EL-SUR

Lunes 29 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Maestros, evaluación y policías

Marcial Rodríguez Saldaña

Diciembre 03, 2015

El despliegue de policías federales (6 mil) más tres helicópteros Black Hawk que ha enviado a Acapulco el gobierno federal para vigilar a los 3 mil 14 maestros que realizarán una evaluación hoy jueves 3 de diciembre, es una muestra de la visión policiaca que tiene Enrique Peña Nieto y Arturo Nuño de la educación en nuestro país.
1.- La reforma educativa, como parte de las reformas estructurales de Peña Nieto, la han reducido a cercenar los derechos laborales de los trabajadores de la educación y a someter a los maestros a evaluaciones sancionadoras, ya que el secretario de Educación federal, Arturo Nuño Meyer y el estatal José Luis González de la Vega han amenazado a los docentes afirmando que quien no presente la evaluación será despedido de su trabajo. Este es el contenido verdadero de la reforma: someter al magisterio a procedimientos administrativos –evaluaciones– en vez de promover la capacitación continua de los maestros –sin medidas represivas– como parte de un gran revolución educativa que revise y actualice los contenidos de los planes y programas de estudio para impulsar una educación humanista, científica, social, que preserve nuestros valores nacionales y tradiciones culturales, tecnológica, que sea la detonante del desarrollo nacional.
2.- El exceso policiaco para vigilar a los maestros (dos policías para cada docente) más helicópteros que han sido utilizados por el ejército de Estados Unidos desde la guerra de Vietnam en 1972, constatan por una parte que la reforma educativa de Peña Nieto es impuesta por la fuerza del Estado ya que la evaluación se da en medio de un excesiva movilización de fuerzas policiacas, lo cual denota un ambiente de militarización del proceso educativo; y por otra parte el despilfarro del dinero público, debido a que la evaluación se hará en uno de los centros de convenciones de mayor lujo no sólo en Guerrero sino en México como lo es el Foro Mundo Imperial en vez de realizarlo en instalaciones propias de la Secretaría de Educación Guerrero, mientras que ante este derroche existen todavía muchas escuelas sobre todo en zonas rurales e indígenas con aulas de piso de tierra, sin servicios sanitarios, mucho menos con tecnología educativa.
3.- La exagerada concentración de policías federales en Acapulco para vigilar la evaluación de docentes de Guerrero, contrasta con la poca vigilancia para dar seguridad a la población que se refleja en el aumento día a día de la inseguridad que se vive en el Estado, que se ha expresado en matanzas frecuentes como las que han ocurrido en Cuajinicuilapa, Polixtepec, Chilapa, los asesinatos de los cuatro policías comunitarios de Tixtla, y especialmente en el sector educativo, en donde los trabajadores de la educación han sido sometidos a continuas extorsiones, secuestros y asesinatos, sin que haya acciones eficaces del gobierno para cumplir su obligación de otorgar seguridad a los habitantes y a los docentes, para que puedan desarrollar sus actividades educativas en condiciones de normalidad.
4.- Los docentes que laboran en el sector público de la educación en México y en Guerrero, han sido formados en las propias instituciones que ha creado el Estado mexicano; al expedirles sus títulos para ejercer su profesión e ingresar como trabajadores de la Secretaría de Educación Pública o de la Secretaría de Educación Guerrero, han sido certificados y declarados en aptitud de realizar su tarea educativa. Es cierto que toda profesión, entre ellas la de maestro requiere de un proceso de constante actualización, pero este debe llevarse a cabo como parte de una revolución educativa que ponga por delante mejorar los contenidos de la enseñanza, no como un procedimiento administrativo sancionador, impuesto con el apoyo de la fuerza pública, mucho menos para suprimir derechos laborales.

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