EL-SUR

Lunes 24 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Los foros de consulta, entre la simulación y el desencanto

Tlachinollan

Agosto 13, 2005

 

El 21 de julio dieron inicio los foros de consulta regionales para la integracion del Plan Estatal de Desarrollo 2005-2011 definidos como “espacios deliberativos, de reflexión y discusión de propuestas para que juntos, sociedad y gobierno, tomen acuerdos que conduzcan a un modelo de desarrollo de largo alcance”.

Esta iniciativa coordinada por un equipo de expertos que trabajó con un grupo interinstitucional del gobierno del estado, conformado por personal de todas las institucciones públicas, se encargó de elaborar el diagnóstico estatal que fue estructurado a partir de                                         cuatro bloques: 1)Nuestra identidad guerrerense, de dónde venimos y qué nos une. 2) Cómo convivir mejor. 3) Una nueva forma de producir mejor y 4) Una manera de vivir mejor. Se trata de un documento que plasma únicamente la visión gubernamental, dejando de lado la participación de la ciudadanía y la diversidad de trabajos realizados por investigadores, instituciones académicas, organizaciones civiles, colegios de profesionistas, iglesias, sindicatos, periodistas, organizaciones internacionales y otros actores más, que han hecho una contribución seria en los diferentes campos del conocimiento y que además contienen análisis profundos de problemáticas específicas.

Por otra parte, este insumo básico no circuló entre la ciudadanía para ser revisado, analizado y enriquecido, sólo se utilizó como referente para ordenar las temáticas de los foros regionales. Desconocemos el grado de profundidad a la que llegó el diagnóstico, el tratamiento que se le dio a los ejes problemáticos y el nivel de preparación, información y capacidad de quienes participaron en el diagnóstico. No dejamos de manifestar nuestro temor de que probablemente, para ahorrar tiempo y esfuerzo, hayan retomado trabajos anteriores y sin recato alguno, hayan incorporado información obsoleta.

Para la realización de los foros regionales, le apostaron a la capacidad de las instituciones para convocar a la ciudadanía y a la inserción pagada en medios impresos. El resultado fue el de siempre: predominó la asistencia de los representantes de las instituciones, seguida de algunos miembros de organizaciones sociales, con las que mantienen relaciones gracias al financiamiento de algunos proyectos. Llegaron también algunas autoridades municipales, que sólo estuvieron para cumplir con el protocolo de la inauguración. Fue muy evidente la falta de representatividad de la población en general. Lo valioso fue el reducido número de aisitentes que iban con la claridad de hacer propuestas y con la finalidad de analizar determinadas problemáticas, sin embargo, prevaleció la asistencia de personas que llegaron por encargo de una autoridad o funcionario, quienes les doraron la píldora de que ahí podían llevar sus socilitudes de obras.

Lo preocupante es la falta de representatividad y sobre todo de una participación cualificada en torno a temas de suma relevancia para el futuro de nuestro estado. Llamó poderosamente la ausencia de indígenas campesinos, estudiantes, obreros, mujeres, y personas con capacidades diferentes. Es decir, los actores que están sufriendo en carne propia los dramas de la pobreza, la discriminación, la injusticia, la inequidad, la falta de oportunidades y la represión secular.

El diseño no tomó en cuenta la pluralidad de estos actores y las formas propias de cómo se organizan y ejercitan la consulta. Fue un modelo pensado más en foros académicos como un formato que no invitaba al análisis y la reflexión, sino a la lectura tediosa de documentos que muchas veces fueron truncados en su lectura por la carencia de tiempo. Los relatores de las mesas plasmaron a su modo las conclusiones que al final de cuentas nadie llegó a escuchar ni a comentarlas debido a la ausencia de quienes participaron con sus ponencias. Los finales de los foros fueron desoladores, solamente aguardaban los funcionarios que tenían la comisión de entregar las minutas y levantar el mobiliario.

En la región de La Montaña, los gobiernos en turno nunca han querido realizar una consulta al modo como tradicionalmente lo hacen los pueblos indígenas. Las asambleas comunitarias son las formas más eficaces, sencillas, y verdaderamente representativas para abordar problemas en un ambiente de igualdad donde la palabra de cualquier ciudadano es escuchada y respetada. Esta estructura comunitaria que garantiza una verdadera socialización de los asuntos públicos no es tomada en cuenta para que se puedan realizar consultas de alta calidad porque no se quiere realmente enfrentar al actor que regularmente interpela y cuestiona la acción del gobierno con la finalidad de demandar compromiso y veracidad en lo que se plantea para resolver los problemas.

No sabemos qué va a pasar con los resultados de estos foros, cómo se va a procesar la información, qué tanto se va a ser fiel a la palabra de quienes participaron y cómo se va a formular el Plan Estatal de Desarrollo. Con la baja participación de la ciudadanía y con la poca representatividad que hubo se debe de cuestionar qué tanto está reflejado el arcoiris de opiniones, propuestas y puntos de vista de esta rica diversidad de actores que le han dado vida y dinamismo a nuestro estado. Tememos que las etapas que faltan para la elaboración de este plan sigan diseñándose en círculos cerrados sin permitir el acceso para su discusión y edición definitiva de la sociedad civil.