EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Los periódicos

Anituy Rebolledo Ayerdi

Febrero 18, 2016

Ya entrada la segunda década del siglo XX, el periódico Regeneración, de Juan Ranulfo Escudero, convivirá sin competencia con otras publicaciones semanarias o quincenales. Algunas: El Combate, La Metra-lla, El Mundo, El Fragor, El Rapé, El Pica-Pica, El Pueblo, El Liberal, El Relámpago, El Suriano, Alborada y Acción Social.
Una coexistencia siempre confrontada pues varios de aquellos medios habían nacido sólo para combatir a Escudero, lo mismo que a sus organizaciones gremial y partidaria. Con mayor fiereza cuando el líder ocupe la Presidencia Municipal. Los más rabiosos obedeciendo consignas de “Las Tres Casas Españolas” que, como se sabe, eran dueñas de vidas y haciendas tanto aquí como en ambas costas. Casas y corifeos que no descansarán hasta eliminar físicamente al líder acapulqueño.
Las temporadas electorales eran entonces acicates para la proliferación de impresos respondiendo a la necesidad lisa y llana de publicitar partidos y candidatos. Regeneración no será de ninguna manera la excepción. Por el contrario, todos sus números estarán nutridos de mensajes, plataformas políticas, invitaciones al voto y programas de gobierno. Como el siguiente aparecido el 21 de mayo de 1922:
“Programa de gobierno de los candidatos del Partido Obrero de Acapulco:
1) Procurará la agremiación obrera. 2) Efectuará gestiones para que los pueblos, congregaciones o sociedades agrícolas sean dotadas de tierras suficientes para sus labores. 3) Fomentará e impulsará la educación escolar, tanto para los hijos de los agremiados como del resto de la comunidad. 4) Procurará la implantación de colonias agrícolas mediante acciones como la construcción de caminos carreteros, así como la creación de planteles de enseñanza primaria y agrícola. 5) Velará por el estricto cumplimiento de nuestras leyes y planteará nuevas para el mejoramiento de la clase obrera. El presidente del POA, Santiago Solano; el vicepresidente, Juan R. Escudero; el secretario, F. Escudero.

El Partido Obrero

El Partido Obrero de Acapulco (POA) quedó formalmente constituido en 1920 bajo los siguientes postulados: 1) Pago justo por la jornada de trabajo. 2) Defender los derechos humanos. 3) Sanear a las autoridades. 4) Participar en las elecciones. 5) Exigir la jornada de ocho horas de trabajo. 6) Propagar la educación. 7) Conseguir tierras para los campesinos. 8) Hacer gestiones para construir la carretera México-Acapulco. 9) Cam-pañas contra las enfermedades.
La primera mesa directiva del POA la encabezaron Juan Santiago y Sergio Romero, ambos herreros; los empleados José C. Tellechea, Pablo Riestra y Lamberto Chávez y el zapatero Ismael Otero.

Villa, comunista

Dirigido a partir de 1921 por Carlos E. Adame, cronista de Acapulco en la década de los 1970, el periódico El Liberal da a conocer los resultados de las elecciones presidenciales del 26 de julio de 1922. Fueron los candidatos Plutarco Elías Calles, por el Partido Antirreleccionista; Francisco Villa, por el Partido Comunista Mexicano (¡!) y Pascual Orozco por el Demócrata Socialista de la Revolución.
En Acapulco y en el resto de Guerrero se levantarán olas de indignación y protesta cuando se conozcan los números definitivos del proceso. Estos daban el triunfo a Calles con el 35.67 por ciento de la votación general. Repudio comprensible porque Guerrero había sufragado mayoritariamente por el Centauro del Norte, lo mismo que los estados de Chihuahua, Coahuila, Morelos, Oaxaca y Chiapas (32.99 por ciento). Pascual Orozco, por su parte, no cantará más las norteñas con un 31.34 por ciento del total de 40 mil sufragios.
Ya presidente y no obstante estar agraviado por el rechazo electoral de los guerrerenses y en particular de los acapulqueños, Elías Calles concluirá en 1927 la carretera México-Acapulco. Ruta que había iniciado Porfirio Díaz en su tramo Iguala-Chilpancingo.

