EL-SUR

Lunes 26 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Los partidos y la austeridad

Jorge G. Castañeda

Septiembre 22, 2016

Esta semana en Reforma, Eduardo Huchim proporciona una serie de datos importantes a propósito del financiamiento de las elecciones, del aparato electoral mexicano para el año 2017, de los partidos políticos y del INE. Según el autor, el presupuesto del Instituto, el Tribunal Electoral y de los partidos, será de aproximadamente 18 mil millones de pesos. Deben tomarse en cuenta dos elementos adicionales, dice Huchim: que los estados en el 2015 gastaron 35 mil millones de pesos para organizar las elecciones, y que en el 2017 sólo habrá cuatro procesos electorales estatales mientras que en el 2016 fueron 13.
Huchim recomienda que se recorte en 5 mil millones ese presupuesto. Comparto esa propuesta, pero para mí la pregunta es si existe alguna posibilidad de que los partidos se auto amputen un brazo, una pierna, una mano o algún otro órgano masculino, ya que es el género que se suele utilizar para este tipo de consideraciones.
Mi respuesta es categóricamente que no. No veo la más remota posibilidad de que los partidos decidan recortar el presupuesto. Es cierto que el subsidio a las organizaciones políticas está determinado por una fórmula que tiene origen en la Constitución, y que posiblemente habría que cambiarla para reducir el monto entregado a los partidos. En vista de que la Constitución mexicana se ha modificado un poco más de 600 veces desde 1917, no sería impensable que se modificara una vez más, sobre todo para ahorrar dinero. Pero los partidos no lo van a hacer.
Nadie pretende que desaparezcan los partidos en abstracto, de la democracia mexicana en abstracto, en el siglo XXI en abstracto. Algunos pensamos que estos partidos que tenemos, en este momento histórico, deben desaparecer para que surjan otros, o se fusionen, escindan o esfumen algunos. Entre otras razones, porque no tienen llenadera en materia de los recursos que reciben de los contribuyentes, incluyendo los millones en spots de radio y televisión.
Ojalá le hagan caso a Huchim, a la ciudadanía que los detesta, o a algunos que simplemente pensamos que podrían medirse un poquito.