EL-SUR

Jueves 13 de Agosto de 2020

Guerrero, México

Opinión

Macron ante el desafío del desconfinamiento

Gaspard Estrada

Junio 10, 2020

El pasado lunes el periódico The New York Times dedicó parte de su portada a un análisis de la gestión de la pandemia del coronavirus por parte del presidente francés, Emmanuel Macron. El corresponsal en París, Adam Nossiter, afirma que si bien en Francia el número de muertos terminó estando por debajo de Italia, España y sobre todo del Reino Unido, los franceses parecen tener una opinión muy crítica del trabajo de sus gobernantes. Paradójicamente, si bien el balance en términos de opinión pública no fue tan desfavorable para el jefe del Ejecutivo galo –su popularidad aumentó a raíz de la pandemia–, la falta de confianza de la sociedad hacia las acciones del gobierno han ido a la alza. Cuando empezó la crisis sanitaria a mediados de marzo, el gobierno francés intentó ocultar el hecho que el Estado no había reconstituido las reservas de máscaras, de tal suerte que el gobierno de Macron tuvo que comprar, en urgencia, máscaras de otros países, en particular de China. Para evitar que los franceses abarrotaran las farmacias y los centros comerciales, el portavoz del primer ministro, Edouard Philippe, dijo que su uso “no servía” para combatir al virus. Pero cuando el tiempo pasó y los franceses se dieron cuenta de que no era cierto, un claro sentimiento de molestia floreció en las calles. A tal punto que al día de hoy, menos de la mitad de los franceses tienen confianza en la acción gubernamental del presidente Macron.
Sin embargo, Francia –como el resto del mundo– está entrando en un terreno desconocido en los planos económicos, sociales y eventualmente políticos. La recesión que se avecina será la peor de que se tenga memoria. Para hacer frente a este terremoto económico, el gobierno de Macron tomó la decisión de pagarle a las empresas la mayor parte de sus facturas, al asumir el costo del desempleo momentáneo. A los empleados del sector formal, la gran mayoría de los asalariados en Francia, esta medida les permitió mantener el 70 por ciento de su salario y les evitó perder su trabajo. Pero ahora que el confinamiento llegó a su fin, es probable que estos programas vayan desapareciendo, o se vuelvan más focalizados. En este marco, es posible que empresas que se habían mantenido con vida gracias al gobierno quiebren: de hecho, ya está empezando, en particular en el sector restaurantero y hotelero, uno de los más afectados por la pandemia (Francia en general y París en particular son uno de los principales sitios turísticos del planeta).
Por ello, queda claro que la pandemia del Covid-19 tendrá consecuencias políticas mayúsculas para la segunda parte del quinquenio del presidente Emmanuel Macron. Dentro de quince días se llevará a cabo la segunda vuelta de las elecciones municipales. Y en esta perspectiva es bastante probable que el partido del presidente, En Marche!, sea el principal perdedor del escrutinio. Al no disponer de un anclaje territorial fuerte y consolidado –el partido fue fundado en 2016–, la mayor parte de las ciudades continuarán siendo gobernadas por partidos de oposición, de derecha como de izquierda. Empezando por la capital, París, donde la alcaldesa socialista Anne Hidalgo tiene buenas posibilidades de ser reelecta. De tal manera que el resultado político de la segunda vuelta de las municipales, en caso de que sea confirmado, será interpretado como un revés para el gobierno de Macron.
Ante ello, éste tiene dos opciones: cambiar a su equipo gubernamental, para dejar claro que la gestión del desconfinamiento, y de manera más general, de la segunda parte de su mandato, tendrá un viraje social asumido. O mantener las cosas como están, con el riesgo de ver las tensiones aumentar en el seno de una sociedad francesa cada vez más polarizada. En este cuadro, las próximas semanas serán decisivas para el futuro de Francia y de la Unión Europea.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada