EL-SUR

Sábado 20 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Memorias de Hernán

Silvestre Pacheco León

Octubre 09, 2023

(Primera de dos partes)

La idea general que rige en México sobre el español Hernán Cortés es la del conquistador desalmado que destruyó la cultura mexica por su ambición insaciable de oro, imponiendo el esclavismo como método de explotación indígena y saqueo de sus riquezas aprovechándose de los adelantos tecnológicos europeos en el campo militar con el uso de la pólvora y el metal en la fabricación de sus armas y el combate a caballo, frente a un pueblo que si bien era guerrero, desconocía y lo aterraba el estruendo de los arcabuces y creía que jinete y caballo era un mismo animal que peleaba aventajado por su fuerza y tamaño. Era desde luego un pueblo dominado por las creencias y supersticiones de que su dios Quetzalcóatl era quien volvía de los mares para retomar el poder.
Sin desconocer el genio militar y la capacidad estratégica del español extremeño que con apenas 500 soldados pudo conquistar una nación de millones en un récord de tiempo (el sitio a Tenochtitlan hasta su rendición duró tres meses), gracias al despliegue diplomático que le permitió al conquistador aliarse con el pueblo totonaca y tlaxcalteca que le brindaron miles de soldados para llegar a Tenochtitlan en contra de la voluntad de Moctezuma.
La historia cuenta que al llegar Hernán Cortes de la isla de Cuba donde fue alcalde de la ciudad de Santiago convino con Diego Velázquez entonces gobernador, la conquista de México mediante la repartición de gastos y el usufructo a partes iguales de lo obtenido por la conquista.
Cuando Hernán Cortés se embarcó para México aprovechó las naves y los soldados de Francisco Hernández de Córdoba, recién llegados a la isla, derrotados por las tribus de Campeche en la batalla de Champotón conocida como “la mala pelea”.
Así completó una flota de diez bergantines y 500 soldados que ya en tierra firme recibieron el apoyo de Jerónimo de Aguilar, un fraile sobreviviente del viaje desde Cuba efectuado en 1511 quien vivía integrado a la comunidad maya de Yucatán y fue aliado de Hernán Cortes como parte del equipo de dos traductores de náhuatl traídos en la expedición, más la Malinche dada a Hernán Cortés como esclava después de la batalla de Centla quien hablaba la lengua maya y el náhuatl.
Lo que aconteció durante la conquista ha dado lugar a diversas interpretaciones, desde el encuentro de dos mundos, es decir de dos culturas, hasta la destrucción de la salvaje sociedad que alimentaba a sus dioses con la sangre de los prisioneros sacrificados.
Por fortuna, y gracias al valor cultural de la nación mexica que ha prevalecido al paso de los siglos han proliferado estudiosos e investigadores nacionales y extranjeros cuyo trabajo ha resultado en interpretaciones diversas que enriquecen la visión sobre nuestro pasado más allá del maniqueísmo simplificador sobre lo sucedido.
Somos beneficiarios de los trabajos de grandes estudiosos que aumentan el acervo cultural de nuestra nación y ayudan a una interpretación más certera de nuestro pasado.
Ese es el caso del prolífico trabajo que ha realizado para los mexicanos el especialista francés en la cultura mesoamericana Christian Duverger quien llevado por la interesante vida de Hernán Cortés ha escudriñado todo lo que hay para reconstruir e interpretar la historia a partir de la personalidad de este español nativo de Medellín en la región de Extremadura cuya vida conocida ha puesto énfasis en su papel militar y menos en la visión que tenía del pueblo a vencer.
Se trata de una obra de ficción escrita como la autobiografía del conquistador editada en septiembre de este año por Penguin Random House, Grupo de la editorial Grijalbo.
Es un libro de 30 capítulos con menos de 300 páginas escrito por el doctor francés de la Sorbona, nacido en Burdeos en 1948 quien se desempeña como maestro de la Ecole des Hautes Études en Sciences Sociales en Antropología social mesoamericana.
