EL-SUR

Lunes 22 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Los hilos invisibles del poder

Silber Meza

Noviembre 08, 2025

La semana pasada fui invitado a una mesa de diálogo, una conversación pública realizada en Hermosillo, Sonora, dentro del Festival Internacional de Periodismo y Nuevas Narrativas Contar(nos). La mesa se llamó como el título de esta columna: “Los hilos invisibles del poder: Contar lo que se resiste a ser contado”.
En la charla estuvimos los periodistas Diego Enrique Osorno, Zorayda Gallegos y yo. Y hablamos de esos poderes que afectan a las sociedades mexicanas y de la región, y que por su fuerza política, económica y bélica son complejos de abordar.
Zorayda contó sobre una larga cobertura que ha hecho de las fuerzas armadas, en particular su más reciente serie de reportajes que abordan los abusos sexuales en la Defensa, un texto excepcional editado por el periodista Ignacio Rodríguez Reyna, director de Fábrica de Periodismo.
Diego comentó sobre su amplia obra de investigaciones presentadas en libros, donde ha abordado tópicos vinculados a la tragedia de la Guardería ABC –de Sonora–, los cárteles de Sinaloa y Los Zetas, la biografía de Carlos Slim –en ese momento el hombre más rico del mundo– o su trabajo con los zapatistas.
Yo conté sobre algunos reportajes que me ha tocado hacer, y otros más acompañar. Pero sobre todo, relaté algunas anécdotas que nos ilustran con palabras lo que realmente pasa en este país, un México tomado en buena parte de sus territorios por el crimen organizado, o por poderes fácticos, que van desde los empresariales hasta los “sindicales” y religiosos.
Una de esas remembranzas que conté en el evento organizado por las hermanas Paty y Olivia Godoy, tiene que ver con un falso sindicato en Acapulco, Guerrero, que se hace llamar “el sindicato de poda”.
La historia me la contó un conductor de Uber que tiene un domicilio en el lugar. Cuando entré a internet a buscar información sobre esta organización, encontré noticias de años atrás, donde vecinos se quejaron de esta estructura criminal. La información es de finales de 2021, pero según lo que me contó el chofer de la aplicación, el supuesto sindicato sigue.
Me explicó que este grupo no es un sindicato realmente, que ese es el nombre fachada de operación, y en realidad es “la maña”, es decir, la criminalidad. Llegaron sin previo aviso a tomar las instalaciones del fraccionamiento donde este señor tiene una vivienda, un lugar donde quiere vivir sus años de retiro. No pidieron permiso, no solicitaron una reunión vecinal, no son parte de la vecindad, simplemente se apropiaron del control de la entrada del fraccionamiento y empezaron a cobrar.
Piden cuota por entrar al lugar, por usar la alberca, por el número de carros por vivienda, por llegar de visita, etcétera. Cuidado con aquellos que no paguen la cuota de mantenimiento porque los castigos no se resuelven con un apercibimiento o un mensaje por Whats. Eso sí, dice el conductor de Uber, son muy trabajadores: tienen la privada limpia y la cuota no le parece alta; anda en los 400 pesos por vivienda.
¿Es una extorsión del crimen organizado? Claro que sí. ¿Es ilegal? Obvio. ¿Lo sabe la autoridad? Por supuesto, y los deja operar. ¿Los vecinos se sienten inseguros? Unos sí y otros no.
Y justo decía que los poderes criminales –los fácticos, en general– cada vez toman más áreas de poder en México. Al menos así fue en el sexenio pasado y es evidente que en este, el de la presidenta Claudia Sheinbaum, están intentando recuperar.
El país vive una asfixia que cabalga. En Jalisco, el cártel que lleva el nombre del estado lo ha convertido en su lugar seguro. Un sitio con el primer lugar en desapariciones pero con un modelo extremo de pax narca. El control de esta estructura criminal es total, y va mucho más allá del negocio de las drogas: en realidad, han diversificado tanto los negocios criminales que se cuentan por decenas.
En Michoacán extorsionan a los limoneros, a los aguacateros y a todo aquel empresario o productor que la maña determine. Ahora, lo más reciente, el crimen del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, un hombre que se hizo famoso en México por su decidida actitud para enfrentarse con la criminalidad.
En Sinaloa, la fragmentación de la estructura criminal más antigua de México ha provocado miles de muertos y desaparecidos. La diversificación del negocio criminal es tan evidente como en Jalisco. Y a pesar de un decidido ataque oficial, las facciones del Cártel de Sinaloa no han podido ser sosegadas.
Los poderes en este país operan a placer, y este gobierno federal sí quiere recuperar el control. La duda es si lo podrá lograr. Ojalá.