Florencio Salazar
Agosto 28, 2023
Mediante una imagen potente, capaz de movilizar no solo la racionalidad sino las emociones. Ramón Alcoberro.
Unos críticos de la Alianza Vamos por México dicen que lo único que une a los opositores es ir en contra de AMLO. Genios, ¿cómo lo adivinaron? Por supuesto, ese es el motivo que une a partidos y ciudadanos. ¿O hay que esperar a ser sepultados por el desastre de este gobierno? Otros dicen que la 4T la tiene ganada. Con el presidente de la República violando la ley, el uso indiscriminado de recursos públicos, los programas sociales al servicio de Morena y los 22 gobernadores de ese movimiento, no será fácil. Pero Vicente Fox ganó contra todos los pronósticos.
Los arbitrarios no son queridos ni por sus próximos. Los rodea un grupo temeroso, que actúa radicalmente para dejar constancia de su lealtad al jefe. Hay emociones en sus actos, pero no razón. Temen ser los próximos expulsados a las frías estepas. Por ello aplauden al ser ofendidos y elogian la ineptitud. Nerón tocaba la lira mientras Roma se incendiaba. Los neronistas de hoy hacen lo mismo. Justifican la barbarie de la violencia, cierran los ojos ante la maldad de los nuevos libros de texto, elogian nuestro sistema de salud como el de Dinamarca. Son los Epigmenio Ibarra, los Hernán Gómez, los Lorenzo Meyer…
Stefan Zweig relata en la biografía de Fouché el crucial episodio del Periodo del Terror (1793-94), cuando se ejecutó a los considerados enemigos de la Revolución Francesa por el Comité de Salvación dirigido por Maximiliano Robespierre. Cientos fueron enviados a la guillotina sólo por ser mencionados de una posible traición. Bastaba el dedo acusador para que rodaran las cabezas. La Asamblea Nacional Constituyente de Francia llegó a tener mil 200 miembros; varió el número porque varios fueron ejecutados. El diputado José Fouché temía por su vida. Una noche, embozado en las sombras, sigiloso, toca casi rozando las puertas para evitar el eco del golpe. Un solo mensaje susurra a los visitados: “Tú sigues”. Al día siguiente, Robespierre llega al pleno. Es recibido con silbatinas y abucheos. De los diferentes asientos se levantan dedos acusadores. El poderoso y temible Robespierre es destituido y sentenciado a la guillotina. Se cumple la profecía de Dantón: “¡Robespierre: tú me sigues!”.
Enrique Serna habla del México disperso, somnoliento y levantisco dominado por la figura de Antonio López de Santa Anna. Amo y señor a lo largo de 30 años del periodo de la anarquía. Era electo presidente, dejaba a sus paniaguados y marchaba hacia su hacienda de Manga de Clavo en Veracruz. Las mujeres, los gallos, la fiesta era lo suyo. Volvía a la Ciudad de México ponía a otro vicepresidente y otra vez hacia el Golfo. El seductor de la patria es una novela histórica que refleja lo que ocurre en un país bajo la voluntad de un hombre carismático cuyas convicciones son concentrar el poder. Atractiva personalidad la de Santa Anna. Enrique González Pedrero dedicó parte de su vida a la investigación y escritura de voluminosos tomos sobre su Alteza Serenísima, País de un solo hombre, el México de Santa Anna. El tunco fue consecuencia del cansancio y causa del desastre. Parece que fue ayer.
La bibliografía abunda sobre nuestro conflictivo siglo XIX y el populismo: la degradación de la democracia y el mesianismo político. Se rompe el pacto con el Soberano, se desmoronan las instituciones, se liquidan los derechos ciudadanos, se prohíben los partidos políticos y los medios; se apropian de la economía y se expande la pobreza para que el Estado, unipersonal y despótico, disponga ayudas económicas para tener bases de apoyo de los necesitados.
La desgracia que vive el país es evidente. Sin embargo, ahí están los adictos a la 4T defendiendo la ineptitud, haciéndose de la vista gorda ante la tragedia de millones de mexicanos. A los mexicanos de hoy nos ha tocado vivir libres. Ignoramos lo que significa tener alimentos racionados, perder la libertad de tránsito y del libre mercado y ser constantemente vigilados por los vecinos y hasta por miembros de la familia. A Cuba, Nicaragua, Venezuela los aplaudidores del régimen los ven como modelos. ¿Qué necesitamos para comprender plenamente lo que significa ser libres?
Por supuesto, la razón principal de apoyar a Xóchitl es salvar la democracia, la libertad de pensamiento, el derecho ciudadano a decidir. México no es un país tropical aunque lo parezca. Cuidado de seguir tentando la paciencia nacional.