EL-SUR

Martes 09 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Más allá de la protesta social

Silvestre Pacheco León

Marzo 16, 2026

El bloqueo a la Autopista del Sol ocurrido el 12 de marzo en el lugar conocido como Tierras Prietas, impidiendo el acceso a la capital del estado, Chilpancingo y a la Montaña, vía Tixtla, y consecuentemente al puerto de Acapulco, estuvo semanas anunciándose sin que ni el gobierno ni los ciudadanos tomáramos las providencias del caso para mantener lo que podríamos llamar la “normalidad” de nuestra vida.
Y aunque los guerrerenses sabemos que en el gobierno del estado existe un área exclusiva para atender este tipo de protestas que suelen resolverse en cuestión de horas, lo sucedido en esa fecha ha rebasado los límites de la incompetencia oficial en perjuicio de cientos de ciudadanos que vieron interrumpido su viaje, obligados a permanecer un día varados en la carretera bajo los inclementes rayos del sol y el calor sofocante sin que alguna instancia de gobierno atendiera su situación, fuera para ofrecer una reposición de sus pérdidas o simplemente para pedirles disculpas. Pero el bloqueo, además de dejar expuesta la absoluta falta de coordinación entre los diferentes órdenes de gobierno, mostró una vez más la distancia que existe entre éste con la población a la que dice servir, dando paso al caos vial en la principal carretera del estado y a numerosos riesgos como daños colaterales que paga la sociedad.
Por lo que se ha conocido de los hechos se sabe ya que tras la protesta de los 16 pueblos serranos cercanos a la capital, procedentes de los municipios de Chilpancingo, Eduardo Neri, Heliodoro Castillo y Leonardo Bravo, se encuentra presente la guerra no tan soterrada de los cárteles que mantienen una disputa a muerte por el control del territorio, ahora detrás de los llamados grupos de autodefensa, y del enorme sacrificio de los habitantes de los pueblos movilizados que dan la cara corriendo todos los riesgos, que caminan largas distancias sufriendo el hambre, la sed y el calor para demandar los servicios básicos a que tienen derecho pero que no consiguen por la vía institucional. Eso es también la muestra del enorme reto que tiene el gobierno de la 4T para enfrentar y transformar esa cruda realidad que ahora es causa constante de desasosiego en todo el territorio guerrerense.
Se trata de recuperar en cada poblado la confianza perdida en años de desatención por parte del gobierno priísta responsable de la enorme desigualdad que se creó con su modelo caciquil del poder que concentró en pocas manos la riqueza, al tiempo que extendió la pobreza que se convirtió en caldo de cultivo para favorecer la producción de enervantes, primero, y el pistolerismo después, hasta convertirse en un estado donde domina el poder extralegal.
En ese ambiente en el que se han erigido liderazgos que ejercen el poder real en los pueblos al margen de la ley, hemos vivido milagrosamente dando lugar a uno de los hechos más relevantes en la historia del estado al acceder de manera pacífica a un gobierno que queremos que cambie la situación de pobreza y desigualdad recuperando el territorio de manos indebidas mediante la creación de oportunidades de desarrollo para todas y todos, tarea que descansa en su totalidad en el gobierno federal porque en el estado no se ha podido conformar un equipo capaz de asumir el reto de enfrentar localmente el poder de facto instalado en los municipios.
La mejor muestra de lo dicho es lo que sucedió durante el bloqueo, primero porque el gobierno municipal priísta de Chilpancingo dejó crecer el conflicto con los pobladores de Omiltemi quienes para presionar la atención a sus demandas mantuvieron cerradas las válvulas del agua entubada que vienen de ese lugar a la capital durante una semana, hasta que fue rebasado.
Y fue demasiado tarde también la intervención de las autoridades estatales que trataron de negociar cuando ya los movilizados demandaban la presencia de la gobernadora, a quien plantearon como problema principal la inseguridad que se vive en su zona, acosada por incursiones armadas de grupos delictivos.
Ese tema central fue el que mostró la falta de oficio y eficacia de los funcionarios estatales, quienes se mostraron incapaces de negociar con sus interlocutores para mantener la paz social. A pesar de esa nulidad su permanencia en los cargos obedece también a una especie de hermandad que caracteriza al gobierno del estado no para resolver los problemas, sino sólo para sobrellevarlos, por eso su tardanza ante el hecho insólito de que mejor el esposo de la gobernadora se haya hecho presente en el bloqueo buscando ayudarla a que se aligerara la situación.
Todo lo anterior refuerza la idea de quienes ven la necesidad de que Evelyn Salgado cambie su equipo de colaboradores para no dar la razón a las que la ven en el cargo como producto de una coyuntura especial y no como portadora de méritos políticos propios para hacerla acreedora de un cargo con retos tan poderosos.
Los pobladores de la sierra bloquearon la Autopista del Sol en la parte norte de la capital, entre el Polvorín y Tierras Prietas desde las ocho de la mañana y hasta después de las siete de la noche, demandando ser atendidos por la gobernadora Evelyn Salgado quien tuvo que desplazarse desde la Montaña donde se encontraba de gira, para venir a la capital y atenderlos.
El bloqueo cuya eficacia dejó en la indefensión a cientos de viajeros forzados involuntariamente a realizar como penitencia de la Semana Santa un ayuno adelantado, en pleno rayo del sol y ante el calor sofocante de esta temporada, debería verse como un tema que merece ser atendido por las autoridades, que vaya más allá del monitoreo que hace la Capufe, sobre la situación que guardan las autopistas en el país, porque si el viajero no toma la providencia de meterse a la página de ese organismo encargado de la operación y mantenimiento de las autopistas, va inerme y expuesto en el camino porque ni siquiera en las casetas de cobro se informa de estas contingencias, aunque uno pregunte, porque la información de que disponen es siempre atrasada e incompleta.
El colmo es que ni siquiera en los retenes de la Guardia Nacional, establecidos a lo largo de la autopista, informan o saben lo que pasa. Eso lo confirmé al preguntar a un patrullero a la altura de Zumpango las demandas de los serranos.
-Creo que están pidiendo agua, pero no me explico por qué si de allá vienen los ríos, me respondió el oficial con toda ingenuidad.
Sin embargo, debemos reconocer que el bloqueo, con todo y lo que entraña en términos de los poderes fácticos que lo movieron, tuvo resultados positivos para las demandas de los pobladores movilizados porque abrió un canal de comunicación al más alto nivel, dicen, que se anunció como el establecimiento de mesas de diálogo permanente con la coordinación de las comisarías, incluyendo a los transportistas y a las autoridades de defensa y seguridad pública, de manera que mediante el diálogo se atiendan y resuelvan viejas demandas de obras de infraestructura carretera, de salud y educación, lo cual indica que los límites del poder en el estado se encuentran acotados por el ánimo de movilización popular y que ahora los conflictos en el estado han escalado a un nivel superior que reclama mecanismos de atención más sofisticados y desarrollados por funcionarios diferentes de los que actualmente ejercen el poder.
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