EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Los motivos del huachicoleo

Humberto Musacchio

Febrero 15, 2018

El robo de combustible crece de manera incontenible. Al comenzar el sexenio de Vicente Fox existía ya la ordeña de los ductos de Pemex, pero el número de tomas era insignificante. Sin embargo, al terminar el gobierno del guanajuatense ya eran más de 200 los puntos de extracción ilegal de combustible, cantidad que se elevó a mil 744 durante el sangriento periodo de Felipe Calderón y hasta 10 mil 363 en lo que llevamos del sexenio de Enrique Peña Nieto.
Progresa el negocio del llamado huachicol pese a que abrir un ducto –dicen trabajadores veteranos de Pemex– es una tarea técnicamente muy complicada y peligrosa, lo que permite pensar que quienes se encargan de esa labor son personas que cuentan con capacitación profesional de primer orden, pues han sido pocos los accidentes reportados.
El huachicoleo está totalmente fuera de control y se expande en forma incontenible, al extremo de ser un negocio en el que están involucrados, desde luego, empleados de Pemex, que son los que conocen la tecnología, desempleados de las poblaciones por donde pasan los ductos, dueños de pipas, propietarios de gasolinerías, autoridades políticas de varios municipios y jefes policiacos que se hacen de la vista gorda a cambio de alguna mordida. Por supuesto, en el negocio participan familias huachicoleras, ya sea guardando absoluta discreción, enfrentándose a la fuerza pública cuando casualmente aparece o de plano participando en la extracción y venta del combustible.
En algunos lugares la venta es pública y se ofrece el litro de combustible robado hasta en diez pesos menos que en los expendios oficiales. En el colmo, la gasolina o diesel se puede solicitar por Wathsapp, y el vendedor lo lleva hasta el domicilio del solicitante. También puede adquirirse a la orilla de las carreteras y se ha dado el caso de que se venda en la mismísima Ciudad de México, como ocurrió hace unos meses de las Lomas de Chapultepec.
Ante tal proliferación de tomas clandestinas, cualquiera supondría que las corporaciones policiacas han efectuado muchos miles de arrestos y por lo menos cientos de operaciones. Pero no es así. Fuera de algunos enfrentamientos con la fuerza pública, los que reciben amplia publicidad, no parece haber una plan que ataque de manera sistemática y constante ese delito, pues las acciones gubernamentales son reactivas, no preventivas, pese a que en junio de 2017 se anunciaba que había buenos resultados “en la estrategia contra el robo de combustible” e incluso se integró un organismo en el que participaban el ejército, la armada, la PGR, Pemex, la Secretaría de Energía y la de Hacienda, en ese tiempo encabezada por un tal José Antonio Meade.
Un reportaje publicado en Excélsior  (9/II/2018) informaba que en Salamanca, Guanajuato, donde existe una refinería, el huachicoleo sólo se pudo contener con 3 mil elementos del ejército que se dedicaron a hacer lo que no hicieron la policía municipal, la estatal ni la federal: patrullar las calles, es decir, ejercer elementales funciones de vigilancia y prevención del delito.
Solamente en el estado de Guanajuato, hasta ahora hay 2 mil investigaciones abiertas por la PGR contra funcionarios de Pemex, transportistas y gasolineros. Entre octubre y lo que va de febrero han sido detenidos 71camiones cisterna al servicio del huachicoleo que circulaban con el logotipo de Pemex y 75 por ciento de los homicidios dolosos cometidos en el mismo estado –por cierto “gobernado” por el PAN—tienen relación con la extracción y tráfico de combustible ilegal.
Por su parte, gobernador panista de Guanajuato, Miguel Márquez, dice que Pemex no colabora para abatir el robo de combustible y denunció que desde diciembre las autoridades locales solicitaron audiencia con el director general de la paraestatal, sin que hasta el 11 de febrero tuvieran respuesta. Pemex tampoco ha querido informar a las autoridades locales sobre el combustible que ingresa y el que sale de la entidad para tener algún control, lo que impide saber a cuánto asciende el robo.
En fin, que en el territorio nacional crece el huachicoleo, lo que contribuye a una más rápida extinción de Pemex, sueño dorado de los neoliberales del PAN y del PRI. Van bien.
Colega amenazado: Gregorio Ortega, miembro de una conocida dinastía de periodistas, hombre mesurado y responsable, ha recibido amenazas de muerte para él y su familia. Las autoridades deben brindarle toda la protección necesaria.