EL-SUR

Miércoles 12 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Los frutos de la alianza política entre López Obrador y Alberto Fernández

Gaspard Estrada

Agosto 19, 2020

La semana pasada desde Buenos Aires, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, hizo un anuncio extraordinario para la región latinoamericana: los gobiernos de México y Argentina acordaron con la empresa AstraZeneca y la universidad de Oxford que la vacuna actualmente desarrollada por estos dos entes será producida y distribuida en toda la región –menos Brasil– a partir del primer semestre del próximo año. Gracias a un aporte financiero consecuente de la Fundación Carlos Slim –más de 150 millones de dólares–, Argentina producirá el material activo de la vacuna, al tiempo que un laboratorio mexicano se encargará de realizar el empaquetado del producto. En tiempos de profunda polarización política y desunión latinoamericana, esta alianza es más que relevante, a pesar de las diferencias en los estilos de gobierno entre los dos líderes.
En efecto, la América Latina del 2020 poco tiene que ver con la situación de la región una década atrás. En 2010, Latinoamérica pasaba por la mejor época del llamado “giro a la izquierda”: a su cabeza, presidentes como Lula, Bachelet, Mujica, Correa, lograban que América Latina tuviera una proyección internacional como pocas veces se había visto. Hoy la situación es radicalmente distinta. No solamente la década que acaba de terminar fue la peor de los últimos cien años en términos de crecimiento económico, sino que las sociedades han entrado en rebelión contra sus élites, y la polarización ha pasado a dominar el debate público. Y con la pandemia, las cosas solo empeorarán. La región latinoamericana ha sido la más afectada por el Covid-19 en el mundo. Es por ello que la cooperación entre los gobiernos de la región es más indispensable que nunca para evitar que la “década perdida” se transforme en una “generación perdida”. Pero hasta ahora esta coordinación regional ha sido inexistente. Es en este contexto que la alianza política forjada entre México y Buenos Aires cobra especial relevancia.
En efecto, desde su llegada al poder el primero de diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador dejó claro que su prioridad no son las relaciones internacionales, con la célebre frase “la mejor política exterior es la interior”. Desde entonces, en poco más de un año y medio de mandato, AMLO ha sido renuente a darle prioridad a la agenda exterior. De hecho, cuando Alberto Fernández era candidato a la presidencia y vino a la Ciudad de México, AMLO no quiso recibirlo. Sin embargo, pocos meses después, justo después de su victoria, Fernández regresó a CDMX, esta vez para entrevistarse con el presidente de México. En esa ocasión, se gestó una alianza entre las dos capitales, que va a contracorriente de la mayoría de los gobiernos de derecha que actualmente gobiernan la región.
A partir de ahí, varias iniciativas políticas conjuntas se llevaron a cabo. La primera de ellas fue la evacuación de Evo Morales de Bolivia tras el golpe militar perpetrado en su contra. Durante aquel fin de semana, Alberto Fernández se encontraba reunido con los líderes del grupo de Puebla en Buenos Aires. Al enterarse de la operación policiaco-militar en curso, Fernández entró en contacto con el gobierno mexicano, que envió un avión de la fuerza aérea mexicana para rescatar a Evo Morales y traerlo a México. Más tarde, México y Buenos Aires han compartido estrategias de candidaturas de connacionales en organismos internacionales: México apoya al argentino Gustavo Beliz para la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al tiempo que Buenos Aires respalda la del mexicano Jesús Seade a la dirección general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), entre otras iniciativas. Sin embargo, a pesar de ello, para el ciudadano común este tipo de acuerdo bilateral es lejano. De tal manera que esta alianza política y sanitaria entre las dos capitales es más que bienvenida, y da muestras de que la cooperación internacional, cuando es bien encauzada, puede tener resultados más que positivos. Esperemos que Andrés Manuel López Obrador se inspire de ello.

* Director Ejecutivo del Ob-servatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada