EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Marx y nuestra América * (Segunda y última parte)

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 09, 2018

Seguimos aspirando a una sociedad sin clases y el fin de la propiedad privada como la conocemos.
En la cuarta parte del libro Marx y nuestra América del siglo XXI, el autor hace una crítica al modelo de universidad que se necesita. De manera clara se contrasta con el modelo actual de universidades aisladas de la realidad social, económica y ambiental. Por el contrario, se requieren universidades preocupadas por la problemática de su entorno, y por tanto, muy críticas al mismo. Sus estudiantes deben aprender a disentir, a rebelarse contra un futuro de explotación laboral, si es que encuentran empleo. Sus docentes e investigadores deben vincularse al mundo real y actuar en consecuencia. El autor señala, que necesitamos nuevos modelos de universidades, que nos permitan nuevas hojas de ruta hacia el socialismo ante la crisis del capitalismo.
Todo lo escrito por el Dr. Valqui Cachi lleva a la conclusión de que el modelo de desarrollo tiene que ser rojo y verde. De que el verdadero socialismo del siglo XXI tiene que ser sostenible ecológicamente.
Es difícil imaginarse en las próximas décadas una sociedad realmente sostenible, que además mantenga profundas diferencias debido a la desigualdad social y económica, a la carencia de oportunidades del sistema capitalista.
Es por tanto la alternativa necesaria y urgente construir el modelo teórico y práctico de una izquierda verde o ecosocialista. El reto es cómo construir esta conexión necesaria entre socialismo y sostenibilidad, construir igualdad y sostenibilidad para todos.
Debe recordarse que, en los orígenes del movimiento verde, se pensaba que el ecologismo podría estar más allá de la división de izquierda y derecha. Existía además un profundo rechazo por los ecologistas de aquel entonces al llamado socialismo real, que finalmente fue en la práctica un modelo insostenible, en muchos casos destructor del medio ambiente, en el fondo desigual y carente de derechos y libertades básicas para su población.
En el presente, buena parte del movimiento ecologista tiene muy claro, que son los más pobres, los oprimidos del capitalismo, quienes más sufren las consecuencias del deterioro ambiental. Es cierto que la pobreza puede ser un causante del deterioro ambiental, aunque no necesariamente los más pobres son causantes del mismo, ya que también los más ricos, a través del consumo ostentoso e irracional, contribuyen de manera contundente, día a día, con la destrucción del ambiente.
Esto ha llevado de manera natural a la convergencia del ecologismo y la izquierda. En México, no existe todavía una política de alianzas roja y verde tipo Europa, donde es ya común observar alianzas entre partidos socialistas y ecologistas, en cierto equilibrio complementario para ser gobierno.
Lo anterior, debido a que la izquierda verde mexicana o ecosocialista en formación, los nuevos rojos, es más el resultado de una izquierda que día a día asume buena parte de los principios del ecologismo político. Esto ante la realidad, de que, en México, no existe un movimiento ecologista histórico de tal magnitud, que se haya incorporado a la izquierda mexicana, y que además integre la cultura de respeto a la naturaleza de los pueblos indígenas, que todos los días realizan la conservación de facto. Aunque no descartemos su surgimiento en algún momento.
La ruta es clara debido, a que sólo se está respondiendo a la mayor importancia de lo ambiental, que ya se ha convertido en un asunto estructural que afecta el día a día de la sociedad mexicana. En una visión actual de la política mexicana, es evidente que la relación entre medio ambiente y política ha adquirido su propia dimensión de manera creciente, finalmente nuestra infortunada vulnerabilidad al cambio climático llegó para quedarse en México.
Por ello, en los próximos años observaremos que el discurso ambiental de los partidos políticos en México, incluyendo a los que no son de izquierda, serán el centro de la agenda política, contribuyendo no sólo al diseño e instrumentación de políticas ambientales más desarrolladas, sino también vinculadas a estas políticas en las propias políticas económicas y sociales. Pero como el sistema está en sus bases mal, ya que se basa en saquear y tratar de dominar a la naturaleza, serán solo paliativos temporales y tal vez tardíos, al no ir al fondo de las soluciones.
Por ello, la izquierda verde o los nuevos rojos, deberán buscar orientar a un amplio espectro de la sociedad mexicana promoviendo soluciones viables a muchos de los grandes desafíos del país, que pasan necesariamente por cambiar el modelo capitalista por uno socialista.
En especial, la izquierda verde es y será el espacio natural de la acción política para las nuevas generaciones de jóvenes preocupados por la crisis social, económica y ambiental que aflige no sólo a México, sino al planeta entero. Estas nuevas generaciones deben estar dispuestas a asumir compromisos tanto de manera personal, como de manera colectiva ante los enormes retos, que les estamos heredando los nacidos en el siglo XX. Para que Marx, los marxistas y todos los socialistas lleguen un día en bicicleta.
Finalizo felicitando al Dr. Camilo Valqui Cachi, por el esfuerzo realizado, ya que siempre hacer un trabajo de investigación, para verlo publicado en un libro implica un considerable esfuerzo físico e intelectual, mucha disciplina y tiempo de trabajo. Pero estoy seguro, que al final del proceso con la publicación del libro, es de una enorme satisfacción para su autor el resultado obtenido.
* Comentario en la presentación del libro del Dr. Camilo Valqui Cachi (2017). Marx y nuestra América del siglo XXI. Fin de la civilización capitalista. Crítica desde la vida y la razón comunitaria como alternativa. Editorial Fontamara. México.