Raymundo Riva Palacio
Diciembre 03, 2025
Ismael El Mayo Zambada, Ovidio y Joaquín López Guzmán, hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, que llevan meses hablando con fiscales estadunidenses, pusieron los últimos clavos en el ataúd de Nicolás Maduro. Según fuentes de inteligencia, describieron los negocios que hacía el presidente de Venezuela con el Cártel de Sinaloa, que dio como resultado que el Departamento de Estado designara el 24 de noviembre pasado al Cártel de los Soles, que afirmaron encabeza Maduro, como una organización terrorista internacional.
La designación fue el último paso para un ataque contra Maduro y quienes junto con él, de acuerdo con fuentes estadunidenses, controlan esa organiza-ción criminal: Diosdado Cabello, ministro del Interior venezolano, y Vladimir Padrino, ministro de Defensa. La sociedad del Cártel de Sinaloa con los venezolanos, agregaron las fuentes de inteligencia, reforzó los planes en Estados Unidos para preparar, mediante negociación o intervención, la caída de Maduro y sus cómplices.
El diario Miami Herald y la agencia de noticias Reuters revelaron que el presidente Donald Trump le había dado un ultimátum a finales de noviembre y que Maduro aceptó salir del país, pero no solo con su familia inmediata, como se lo propuso, sino con amnistía total para él, su familia y cercanos, así como la cancelación de las sanciones por abusos de derechos humanos, narcotráfico y corrupción. Trump rechazó la contrapropuesta, y los planes de intervención militar están listos desde hace semanas. Puede ser con un comando que lo secuestre, un bombardeo quirúrgico con drones, o un F-35 que se encuentra en una base militar en Malambo, en el caribe colombiano, cuyas bombas lo separan 17 minutos de Caracas.
Una acción intervencionista en Venezuela tendrá implicaciones en Mé-xico, por la estrecha relación ideológica, política, económica que endosó a la presidenta Claudia Sheinbaum Andrés Manuel López Obrador. La presidenta se encuentra en una situación extrema-damente delicada. No está claro si sabe o no, que la captura o derrocamiento de Maduro sería preámbulo de una eventual acción contra López Obrador, de quien Washington tiene información sobre los vínculos de su entorno con los cárteles de los Soles y de Sinaloa. En cualquier caso, está siendo arrastrada a un conflicto en donde difícilmente podría mantenerse neutral ante una eventual intervención.
De acuerdo con fuentes estadunidenses, el pantano en el que se encuentra por el tema venezolano está detrás de la visita de la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, a México, en xvísperas de las elecciones presidenciales en su país y que hubiera permanecido aquí por 72 horas. Las fuentes deslizaron la posibilidad de que viajó para informarle sobre los movimientos inusuales que se están viendo en la Base Aérea “José Enrique Soto Cano”, en Comayagua, a unos 90 kilómetros al norte de Tegucigalpa, desde donde operan unidades del Comando Sur de Estados Unidos, y pedirle su respaldo. Esa base, conocida también como “La Palmerola”, fue utilizada para entrenar a la contra antisandinista en los 80.
Castro tiene razones de sobra para estar preocupada. Un video obtenido por la publicación especializada Insight Crime, muestra que narcotraficantes hondureños se comprometieron a finan-ciar parte de su campaña presidencial en un encuentro con el entonces diputado Carlos Zelaya, hermano de su esposo, Manuel Mel Zelaya, que la antecedió en la Presidencia. No hay información pública que vincule a Mel Zelaya con narcotraficantes mexicanos, pero en Washington lo han relacionado con El Chapo Guzmán.
Se desconoce la cantidad de infor-mación que sus hijos y El Ma-yo pudieron haberle dado a las autori-dades estadunidenses sobre las rela-ciones comerciales y criminales del Cártel de Sinaloa con presidentes latinoamericanos, pero las revelaciones de su vinculación a Maduro y el Cártel de los Soles propició la escalada final de Trump contra el régimen venezolano.
Ni López Obrador se distanció de Maduro, ni Sheinbaum se ha alejado del venezolano, como tampoco lo ha hecho con otros gobiernos de la región o exgobernantes vinculados a actividades criminales. “Para tomar una decisión sobre Venezuela”, dijo una fuente esta-dunidense, “México tiene que estar más estable por los intereses rusos, cubanos y chinos involucrados”. Sheinbaum se encuentra en la periferia de un conflicto geopolítico, pero cada vez se acerca más y más al núcleo de tensión.
Ayer sostuvo una reunión en Palacio Nacional con varios miembros del gabinete, para revisar el viaje a Washington el viernes para asistir al sor-teo de la FIFA que definirá los grupos del mundial de futbol que se llevará a cabo el próximo año en México, Estados Unidos y Canadá. Una asistencia al evento, sin una reunión bi-lateral con Trump, no sería políticamen-te conveniente, particularmente en las condiciones actuales que impactan la relación bilateral de manera directa.
No son únicamente temas conocidos como la narcopolítica, la inseguridad en México, comerciales y de degradación del Estado de derecho, sino fenómenos adicionales que se han sumado en los últimos meses. El de mayor relevancia es quién manda en México, si Sheinbaum o López Obrador, como lo están registrando en Washington. “En Estados Unidos nadie duda que quien manda es Trump”, dijo una fuente estadunidense. “El embajador (Ron Johnson) le ha dicho a Sheinbaum que no se pierda el sentido de unidad y mando en el país”.
Dejar que la herencia de López Obrador la siga colocando en un terreno que no es benéfico para México, como en el caso venezolano, sino un error que los estadunidenses están viendo cómo se ha estado repitiendo en otros diferendos con países latinoamericanos. Pero la prioridad de política exterior, en el contexto de la relación con Estados Unidos, es Venezuela, y lo que tarde o temprano, por todas las señales en el ambiente, sucederá. La ola expansiva llegará a varios países y a México de manera particular. Quienes contribuyeron a darle la puntilla a Maduro son los mismos miembros del cártel con el que López Obrador fue más tolerante y laxo, a cuyas familias les hizo favores, como a la del Chapo Guzmán.
Zambada considera que las más altas esferas del régimen lo traicionaron al inclinarse por los hijos de Guzmán, y Los Chapitos, como lo registraron en las redes sociales, también piensan que les dieron la espalda cuando Estados Unidos aumentó la presión. Sheinbaum no las debe, pero de acuerdo a lo que haga, lo pagará o no.
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