EL-SUR

Lunes 08 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

LA POLÍTICA ES ASÍ

Marcelo

Ángel Aguirre Rivero

Agosto 01, 2025

La prórroga de 90 días en la aplicación de aranceles del 30? por ciento a todos los productos mexicanos que se encuentran fuera del Tratado de Libre Comercio (TLC) no es una concesión gratuita ni una casualidad diplomática. Es el resultado de una estrategia inteligente y decidida encabezada por Marcelo Ebrard, quien asumió –me atrevo a decirlo– un doble papel: el de secretario de Comercio en los hechos y el de Relaciones Exteriores en el frente institucional.
Esta prórroga ocurre en un contexto delicado: Donald Trump, en plena campaña de reelección, ha retomado el discurso nacionalista y proteccionista que tanto rédito político le dio en 2016. Las amenazas de imponer aranceles unilaterales a países como China, México y naciones del sudeste asiático no son nuevas. En el caso mexicano, Trump volvió a utilizar el comercio como herramienta de presión política, condicionando la aplicación de impuestos a supuestos avances en materia migratoria, control fronterizo y cooperación en seguridad.
En esencia, Trump activó una medida que ya había usado antes: el chantaje arancelario. Su mensaje era claro: o México frena el flujo migratorio hacia Estados Unidos –proveniente principalmente de Centroamérica– o enfrentará una cascada de aranceles que pondrían en jaque a miles de productores y exportadores mexicanos.
En ese tablero de alto riesgo, Marcelo Ebrard entró a jugar con oficio. Su trabajo de acercamiento con todos los actores del gobierno estadunidense –no solo del Ejecutivo, también del Congreso y de organismos empresariales– logró desactivar la bomba con eficacia. No se trató solo de “convencer” a Trump, sino de construir una coalición de intereses a favor de México, de recordarle a Estados Unidos cuán interdependientes somos.
No fue retórica, fue negociación técnica, presión política y construcción de acuerdos multilaterales. Lo que está en juego no es menor: millones de empleos en ambos lados de la frontera, cadenas de suministro transnacionales y la estabilidad de sectores clave como la agroindustria, la automotriz y la electrónica.
¿Quién lo diría? Hace apenas un año, Marcelo Ebrard era visto con recelo por una parte del obradorismo por no reconocer de inmediato el triunfo de Claudia Sheinbaum en la elección interna de Morena. Hoy, es uno de sus principales aliados. Esa evolución no es fruto del cálculo, sino de la inteligencia política.
Marcelo entendió a tiempo su papel de estadista. Supo que por encima de todo está la República. Dejó de lado su legítima aspiración presidencial para sumarse al proyecto de transformación con lealtad, sin servilismo, con visión de Estado y responsabilidad histórica. Lo hizo con una templanza que ya quisieran otros, quienes siguen atrapados en la narrativa del agravio y el ego.
Marcelo ha entendido muy bien que en política hay tiempos para todo: tiempos para aventar cohetes y tiempos para recoger varas. Hoy es tiempo de construir con unidad, de fortalecer el liderazgo de Claudia Sheinbaum y de defender a México en un entorno internacional cada vez más incierto.
Enhorabuena, Marcelo.

Del anecdotario

Leo con alegría que, por primera vez, los pueblos originarios y las comunidades afrodescendientes reciben de manera directa recursos del programa FAISPIAM. Me parece un acto de justicia largamente postergada, una reparación que no es simbólica, sino concreta.
Los negros siguen siendo oprimidos por los grilletes de la segregación y las cadenas de la discriminación. Cien años después, viven en una isla de pobreza rodeada por un vasto océano de prosperidad.
Sueño con que esta nación se levante un día y viva el verdadero significado de la frase:
“Tomemos por evidente que todos los hombres son creados iguales…”.
Palabras de Martin Luther King en su histórico discurso “Tengo un sueño”.
P. D. Mi sincera felicitación a la senadora Beatriz Mojica Morga por su incansable lucha a favor de las comunidades afrodescendientes desde el Senado de la República. Eso habla muy bien de ella y demuestra que no olvida sus orígenes en Huehuetán, pueblo al que tanto amo, donde nació mi querida amiga Petra, mujer excepcional y ejemplo de dignidad afromexicana.