EL-SUR

Miércoles 04 de Agosto de 2021

Guerrero, México

Opinión

Manifestarse en tiempos de Covid: el caso de Brasil

Gaspard Estrada

Junio 02, 2021

El pasado sábado, por primera vez desde el principio de la pandemia, decenas de miles de personas salieron a las calles en Brasil – y en el extranjero – para manifestar su repudio al presidente de ese país, Jair Bolsonaro. Tras la instalación por el Senado, hace algunas semanas, de una comisión parlamentaria de investigación sobre el trabajo del gobierno federal en respuesta a la pandemia de la Covid-19, numerosas informaciones han surgido al respecto del comportamiento criminal del actual jefe del ejecutivo brasileño. Bolsonaro no solamente ha boicoteado la acción de sus últimos cinco ministros de Salud, sino que ha adoptado una estrategia deliberada para propagar el virus en la población, con el objetivo –aparente– de obtener la inmunidad de rebaño de Brasil. Sin embargo, el número de muertos aumenta vertiginosamente y Brasil está lejos de obtener esa inmunidad, al tiempo que la economía no da (hasta ahora) muestras de mejora. Así, las condiciones económicas de los brasileños más humildes, de por sí fueron fuertemente afectadas por la caída de la actividad productiva, así como por el fin del programa de auxilio de emergencia –que permitió a más de setenta millones de personas de recibir un apoyo de cien dólares al mes durante seis meses–, ahora se han deteriorado dramáticamente.
Es en este contexto que el gobierno brasileño anunció que la copa América, tradicional justa deportiva latinoamericana de futbol, se llevaría a cabo en Brasil en vez de Argentina, que vive su peor momento sanitario desde el inicio de la pandemia. La noticia causó indignación entre buena parte de la sociedad brasileña. Los indicadores sanitarios continúan empeorando, y no se descarta una tercera onda de contaminaciones ligada a la Covid-19. Es en este contexto dramático que buena parte de la oposición al gobierno Bolsonaro decidió salir a las calles no solamente para expresar su rechazo a las políticas gubernamentales, sino también para dejar claro su luto por las numerosas muertes ligadas al Covid-19: casi 500 mil al día de hoy. En sí, esta movilización no deja de ser algo paradójico, pues al provocar aglomeraciones, los manifestantes podrían justificar (de manera indirecta) los actos criminales de Bolsonaro, en particular sus múltiples iniciativas para reunir personas y desestimular a los gobiernos locales a aplicar planes de confinamiento estrictos. Fue en buena parte por esta razón que la mayoría de los precandidatos a la presidencia del próximo año –del ex presidente Lula al ex gobernador Giro Gomes, pasando por el gobernador del estado de São Paulo, João Doria– decidieron no manifestar. Sin embargo, la presidenta del Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffmann, hizo acto de presencia en la avenida Paulista, dejando claro que el PT –y por ende, Lula– ve con buenos ojos estas iniciativas.
En este mismo sentido, el éxito de estas movilizaciones –en particular en ciudades como São Paulo y Rio de Janeiro– deja en evidencia que el rechazo al bolsonarismo está aumentando considerablemente en la sociedad brasileña. Esto plantea un escenario muy positivo para la oposición, particularmente para la izquierda. Sin embargo, falta mucho para que las elecciones presidenciales se lleven a cabo, por lo cual es necesario mantener la prudencia, y anticipar posibles escenarios. En primer lugar, es necesario tener en mente que si bien Bolsonaro ha hecho todo lo posible por aumentar el número de muertos a raíz de la Covid-19– lo que en cualquier país, podría ser considerado como un crimen de lesa humanidad– no es imposible que los indicadores económicos se recuperen durante el primer semestre del próximo año. Según los especialistas médicos, será en ese momento que los efectos de la vacunación comenzarán a tener efecto en el cuadro sanitario general del país, lo que permitiría relanzar la actividad productiva. Por otro lado, está claro que Bolsonaro hará todo lo legalmente –y hasta lo ilegal– posible para mantenerse en el cargo, y evitar el regreso al poder del ex presidente Lula. En este sentido, las manifestaciones del pasado fin de semana muestran que poco a poco, la sociedad civil brasileña comienza a perderle el miedo a Bolsonaro. En un mar de malas nuevas, se trata de una buena noticia.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada