EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

¡Mayday, mayday!

Raymundo Riva Palacio

Febrero 11, 2005

ESTRICTAMENTE PERSONAL

El terrorismo es un fenómeno global que aunque no haya tocado realmente tierras mexicanas, ni estamos inmunes a él ni somos invulnerables. Vivimos en un mundo donde el terrorismo forma parte de la vida cotidiana.

Tres objetivos probables de atentados en el próximo futuro son los presidentes de México, Vicente Fox, Colombia, Álvaro Uribe, y Honduras, Ricardo Maduro

Los gritos de alarma están creciendo en Estados Unidos: hay misiles tierra-aire, que derriban aviones comerciales con facilidad, que se están vendiendo en el mercado negro latinoamericano y cayendo en manos de guerrillas, narcotraficantes y terroristas. En las tres últimas semanas, el periódico conservador The Washington Times, que se caracteriza por tener buenos contactos con los servicios de espionaje estadounidenses, ha venido difundiendo que viejos combatientes sandinistas están colocando subrepticiamente en manos de esos grupos ese tipo de armamento que les sobró de las guerras en Nicaragua en los 80, con lo cual la comunidad de inteligencia se ha movilizado y sugerido, más allá de potenciales actos terroristas en contra de su territorio, que tres objetivos probables de atentados en el próximo futuro son los presidentes de México, Vicente Fox, Colombia, Álvaro Uribe, y Honduras, Ricardo Maduro.

El caso de Uribe surge como el de más alto riesgo porque estiman en Estados Unidos que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tienen cuando menos 16 misiles tierra-aire de manufactura rusa tipo CL-28, que fueron adquiridos en Ecuador de los inventarios sobrantes de la guerra de ese país con Perú en 1995. Informaciones de prensa en Ecuador y Colombia han revelado, sin haber sido desmentidas hasta hoy, que Estados Unidos detectó también que las FARC tienen almacenados cuando menos otros cuatro misiles de manufactura rusa tipo SA-6, con un alcance de 12 kilómetros y una capacidad térmica para rastrear el blanco por su huella de calor.

Estados Unidos tiene entre sus preocupaciones prioritarias en la guerra contra el terrorismo el comercio ilegal de misiles tierra-aire, y lo ha venido diciendo en reuniones privadas y multilaterales en los últimos meses. La última de ellas, con Fox presente, fue durante la reunión del Foro de Cooperación de la Cuenca del Pacífico, conocido como APEC, donde de acuerdo con funcionarios mexicanos que participaron en ella, los estadounidenses le pidieron a todos los países que vigilaran las operaciones de compra y venta de ese tipo de armamento para evitar que cayera en manos indeseables, e incorporaron un párrafo al respecto en el comunicado final de la cumbre de líderes. La preocupación pasó a alarma el mes pasado luego de que la policía nicaragüense decomisó un misil SAM-7 en Managua y arrestó a tres personas que presumiblemente iban a vendérselo a militantes de las FARC. El Pentágono y el Departamento de Estado creen que militares de alto rango en el Ejército nicaragüense tienen una reserva secreta de aproximadamente 80 SAM-7 que desean vender en el mercado negro, acusación que ha sido negada por militares de esa nación centroamericana.

Recogiendo esas preocupaciones, el servicio de inteligencia privado Stratfor, cuya calidad de información y análisis es altamente reconocida, difundió entre sus socios un despacho al respecto donde establece que si esos misiles llegan a manos de guerrilleros o narcotraficantes, Fox, Uribe y Maduro pueden ser los objetivos principales de atentados, así como aerolíneas comerciales que vuelen hacia países centroamericanos. Stratfor considera que si se venden los misiles en forma clandestina, guerrilleros colombianos o cárteles de la droga mexicanos puedan ser los compradores más probables. Lo que no han tomado en cuenta en Estados Unidos es que grupos vinculados con los narcotraficantes en México, ya disponen de misiles tierra-aire.

Informaciones policiales preliminares apuntan a que el grupo militar de Los Zetas, vinculado a los cárteles del Golfo y de Juárez, cuentan con cuando menos dos misiles tierra-aire del tipo SAM-7 que supuestamente ya fueron decomisados durante operativos recientes en Tamaulipas y Veracruz. Los Zetas, compuesto por desertores de un comando de élite que entrenaron la CIA y el Pentágono para el Ejército mexicano, están capacitados técnicamente para operar una arma de esa naturaleza. Los Zetas no son, en todo caso, los únicos grupos ilegales que pueden acceder a este tipo de armamento. Las FARC tienen una relación con el Cártel de Tijuana de los hermanos Arellano Félix, y cárteles de la droga colombianos tienen fuerte incidencia en el negocio del narcotráfico en Acapulco.

Los misiles tierra-aire son portátiles y de aproximadamente 10 kilos de peso que pueden ser adquiridos con relativa facilidad en el mercado negro por precios que oscilan de 50 mil a 200 mil dólares según el tipo que se desee. Así como hay rusos –sólo en Nicaragua se estima que existen, oficialmente contabilizados, casi dos mil—, también hay de manufactura estadounidense, que adquiridos clandestinamente en Asia y África, han sido utilizados en intentos frustrados de atentados contra aviones comerciales. Con un poco de entrenamiento, es posible atentar contra cualquier avión comercial durante sus maniobras de aterrizaje o despegue, que son lentos y no disponen de equipo antimisiles.

La creciente capacidad de fuego por parte de guerrillas, narcos y terroristas suele ser desestimada con excesiva facilidad en México, debido quizás a la creencia que acciones de tal envergadura contra objetivos gubernamentales o civiles están fuera de probabilidad en México. Sin embargo, esos grupos con cada vez más sofisticados porque disponen de mayores recursos para armarse con tecnología de punta. Hipotéticamente hablando, un misil SAM-7 pudo haber sido colocado en los alrededores del aeropuerto internacional de la ciudad de México para ser lanzado contra el avión presidencial al momento de despegar o aterrizar, en un atentado que costaría decenas de vidas y provocaría una profunda crisis nacional. El terrorismo no es un fenómeno que nos sea ajeno, aunque no haya tocado realmente tierras mexicanas. Pero no estamos inmunes ni somos invulnerables. Vivimos en un mundo donde el terrorismo forma parte de la vida cotidiana. Lo acaba de experimentar Fox en Madrid, donde una bomba de ETA explotó cerca de un foro de arte a donde iría horas después a inaugurar una muestra mexicana. Madrid no está lejos de México, como tampoco lo está Nueva York, Oklahoma, Kenya, Tanzania, Chechenia o Colombia. Tenemos que empezar a creernos esa nueva realidad geopolítica para actuar en consecuencia.

 

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