EL-SUR

Martes 30 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Megafondo para los bosques tropicales

Octavio Klimek Alcaraz

Agosto 30, 2025

Del 10 al 21 de noviembre de 2025, los Estados del mundo se reúnen en Belém, Brasil, la 30 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. La conferencia busca abordar el cambio climático, y se llevará a cabo en el corazón de la Amazonia, con el objetivo de centrarse en la implementación de acciones concretas y la preservación de la Amazonia. La elección de Belém es simbólica, ya que la Amazonia es crucial para el clima global, y esta conferencia busca destacar su importancia y los esfuerzos por su conservación.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aspira a un hito histórico. Diez años después de la aprobación del Acuerdo de París sobre el clima, la cumbre tiene como uno de sus propósitos poner en marcha el denominado Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF, en inglés: Tropical Forest Forever Facility) dotado con 125 mil millones de dólares, mediante inversiones de países desarrollados y del sector privado.
Su objetivo es conservar las selvas tropicales y subtropicales, que representan más de mil millones de hectáreas en 76 países, así como cumplir el compromiso de limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados en promedio de la superficie terrestre.
Los bosques tropicales que todavía quedan son indispensables para alcanzar este objetivo. Como sumideros de carbono, hasta ahora han amortiguado en gran medida las consecuencias de las emisiones causadas por los seres humanos. Sin embargo, cada vez más los bosques tropicales se reducen y pierden por tanto esta función de sumidero.
La sequía, los incendios forestales y sobre todo la deforestación masiva para actividades agropecuarias hacen que los bosques tropicales se conviertan en una fuente adicional de gases de efecto invernadero. Los datos no engañan, de acuerdo con datos del World Resources Institute, los trópicos perdieron un récord de 6.7 millones de hectáreas de selva tropical primaria en el 2024, un área casi del tamaño de Panamá. Impulsado en gran medida por incendios masivos y la deforestación, eso es más que cualquier otro año en al menos las últimas dos décadas (https://gfr.wri.org/es/node/105).
El presidente brasileño Lula quiere combatir esta deforestación y quema desenfrenada ahora con una lluvia de dinero. En la conferencia de Belém, el presidente brasileño quiere poner en marcha el citado Fondo Bosques Tropicales para Siempre. Con 125 mil millones de dólares, sería el mayor fondo monetario jamás creado para la protección combinada del clima y la naturaleza Su único propósito es pagar a los países tropicales para que mantengan sus bosques tropicales intactos.
Detrás del TFFF hay una construcción única que combina la protección del medio ambiente y el clima con una inversión atractiva. El capital del fondo debe invertirse de forma rentable a largo plazo en los mercados internacionales de renta fija. Se busca obtener un beneficio de más del 8 por ciento al año, por ejemplo, mediante la compra de bonos públicos y corporativos a interés fijo. Sin contar el costo del fondo y los pagos de intereses a los prestamistas, todavía quedaría alrededor del 3 por ciento o 3 mil 400 millones de dólares. Con este dinero se propone financiar las actividades del Fondo.
Por cada hectárea de bosque no deforestado se estima pagar cuatro dólares anuales a los países tropicales, que serán distribuidos entre los países con bosques tropicales. Incluso para los países más pequeños se acumularía un flujo constante de millones de dólares.
Los pagos se calcularán en función del área de bosque tropical y subtropical húmedo que se mantenga, lo cual será validado mediante imágenes satelitales que demuestren que los niveles de deforestación se encuentran por debajo de un umbral predefinido. Además, se aplicarán deducciones por cada hectárea que haya sido deforestada o degradada.
Se estima, que estos pagos equivalen a entre tres y cuatro veces los presupuestos discrecionales que manejan los ministerios de medio ambiente en los principales países con bosques tropicales. Además, su monto es decenas o hasta cientos de veces superior a lo que actualmente se invierte en el mercado de carbono voluntario. Por lo tanto, el TFFF posee la capacidad de revolucionar las políticas de conservación forestal a nivel nacional (https://cop30.br/es/noticias-de-la-cop30/el-fondo-bosques-tropicales-para-siempre-consolida-apoyo-internacional-y-se-perfila-como-un-nuevo-modelo-global-de-financiacion-climatico).