El aeroplano

El Fragor, periódico semanario dirigido por el señor Domingo González, reseña y condena el engaño de que fueron victimas centenares de acapulqueños. Éstos esperarán durante horas, asoleados, la aparición en la bocana de un aigrioplano que aterrizaría en un solar conocido como Dominguillo. El primer aparato de ese tipo en la historia del puerto y era que hasta entonces solo habían llegado “de esos que aterrizan en el mar”. Como ningún acapulqueño querrá morir sin antes conocer a “los diabólicos instrumentos de que se vale Satanás para invadir los dominios del Señor” (decían las beatas haciendo la señal de la cruz), ahí estarán todos desde temprano.
Sucederá, sin embargo, que todo había sido producto de un engaño vil, una vacilada por parte de los peones que limpiaban con bolo y tarecua aquel espacio. “Es para que aterrice un avión”, contestaron a una pregunta infantil aunque en realidad lo hacían para la celebración de un partido de foot ball (sic). Se enfrentarían dos equipos formados por jóvenes pertenecientes a la colonia española, los únicos que lo practicaban aquí a partir de la primera década del siglo XX. Los organizadores del juego rechazarán cualquier responsabilidad en torno al engaño, negativa acompañada por una sentencia: “¡jolines, quien os manda ser tan papanatas!”.

Basquetbol

También en Recuerdos de Acapulco, Rubén H. Luz rememora el primer encuentro de basquetbol entre equipos escolares. Un deporte que había traído de la Unión Americana, en 1923, el joven Chamón Funes, convertido desde entonces en gran animador de la vida social porteña. Se enfrentaron los equipos del colegio particular Acapulco, dirigido por el profesor Felipe Valle, y el de la escuela Real Miguel Hidalgo, bajo la dirección del maestro Herculano Escobar. El lugar del encuentro fue un predio de la calle hoy Felipe Valle, propiedad de don Henry Stephens.
Integraron el equipo Aca-pulco: Isaías Acosta, Abacuc Cuevas, Rafael Muñúzuri, Luis Chavelas y Carlos Sutter, mientras que el de la Hidalgo, Dámaso Vicencio, Humberto Villalvazo, Joaquín Altamira-no, Alfredo Añorve y el propio Rubén H. Luz. A los triunfadores, estos últimos, se les impuso una banda pectoral a la que iba pegada una moneda de oro de “veinte reales” ($2.50). Además de hermosos ramos de flores de manos de sus madrinas Leova Mazzini, Josefina Pintos, Bertha Aguilar y Consuelo H. Luz Castillo.

Escudero, bolchevique

Dirigido por Juan H. Luz Nambo, el periódico El Pueblo publica un telegrama dirigido al presidente de la República, Álvaro Obregón, en el que acusan a Juan R. Escudero como “autor de prédicas y acciones bolcheviques” (así llamados en Rusia los opositores al gobierno de los zares, liderados por Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. Será por extensión sinónimo de comunista). Lo suscriben “autoridades civiles, administrativas, federales y militares” pero sin ninguna firma. Aquí, algunos pasajes del texto:
** “Diariamente, Escudero convoca a trabajadores del puerto para decirles que las autoridades civiles y militares son sus enemigas y que por ello hay que acabar con ellas”.
** “Cuando Escudero ocurre a alguna oficina judicial arma verdaderos escándalos, pues es irrespetuoso, grosero, altanero y burlesco. Siempre lo acompaña una multitud de gente”.
** “El ‘pueblo bajo’ alteradísimo contra autoridades a causa de las prédicas de Escudero. Tanto que los civiles no pueden salir a la calle con entera libertad, temen un día de estos sean asesinados por aquellos”.
** “Sábese que ‘pueblo bajo’ instigado por bolchevique Escudero tratan de asaltar comerciantes españoles y nacionales. Sociedad alarmada por estos rumbos”.
** “La ‘turba india’ camina por las calles siguiendo a Escudero. Hace alto en oficinas públicas para tirarse risotadas, lanzar indirectas y entonar ciertos cantos especiales. Sus secuaces se burlan materialmente de esas autoridades gritando en voz alta: “¡YA ES HORA, JUAN, LANCÉMONOS!”.
Juan Ranulfo no contestará en Regeneración una sola palabra, simplemente reproducirá el telegrama, tal cual, exhibiendo a sus autores. Estos lo asumirán como una burla del bolchevique y, cosa extraña, estarán en lo cierto.

