EL-SUR

Sábado 20 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Los verdaderos obstáculos del campo

Silvestre Pacheco León

Junio 24, 2019

El jueves pasado el presidente de la República sintetizó en pocas palabras el problema del retraso que observa el programa de fertilizante gratuito para Guerrero. Dijo en respuesta a la pregunta formulada por un periodista guerrerense que el retraso en la entrega gratuita de fertilizante a los campesinos se debe a “obstáculos por el cambio en la forma” de hacerlo llegar a los productores, y se comprometió a dar próximamente el informe respectivo.
La declaración tuvo un efecto notable en la conducta de la clase política guerrerense y también en las organizaciones de productores quienes en la semana que termina habían escalado en sus acciones hasta la toma de todos los Centros de Apoyo al Desarrollo Rural que pertenecen a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en el estado.
El obstáculo al cambio que alude el presidente, tiene que ver con la corrección de las irregularidades encontradas por los “Servidores de la Nación” en el padrón de beneficiarios con el que ha trabajado el gobierno del estado. Eso fue lo que originó el retraso en la distribución y la campaña mediática junto con las protestas en las que hubo excesos como la retención de funcionarios, la toma de oficinas y hasta el cierre de carreteras.
Los inconformes de que las listas de beneficiarios sean corregidas encontraron en el retraso de los operadores del programa los argumentos para resistirse al cambio, porque la mecánica compleja de verificar la autenticidad de los beneficiarios es un proceso lento pero necesario para confeccionar las listas que deben publicarse y luego en base a ellas emitir los vales que se entregan en los centros de distribución para acceder a los paquetes de fertilizantes que tienen como límite hasta cinco hectáreas según las reglas de operación.
Además, como a las listas o padrones anteriores se han sumado ahora las nuevas solicitudes que obran en el Registro Universal, el problema se ha complejizado porque el cambio consiste precisamente en desterrar cualquier simulación, sobre todo las más notables como la que a simple vista se observa con la inflación casi al doble de la superficie que va más allá de la que se conoce como disponible en 56 de los 81 municipios, lo cual nos indica que había un remanente de paquetes entregados cuyo destino final se desconoce, ante lo cual estamos frente a conductas que pueden caer dentro de lo ilegal, cuyo resultado no sólo afecta al presupuesto público, sino a la propia economía del estado porque se podrían tener datos ficticios de los resultados reales del volumen de cosechas que se tienen en los ejidos y comunidades donde bienes como el maíz y el frijol constituyen el único alimento al que sus habitantes tienen acceso.
Eso sin mencionar los casos de quienes solicitan los paquetes de fertilizante y no lo aplican porque realmente no tienen tierra o porque aún teniéndola no la trabajan y se han acostumbrado a revender el producto subsidiado, muchas veces a quienes lo utilizan para cultivos que son ilegales.
En el campo la pobreza es tan grande que incluso quienes se mantienen de la siembra de estupefacientes acuden al crédito para refaccionar su cultivo porque además de remontarse a la sierra para limpiar el terreno, sembrar y cuidar el cultivo, requieren de recursos para estarse alimentando pero también para adquirir el fertilizante que suele conseguirse a crédito para pagarse después de la cosecha.

El cambio que todos queremos

Seguramente el presidente sabe de las resistencias que hay que vencer para alcanzar los cambios necesarios para la recuperación del campo guerrerense. El método es simple y no será la primera vez que se emplea para combatir y eliminar los lastres del neoliberalismo.
El objetivo de garantizar que el programa llegue directamente a los beneficiarios y no solamente constituye un acto de justicia, sino que se convierte en una necesidad para que el programa cumpla con sus propósitos y en este sentido no hay obstáculo que no se pueda vencer.
Lograr que los campesinos dejen de necesitar intermediarios para realizar por su cuenta ellos mismos los trámites que requiere el subsidio gratuito es tarea de los “Servidores de la Nación”.
De ahí la importancia de confeccionar un Registro Universal que diga el nombre, lugar y superficie aprovechable del beneficiario con posibilidad de constatarlo en el campo.
Alcanzado ese objetivo depende de la infraestructura con la que está dotado el programa para distribuir el fertilizante con toda oportunidad.
Evitando la corrupción, el desvío de recursos y la simulación en el programa se garantizaría el cambio que todos queremos ver en el estado, porque serán miles las familias campesinas que veremos trabajar cultivando la tierra para producir los alimentos frescos y sanos que llevarán a su mesa y que se traducirán en salud y bienestar.
En términos económicos estamos hablando de que el presupuesto de mil millones que se maneja es una inversión estratégica que desde el principio hay que cuidar. Por eso no hay que dar ni un paso atrás en la tarea de limpiar el programa de los lastres que se han acumulado con tanto manoseo.
La eficacia con la que se aplique el programa de fertilizante gratuito repercutirá en la salud y paz social que necesitamos.
Hasta la competencia electoral tendrá otro significado porque no será más la necesidad de las personas, el provecho de los partidos y los candidatos que buscaban tener en sus manos el control del presupuesto para usarlo como negocio particular.
Con la seguridad de tener el subsidio del fertilizante por el solo hecho de ser campesino guerrerense, cada ciudadano podrá votar en libertad y sabrá defender como suyo el cambio que ahora se propone para toda la sociedad rural.
Nuestro campo dejará el abandono y nos dará a todos de comer porque los cientos y miles de toneladas de granos de maíz, frijol, arroz y calabaza, dejarán de verse nada más en el papel y estarán nuevamente en los mercados y los caminos de nuestro territorio. Con el millón y medio de toneladas de maíz que se espera cosechar con el cambio previsto también mejorará la calidad de nuestras tortillas sin que haya necesidad ni justificación para los aumentos constantes de precios.
Regresará a los pueblos la alegría y la paz social que se fue con el neoliberalismo rapaz. Las familias ya no estarán más separadas, la emigración obligada se acabará y estaremos todos frente a un campo revitalizado con sus fiestas y tradiciones que celebrar, unidos y en paz bajo un mismo cielo.