Meade a López Valdez durante la presentación de José Calzada como líder del movimiento territorial del PRI. En los hechos fue el regreso de Malova a su partido, y la garantía de impunidad a cambio de apoyo en la contienda electoral.
Pero, ¿qué hizo que Malova para que fuera perdonado por el gobernador entrante Quirino Ordaz Coppel, lo que no sucedió con Borge, Sandoval y los Duarte?
Regresemos al momento electoral, pero ahora de 2016, cuando ganó el gobernador actual. Malova colocó como candidato del PAN al ex diputado federal Martín Heredia, un incondicional, que en realidad operó para que ganara el PRI de Quirino Ordaz Coppel y de Enrique Peña Nieto. El PRI ganó el Ejecutivo estatal, se llevó la mayoría de los municipios y de las diputaciones; y aunque Malova entregó malas cuentas al PAN, el partido que lo hizo gobernador y con el cual se tenía que identificar, se congració con el próximo mandatario estatal y con el presidente de la República. Esa fue la operación que bañó de impunidad a Malova y a algunos personajes cercanos, como el ex secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros.
El único ex funcionario de alto nivel que investiga Quirino Ordaz Coppel es el ex secretario de Salud, Ernesto Echeverría Aispuro, un personaje insostenible por los altos niveles de corrupción mantenidos en su periodo.
Por eso Malova bien podría crear un manual para políticos que se llamara Pasos para gobernar con corrupción y no caer entre las rejas. Por eso Malova no sólo se bailó a los sinaloenses, también se bailó al PRI, al PAN y al PRD. Por eso Malova tiene mucho que enseñar a los próximos Borges, Duarte y Sandoval.