Además, con el TFFF se espera un doble beneficio: sólo si se detiene la deforestación, por un lado, pueden alcanzarse los objetivos climáticos del Acuerdo de París y, por otro, las disposiciones del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, según el cual al menos el 30 por ciento de la Tierra debe ser protegido y frenar la mayor extinción de especies propiciada por los seres humanos.
En dicho sentido los bosques tropicales son esenciales para detener la ola de extinción; son considerados uno de los ecosistemas más variados a nivel global. A pesar de ocupar únicamente el 6 por ciento de la superficie del planeta, estos bosques son el hogar de más de dos tercios de todas las especies terrestres, que se encuentran en menos de la mitad de su extensión original en tiempos recientes. En 2014, la UICN clasificó como amenazados o vulnerables al 26 por ciento de los mamíferos y al 13 por ciento de las aves que habitan en los bosques húmedos tropicales (https://www.interfaithrainforest.org/wp-content/uploads/2023/08/Bosques-Tropicales-y-Biodiversidad-V3.pdf)
Sin embargo, para que el megafondo de Belém pueda comenzar a operar, es necesario que, en las próximas semanas, logre reunir un número suficiente de países con solidez financiera que estén dispuestos a aportar una suma básica de 25 mil millones de dólares, actuando como socios de alto nivel. Incluso estos países patrocinadores no aportarían sus contribuciones de manera altruista, como podría hacerse a través de ayuda al desarrollo. En realidad, estas naciones también tienen la posibilidad de recuperar su inversión inicial junto con los intereses generados.
Aún no se han establecido acuerdos definitivos entre los países. Entre los posibles patrocinadores se encuentran Noruega, Francia, el Reino Unido, los Emiratos Árabes Unidos y Alemania. Todos ellos colaboran en este momento en un Comité de Dirección junto al Banco Mundial para fomentar la creación del Fondo.
La finalidad de esta “beca de patrocinio” es obtener otros 100 mil millones de dólares, aprovechando la sólida situación financiera de los países que contribuyen, así como de fondos de inversión, fundaciones e inversores privados. Estos últimos recibirán rendimientos anuales por su capital. Se espera que los participantes del mercado obtengan entre un 4 y un 6 por ciento, lo que haría que la propuesta sea atractiva.
Los defensores del Fondo subrayan la necesidad de actuar con rapidez. Si el TFFF no se crea antes de las elecciones presidenciales en Brasil el próximo año y Lula es derrotado, alertan que la propuesta del megafondo destinado a la conservación de los bosques tropicales podría quedar sin vida.
Las organizaciones ambientalistas valoran mayormente de manera positiva el Fondo, aunque exigen mejoras. Greenpeace ha señalado tres aspectos clave del TFFF y su brazo inversor, el Fondo de Inversión en Bosques Tropicales, que deben considerarse en la siguiente etapa del desarrollo de la iniciativa: establecer criterios claros y exhaustivos que orienten la inversión de capital en proyectos relacionados con el clima y la sostenibilidad, con el fin de evitar un empeoramiento de las crisis interligadas de pérdida de biodiversidad y cambio climático, así como la exacerbación de conflictos bélicos; priorizar los derechos y la autodeterminación de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales (PI y CL), garantizando un proceso de toma de decisiones descentralizado sobre el uso de los recursos, reservando al menos un 20 por ciento para mecanismos que permitan el acceso directo de los PI y CL a financiamiento, y adoptar un enfoque innovador para la supervisión de la deforestación y la degradación de los bosques, asegurando que las áreas forestales aptas para el TFFF no sufran un deterioro adicional por parte de industrias perjudiciales. (https://www.greenpeace.org/international/press-release/74545/tropical-forests-forever-facility-breakthrough-forest-protection-greenpeace-position-paper/).
Se ha reducido la polémica relacionada con las áreas donde el Fondo puede realizar inversiones para obtener rendimientos que beneficien la conservación de los bosques, evitando efectos negativos en el clima y el medio ambiente. Un nuevo enfoque determina que se excluyen las inversiones en carbón, gas, petróleo y productos de turba. Las organizaciones ambientales WWF y Campaign for Nature han sugerido a los países donantes que consideren invertir en el TFFF tras este avance (https://www.spektrum.de/news/megafonds-tfff-eine-massive-geldspritze-gegen-brandrodung/2284834).
Esperemos, que las críticas al Fondo sean resueltas y que se incremente el mismo para beneficio de los bosques tropicales y sus comunidades, saliendo del mero enfoque de emisiones de gaseas de efecto invernadero.