Su cercanía con México debido a su desempeño como consejero cultural de la embajada francesa le permitió adentrarse en el estudio de nuestro pasado y gracias a su enorme capacidad intelectual y facilidad para escribir, ha publicado sobre nuestro país más de diez libros en los que destacan, El origen de los aztecas, la flor letal, la conversión de los indios de la Nueva España, Biografía de Hernán Cortes, Mesoamérica, Arte y Antropología.
Conocí a Duverger gracias al libro Crónica de la Eternidad que recibí en mi cumpleaños como regalo de mi hermano Vicente, lo he leído con deleite y desde entonces me he convertido en uno de sus seguidores y lector de las innumerables entrevistas que se han publicado con motivo de la celebración de los 500 años de la conquista, homenaje para el que se reeditaron sus obras.
La idea que el autor sostiene en ese libro de que Bernal Díaz del Castillo no fue más que un heterónimo que usó el conquistador español para escribir la historia de la conquista de México me atrajo sobremanera con su argumentación de que la obra mencionada no pudo haberla escrito más que una persona culta como lo fue en realidad Hernán Cortés, conocedor único de todos los pormenores y detalles que constan en la Verdadera historia de la conquista de México fortaleciendo la idea que sostiene al autor que ha sido profesor en la UNAM y es miembro honorario de la Academia Nacional de Historia y Geografía, quien sostiene que su obra carece de ideología y solamente se empeña en mostrarla para que cada quien elabore sus juicios.
Mi entusiasmo creció cuando buscando entre las novedades de la librería en la ciudad me encontré Memorias de Hernán, de Christian Duverger, una biografía ficticia del conquistador español a modo de carta testamento dirigida a su hijo mayor Martín Cortés cuya madre fue doña Marina o Tonalli, mejor conocida como Malinche.
El autor, siguiendo el modelo de su paisana la escritora Margarita Yourcenar con su magnífica obra conocida mundialmente como Las Memorias de Adriano el emperador romano fundador de ciudades y constructor de monumentos que guardan la memoria histórica de los héroes y personajes públicos, protectores de las artes y notable orador y polemista, que en forma de epístolas dirigidas a su primo y sucesor Marco Aurelio, lo han hecho famoso y trascendente después de que se conoció el producto de la pluma de la también autora de el denario del sueño.
Christian Duverger escribió memorias de Hernán en forma de testamento, dirigida a su hijo mayor, Martín Cortés, procreado con la indígena doña Marina, Tonalli, mejor conocida como la Malinche, en la cual queda clara la postura que tiene el historiador sobre el mestizaje que el conquistador alentaba.
La carta testamento es un medio del conquistador para acercarse a su hijo aunque sea de manera póstuma y por eso comienza justificándose de no haber podido estar a su lado mientras crecía debido a su azarosa vida que lo obligó a confinar al niño teniéndolo a resguardo para garantizar su seguridad, huérfano de madre a la temprana edad de seis años.
Hernán confiesa que le duele no haberlo tenido cerca para verlo proyectado como “ un otro yo mismo” como es la ilusión de todos los padres.
Mi querido Martín, le escribe, “eres el heredero de un mundo milenario que ha sabido comandar a los dioses, que ha creado el día y la noche, el rocío de la mañana y el canto de las aves” sin dejar de lado que el contexto en el que nació el heredero lo habilita como especial ciudadano de dos mundos.
Con esa cadencia va el conquistador narrándole su origen y las vicisitudes que vivió como manera de acercarse en su intimidad.
El autor se recrea en el personaje tan parecido al emperador romano Pluvio Elio Adriano conocido a través de las Memorias de Adriano.
Así discurre la historia de su niñez como hijo único de una próspera familia en su natal Medellín, provincia española perteneciente a Badajoz en el extremo de la península.