EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Lo que viene en el Congreso

Octavio Klimek Alcaraz

Febrero 03, 2018

El pasado jueves 1 de febrero se iniciaron los trabajos legislativos del Segundo Periodo ordinario del Tercer Año Legislativo de la LXIII Legislatura del Congreso de la Unión. El Segundo Periodo concluye el próximo 30 de abril, su importancia radica en que finaliza el trabajo ordinario en el Pleno de la actual cohorte de legisladores. Seguramente habrá mucho trabajo en materia legislativa, existen rezagos y después vendrá el tiempo de la Comisión Permanente, hasta el último día de agosto. En septiembre, entrará la nueva Legislatura, que será producto de las muy próximas elecciones del mes de julio.
Hay temas en la agenda que tendrán seguro debate y votación, tanto en el Pleno de la Cámara de Diputados, como de la Cámara de Senadores. Esto, previo paso por Comisiones Ordinarias. Esa es la importancia de estos tres meses, que diría deben mantenernos alertas a aquellos que amamos a la naturaleza y a nuestro país. Esto ante la embestida conservadora, que por todos lados a rodeado y engullido a lo que quedaba de izquierda y será mayoría no sólo en esta Legislatura, sino muy probablemente en la próxima Legislatura. Otro escenario triste, es que la derecha impida que se logre una mayoría clara y sea cuando menos factor clave para obstaculizar cualquier iniciativa progresista, lo que puede significar una parálisis legislativa continua. Así, habría escasas posibilidades de diseñar reformas legislativas para fortalecer la implementación de derechos humanos universales, en general, en especial de las mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, comunidades campesinas, personas con preferencias diversas, inmigrantes y de manera temática en derechos, como el de un medio ambiente sano y al agua para las personas, educación, salud, entre otros asuntos. Olvidemos posibles reformas estructurales en lo económico para transformar este país en uno menos desigual. Con la actual política de alianzas, un escenario de mayoría progresista y de izquierda en el Congreso no es posible. Milagros en política no existen.
Sin embargo, la derecha no espera y no arriesga, así aprovechan la actual mayoría que tienen en el Congreso, y si necesitan algún legislador adicional, lo convencen para su proyecto de comerse este país. Finalmente, ahora el lema vigente entre los políticos y sus aprendices es el de Groucho Marx, de “si no le gustan mis principios, se los cambio”. Signo, de los tiempos promiscuos, del fin justifica los medios.
El pasado primer día de febrero fue sintomático. Uno de los primeros asuntos turnados por la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados fue el de la Minuta de la Ley General de Biodiversidad, que se recibió de su cámara de origen, la Cámara de Senadores y ahora deberá ser revisada y dictaminada por la Cámara de Diputados. Se turnó a la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales para su revisión En distintos momentos hemos escrito sobre nuestras preocupaciones sobre este proyecto de Ley General de Biodiversidad y lo volveremos a realizar con detalle. Los tiempos legislativos son favorables para que sea aprobada, ya sea en sus términos o con cambios mínimos, que la regresarían al Senado, para aprobar esos cambios de inmediato. Todo esto posiblemente sucederá antes del fin del mes de abril. Es ahora la última oportunidad para revisarla, antes de publicarla como ley vigente. Sus impulsores lo saben y vienen con todo. Por eso hay que revisarla hasta la última coma. Finalmente, sus implicaciones para el quehacer cotidiano de todos los que amamos a la naturaleza son enormes. Nuestro deber es propiciar un diálogo y discusión real, identificar vacíos y omisiones, etcétera.
Otro asunto de la misma tesitura, que puede llegar de regreso a la Comisión de Medio Ambiente después de ser revisada por la Cámara de Senadores es la minuta de Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, que fue aprobada contra toda razón en la Cámara de Diputados y se fue al Senado. Ahora, viene de regreso con cambios, aún insuficientes para decir que es una ley adecuada para atender el complejo marco del sector forestal. Las organizaciones forestales más representativas han solicitado una y otra vez sea consultada de manera pública, con nulos resultados. Peor aún, tiene temas que deben ser articulados y armonizados con la Ley General de Biodiversidad, como son los temas relacionados a los recursos forestales no maderables, el acceso de recursos genéticos para la biotecnología, entre asuntos nada menores para el país.
En el mismo sentido, aunque espero que los legisladores no sean imprudentes, se puede dar un albazo en Cámara de Diputados para aprobar una nueva Ley General de Aguas, que abriría el camino a la privatización y acaparamiento del recurso agua por unos cuantos. El agua como mercancía, ante la ausencia del Estado mexicano. Esperemos, que esto en esos términos no suceda. Se requiere un diálogo real.
No se me debe escapar que en los próximos meses la Cámara de Diputados debe involucrarse más en el proceso de construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México. El nuevo aeropuerto es una bomba de tiempo, por los crecientes riesgo de aumento de los conflictos sociales. Con su construcción existen graves omisiones y problemas, que deben ser considerados para ser resueltos de manera inmediata por el gobierno federal, ya que por sus impactos adversos atentan contra los derechos humanos de las personas y de las comunidades en su entorno. Esto se expresa, tanto en un sinnúmero de denuncias públicas por daños al patrimonio natural y cultural, de los habitantes de las comunidades afectadas por las obras de construcción del nuevo aeropuerto, como en problemas de opacidad y desconfianza, por ejemplo, en relación con contratos de asignación de obras y servicios a empresas para el nuevo aeropuerto. Por su magnitud, el proyecto es la obra de infraestructura con los mayores impactos ambientales, sociales y económicos en el país.
Finalizo señalando que desde la sociedad civil, buscamos que se pueda propiciar con los integrantes de la Cámara de Diputados ese diálogo y discusión pública, para que atienda no sólo esos asuntos comentados, sino sea una práctica cotidiana informar y consultar a quienes sirven, que es la ciudadanía. Esto, porque sé que el método actual de revisión de los dictámenes en Comisiones no es incluyente, pero esperemos propiciar ese diálogo tan necesario, para que todas las voces sean escuchadas y también consideradas. Mi mayor preocupación es que los legisladores que integran la actual Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados estén más preocupados por la continuidad de su empleo e ingresos para septiembre, que en ponerse a realizar el trabajo que les corresponde en estos próximos tres meses.