EL-SUR

Miércoles 08 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Mary Wollstonecraft: los viajes y la génesis del feminismo

Adán Ramírez Serret

Marzo 21, 2025

El feminismo es la corriente de pensamiento más importante de nuestros días, para ser más precisos habría que decir feminismos, porque se trata de un movimiento vivo que se enriquece, recula, da giros y se adapta al mundo en la búsqueda de que este sea cada vez más justo y lo seres humanos tengamos los mismos derechos, que las personas sean tratadas con base en sus derechos sin ninguna clase de discriminación.
¿Pero cuándo comenzó el feminismo? ¿Acaso Safo, la poeta griega, ya era feminista; Christine de Pizan con su novela La ciudad de las damas o acaso también el monólogo final de Melibea en La Celestina? Sin duda se trata de ejemplos en donde mujeres son protagonistas, toman la voz y se expresan sobre las diferencias y desigualdad que hay en la sociedad entre hombres y mujeres. Pensarlas como feministas es posible, pero no pueden ser entendidas como tales porque ellas mismas (aunque sean personajes de ficción) no se entendían como tales.
Para pensar el feminismo tal como lo entendemos en nuestros días, hay que ir a los años de la Revolución Francesa, cuando se proclamaron los Derechos del Hombre y una persona se pronunció para incluir en estos también a las mujeres. Este es el momento crucial en nuestra historia al que debemos la ebullición de pensamiento del feminismo actual, que transforma nuestro mundo al intentar hacerlo más justo.
La persona que se proclamó era la escritora y filósofa Mary Wollstonecraft (Londres, 1759-1797) quien en sus breves cuarenta años de vida (murió poco después de dar a luz a quien sería la genia escritora Mary Wollstonecraft Shelley) cambió el mundo para siempre, porque lo que más buscaba y sobre lo que escribía era sobre la libertad. Acercarse a su vida es ver a una mujer que nunca quiso someterse, nunca se casó, se enamoró de un hombre con quien tuvo una hija, y así, con la niña de brazos y una niñera francesa, recorrió buena parte de Europa, fascinada sobre todo por París y la ebullición de las ideas en los años posteriores a la Revolución, que no eran especialmente tranquilos y son conocidos como los del Terror. Pero Wollstonecraft andaba feliz por esos años en aquella ciudad. No conforme con eso, con tener una bebé y estar en Francia, viajó a tres países nórdicos desde donde mandó cartas a su enamorado de tal calidad que las cartas se publicaron y el libro se convirtió en un best seller en la época, a pesar (para esos años) de estar escrito por una mujer.
La obra de Wollstonecraft ha sido rescatada en los últimos años y estudiada a profundidad. México no es la excepción, por lo que el año pasado salió en la bellísima colección de la UNAM Pequeños grandes ensayos que caben en la palma de una mano, el libro Cartas escritas en Suecia, Noruega y Dinamarca de Mary Wollstonecraft con la brillante selección, traducción y prólogo de Gabriela Villanueva Noriega, quien presenta la obra y hace un preciso recuento de la vida y obra de la pionera feminista.
El libro es una hermosa pieza de literatura epistolar, de la maravilla del género en donde los lectores somos auténticos voyeristas y entramos en aquella intimidad en donde la autora se dirige a su enamorado para contarle sus experiencias en aquellos países nórdicos. El tono de las cartas es desobligado y se transforma en un espléndido libro de viajes a la Escandinavia del siglo XVIII que Wollstonecraft ve con los ojos de Francia e Inglaterra, para los cuales estos países les parecía un tanto atrasado en esos años de la incipiente Revolución Industrial, que ya permeaba con su visión progresista. Es en verdad deslumbrante la modernidad del pensamiento de Wollstonecraft, pues es totalmente actual: “Durante la cena mi anfitrión señaló con gran franqueza que yo era una mujer observadora, pues hacía preguntas de hombre”. La agencia feminista está latente y me gusta especular que el presente es producto de mentes brillantes que una vez que habitan este mundo cambian para siempre la forma de pensar. Así, en estas cartas se viaja en el tiempo no sólo a Escandinavia, sino a las ideas, al calor cuando surgían, de una de las mentes más brillantes de los últimos tiempos.
Mary Wollstonecraft, Cartas escritas en Suecia, Noruega y Dinamarca, Ciudad de México, UNAM, 165 páginas.