EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Luisa Reyes Retana: La poesía en la punta de la lengua

Adán Ramírez Serret

Febrero 18, 2022

 

Luisa Reyes Retana (Ciudad de México, 1979), irrumpió en la escena de la literatura mexicana con la novela Arde Josefina que salió a la luz con el premio Mauricio Achar 2017. Una novela potente, original, que habla sobre la familia. Tema un tanto tabú o al menos un tanto eludido en la literatura mexicana como el incesto. Una obra en donde se leía no sólo una promesa, sino una realidad de una escritora hecha que no necesitó de ningún círculo para consolidarse.
En esta primera novela se leía en la primera de forros y (se lee en su más reciente obra Tu lengua en mi boca) –por demás maravillosa– que Reyes Retana es abogada. Lo cual podría extrañar en el presente, pero si damos un breve salto al siglo XIX, descubriremos que la mayor parte de los escritores habían estudiado Derecho.
Pienso en esto porque lo que sí me sorprende es que lleve dos novelas tan buenas. Muchas veces se infla tanto al autor con su primer libro que el siguiente es casi de manera inevitable un fracaso. El medio literario parece arruinar a los autores en ciernes al llamarlos genios. Por eso me parece importante que Retana venga de otro medio, porque se alejó del mundillo literario haciendo lo que de manera ideal debería hacer cualquier autor luego de su primera novela de éxito: exiliarse de la esfera literaria y ponerse a escribir como si nada hubiera pasado.
Así, Tu lengua en mi boca está preocupada por ser una novela buena por sí misma, olvidándose de toda expectativa. La autora tiene el talento y el gusto por contar una buena historia. Detalle que a veces se pierde de vista por pensar en el lenguaje o los temas de moda. La novela trata sobre una mujer, Berta, quien mientras estudiaba para enfermera pierde a su familia completa en el temblor de 1985, y de sus padres y muchos hermanos, sólo le sobrevive una tía que queda paralítica y pierde la vista en un ojo.
A partir de aquí la vida de Berta cae en una especie de limbo, en una larga, larguísima pausa de años en los que cuida a su tía convaleciente hasta que muere y decide ir a tirar sus cenizas en el desierto entre Durango, Chihuahua y Coahuila porque así lo habían pactado.
El inicio de la novela es un road trip en donde entramos a la mente de Berta cuando se va apareciendo su vida según se interna en el norte de México. Aparece el temblor, sus padres, su tía contándole sobre sus ancestros y su gusto, su amor por la literatura que siempre disfrutó con ese ojo amarillo, extraño, de bruja dirán más tarde, de leer en especial poesía con pasión.
Todo sucede en el camino, como en las grandes historias. El auto se descompone y se queda atorada en la ciudad de Torreón. Busca un mecánico y en lo que reparan el coche busca un hotel, compra alcohol y provisiones y se pasa los días leyendo en las bancas o encerrada en su habitación.
En una de esas que está en su cuarto en medio del calor de Torreón, mientras cae la noche escucha a unas jóvenes que se reúnen en el terreno baldío junto al hotel. Son chicas normales, fuman, beben cerveza y hablan de sus problemas. Sólo que tiene una particularidad, su labor más importante no es otra que leer poesía.
Esto es bellísimo, porque no pertenecen a la élite intelectual donde usualmente se cultiva la poesía. A ese núcleo cerrado y casi infranqueable con alto nivel adquisitivo y cultural o que viva en urbes en donde se tenga acceso a bibliotecas y librerías. No, estas jóvenes son de clase social baja y viven en una ciudad –en la cual hay grandes escritores, por cierto– no muy conocida por sus bibliotecas o librerías. Cuando se toca el norte en general desde la literatura es casi siempre para hablar de violencia, aquí la hay por supuesto, pero hay también un aliciente, un alivio que se acerca a la justicia poética, y es que en medio de la barbarie, haya algo, un fragmento que la atraviese aunque sea de manera mínima.
Berta escucha leer fascinada a las jóvenes y logra aquella belleza, inverosímil, en donde en medio de la violencia sucede ese milagro que es México en donde miles de mujeres escriben poesía, y con su lengua y su boca, hacen posible otro mundo.
Luisa Reyes Retan, Tu lengua en mi boca, Ciudad de México, Random House, 2022. 222 páginas.