Silber Meza
Junio 30, 2026
Uno de mis primeros reportajes y entrevistas de perfil, cuando me inicié en el periodismo escrito, se trató del consumo de metanfetaminas, mejor conocido en las calles mexicanas como “cristal”. Eso fue hace unos 20 años.
Recolecté las cifras del aumento en el consumo según las autoridades de salud y acudí a los centros de internamiento para el combate de las drogas, los llamados “anexos”. Hablé con los usuarios en recuperación. La mayoría de ellos llevaban varias recaídas y todos querían abandonar el uso problemático. Me contaron que dentro de los centros de internamiento realizaban diversas actividades para mantenerse ocupados, como trabajar en la cocina, hacer limpieza o aprender algún oficio; que ya habían pasado la “malilla”, es decir, la crisis de abstinencia: reacción del cuerpo por dejar el consumo de drogas que en ocasiones los arrastraba por fiebres prolongadas, y que antes de su internamiento, con altas dosis de metanfetamina en su cuerpo, atravesaban por momentos en los que sentían que tenían una fuerza especial, que flotaban al caminar y que tenían alucinaciones que no eran nada agradables.
Esa droga sintética, que desde hace años se expandió por México, también se ha ensanchado por el mundo. Las estructuras criminales mexicanas se convirtieron en protagonistas y ahora esa es una de las principales preocupaciones de la Organización de las Naciones Unidas.
De acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 publicado apenas unos días atrás, el mercado de las metanfetaminas ha crecido a un ritmo sostenido año con año; se ha incrementado en las regiones, y está a punto de convertirse en una droga de dimensión mundial. De acuerdo con las incautaciones de esta droga sintética, la tasa de crecimiento anual es de 13 por ciento a 2024.
El informe menciona que hasta mediados de la década de 2010, se concentraba principalmente en mercados ya consolidados, como los de América del norte, Asia oriental y sudoriental, Australia y Nueva Zelanda.
“La expansión del mercado de la metanfetamina suscita especial preocupación debido al elevado riesgo de daños y al potencial de generar dependencia asociados a esta droga”, se lee.
En Norteamérica, advierte en el documento –con cita a las autoridades estadunidenses–, el mercado de esta droga se ha mantenido estable en niveles altos, y ha sido principalmente abastecido por los grupos de la delincuencia organizada con sede en México.
“En 2024, los consumidores de metanfetamina representaban aproximadamente el 3.2 por ciento de las personas que habían consumido alguna droga en el último año en Estados Unidos; sin embargo, constituían el 5.6 por ciento de las personas con un trastorno por consumo de drogas y el 17.4 por ciento de aquellas con un trastorno grave (esta última cifra es ligeramente superior al porcentaje correspondiente a los opioides y casi el triple del porcentaje relativo a la heroína)”.
México no sólo es un país de tránsito y productor de esta droga, se deja en claro en el texto, también se le ubica como un mercado en desarrollo “donde la prestación de tratamientos para trastornos por consumo de metanfetamina se multiplicó por 25 entre 2015 y 2023, reflejando un aumento de los daños a nivel nacional”.
Se explica que en partes de África y Europa se ha visto cada vez más la producción de metanfetaminas, y se cree que estos sistemas de producción tienen su origen y conocimiento técnico en México: “Recientemente, también se ha observado en el sur de Asia la participación de ciudadanos mexicanos –con presuntos vínculos con grupos de delincuencia organizada radicados en México– en la fabricación de metanfetamina”.
La presencia de las estructuras criminales mexicanas en Europa ha quedado exhibida con el trabajo que han hecho diversas policías nacionales en la investigación, desmantelamiento de laboratorios y aseguramientos de drogas y personas asociadas a estos cargamentos. El cristal es una droga de bajo costo y alto poder adictivo, y eso le ha allanado el mercado internacional.
En México se utiliza desde hace muchos años. De hecho, casi la totalidad de laboratorios que descubren y destruyen las fuerzas armadas son de metanfetaminas, por eso no sorprende que hoy los cárteles mexicanos exporten sus conocimientos a otros países.