La traición

Ahora bien, por lo que hace al presidente Álvaro Obregón, éste le da miserablemente la espalda a Escudero y a sus or-ganizaciones obrera y campesina. Determinantes en su mo-mento para el triunfo en Gue-rrero del Manco de Celaya. La traición del sonorense será tomada como de quien venía. ¿No acaso él mismo había postulado que en México “nadie resistía un cañonazo de 50 mil pesos”? Obregón, como el chimpancé del cartel, nada verá, nada escuchará y nada dirá sobre el acoso criminal de sus fuerzas armadas contra Juan Ranulfo. Por ello, al consumarse el asesinato del líder junto con sus dos hermanos, y conocido aquí el monto pagado a los sicarios, la gente se preguntará si Obregón habría recibido sus cantados 50 mil pesos o un poco más.

Felipe Valle

Ex gobernador del estado de Colima, el profesor Felipe Valle llega al puerto para ocupar la administración de la Aduana Marítima de Acapulco. Pronto se liga aquí a un grupo de jóvenes comprometidos con la postulación de Adolfo de la Huerta como candidato a la Presidencia de la República. Los encabeza el acapulqueño Carlos E. Adame.
El Fragor, semanario de don Domingo González, es el primero en informar sobre el cese fulminante de Felipe Valle acusado de “traición a la patria” Y era que el movimiento delahuertista había sido declarado por el gobierno como asonada. Apresados, Felipe Valle y seis de sus compañeros son llevados directamente al patio de la Aduana (hoy edificio Nick) para ser pasados por las armas. Cuando caminan hacia el paredón se presenta exhausto el líder del movimiento, Carlos Adame, quien había logrado huir. Se declara único culpable y como tal el único que debe morir fusilado. “Déjelos libres, mi general, ello son inocentes”, suplica.
Aquella demostración de valor y lealtad de un joven costeño emociona al general Rafael Sánchez Tapia, quien seguramente se verá retratado en la impetuosidad y el coraje de aquellos muchachos. Sabe el militar a lo que se expone desobedeciendo órdenes directas del presidente Obregón. No dudará, sin embargo, en perdonarles la vida. ¡“Anden, mu-chachos, vayan con los suyos que deben estar muy preocupados!”, los despide.
Pasados los años, en 1940, aquellos mismos hombres se sumarán a la candidatura independiente del general Sánchez Tapia a la Presidencia de la República. Los resultados les serán magros, ciertamente, pues apenas alcanzarán los 10 mil votos, contra 151 mil de Juan Andrew Almazán y los 2 millones y medio de Manuel Ávila Camacho. “No le aunque –dirán los otrora jovencísimos– valió la pena intentar cambiar las cosas en este país, pero sobre todo haber servido a nuestro amigo y salvador”.

Colegio Acapulco

Arraigado, sin poder abandonar el puerto, Felipe Valle busca apoyos económicos para establecer aquí un colegio como el que había dirigido en Mazatlán. Lo funda finalmente con el nombre de Acapulco y será de gratísima memoria. Por sus aulas pasaron, según constancia de Jorge Joseph Piedra (En el viejo Acapulco), las muchachillas más bellas e inteligentes del puerto:
Ernestina y Tere Argudín, Stela Acosta, Crisantema Es-trada, Conchita y Lila Hudson, Tey Sthepens, Colacha y Marre Sutter, Tive y María Campos; Celia, Josefina y Malicha Medina; Hortensia Caballero, Raquel Sánchez Morales, Luz Amelia, Gloria y Aurora Jimé-nez; Pelancha y Olga Telle-chea, María Beltrán, Hilda Gó-mez Maganda, Conchita Cam-pos, Elvira Galeana, Solfina Martínez, Lilia Apac, Angelita y Chevita López Victoria.
Eli Montano, Adelina y Alicia Lobato; Luchi H. Luz, Carmen Tapia, Minerva An-derson, Cornelia Aguirre, Noe-mí Caballero, Irene López, Amelia Bello, María Luisa Mo-rales, Perla Basterra, Eugenia, Elena y Angelita Mazzini; Manuela y Petra Rojas; Tere, Tita y Amparito Escudero; Sara Liquidano, Alicia, Orfelina y Etelvina García Mier, Raquel, Leonor y Rebeca Olívar; Concha, Luz y Engracia Vargas; Rosa Flores y más.