EL-SUR

Lunes 08 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Los osos de la Coca Cola

Efren Garcia Villalvazo

Diciembre 12, 2025

No había otra forma de lograrlo.  Quise pasar por la Costera para evitar el desfile de los osos de la Coca Cola, pero fue demasiado tarde y me tuve que sentar en una banqueta resignado a perder un par de horas en este espectáculo navideño–acapulqueño que tenía mas de 15 años de no celebrarse en el puerto.
Miles de acapulqueños se congregaron a lo largo de la avenida dispuestos a pasar un rato de fantasía importada de heladas latitudes, asunto importante porque de ahí vienen esos osos polares que vimos pasar muy contentos saludando a mis paisanos, como obedientes mascotas de marca que olvidaron por unos minutos la alarmante pérdida del hielo marino ­–la casa de los osos polares– que hay un menor acceso a presas para alimentarse, que tienen que efectuar un mayor gasto energético para sobrevivir y que su tasa de reproducción y supervivencia se ha desplomado por el estrés alimentario.
El panorama desde este punto de vista es dramático.
La imagen navideña se complementa arriba de un tráiler lleno de luces y duendes promoviendo pésimos hábitos de consumo que incluyen la quema extra de combustibles fósiles para generar electricidad para iluminar los bellos carros alegóricos, la motivación para envolver con montones de plástico de todo tipo y mínima duración los regalos de la época, y de seguro también la quema de cohetes para una gala pirotécnica que no puede faltar en el puerto a pesar de que bien sabemos la cantidad de carbono y compuestos químicos que saturan el aire de la bahía en las fiestas de fin de año.
¿La Coca Cola dedica un recurso a las poblaciones silvestres de osos polares para conservarlos, dado lo bien que les han servido comercialmente durante años y de manera gratuita?
¿Deberían los osos ponerse listos para registrar su imagen para hacerse de recursos para programas de conservación de especies y de reducción del calentamiento global que tanto les ha afectado?
Se dice que actualmente existen menos de cuarenta mil osos polares a nivel mundial y la empresa que se beneficia con su imagen invierte menos de tres millones de dólares por año en una campaña llamada Artic Home, que inició con un modesto cambio de colores de la lata y la adición de imágenes de osos completando el cuadro, junto con el compromiso de llevar a cabo donativos para la WWF –la World Wildlife Fund, organización internacional de conservación ambiental dedicada a proteger especies, ecosistemas y promover prácticas sostenibles–, con tan pobres resultados que más bien parecen operaciones de un descarado greenwashing.
Pobres osos. Se ve a leguas que no saben de negocios y menos de sostenibilidad. Su condena es que desaparezcan del 30 al 50 por ciento de sus poblaciones para finales de siglo. Tiempo más que suficiente para que la Coca se consiga otro embajador de aspecto tierno para promover sus productos, porque los osos van de salida.
Intereses comerciales por encima de los ambientales, sin reconocer que en el fondo son los mismos, pero sin cargarle las consecuencias ni a los vecinos ni a los descendientes.
En Acapulco también hay especies raras, valiosas y “protegidas”, tal como un árbol endémico conocido como palo morado que se desarrolla en la cañada del Parque Bicentenario, misma que denuncian ahora mismo está bajo ataque de desarrolladores a pesar de estar muy cerca –o dentro, no estoy seguro– del citado parque estatal.
Parece increíble que después de haberse recuperado penosamente de la cuchilla deforestadora del huracán Otis estos terrenos deban ahora darse de baja como secuestrantes de carbono y productores de oxígeno y vapor de agua para cumplir con las expectativas comerciales de unos cuantos de esta época, haciendo a un lado los derechos de muchos de la época actual y aún mas de épocas posteriores.
Ya experimentamos en carne propia lo que es estar sin la armadura de vapor de agua emitida por la cobertura vegetal durante el proceso de fotosíntesis y sabemos lo que es estar directamente expuestos al bombardeo de la muy dañina radiación ultravioleta proveniente del sol.
Debiera ser una consigna principal del municipio y del estado el conservar al máximo y promover la recuperación de la cobertura vegetal que, ahora nos ha quedado muy claro, es fundamental para la protección de la salud y los derechos humanos de los habitantes de Acapulco.
Osos sin hielo en el Ártico y palos morados sin selva en los trópicos. Muestra de la universalidad del proceso de destrucción de la naturaleza y de la falta de defensa por parte del Estado de los servicios ambientales en todas las regiones del país. La carrera se define y no es a nuestro favor.