EL-SUR

Miércoles 01 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

México: emociones y política

Rubén Aguilar Valenzuela

Octubre 22, 2025

El Laboratorio de Innovación e Investigación Social Aplicada (LISSA), en colaboración con Áltica y El Instituto, llevó a cabo, bajo una nueva metodología, su primer estudio nacional sobre emociones y política.
En la primera semana de octubre de 2025, se realizaron 2 mil entrevistas en línea, a nivel nacional, para evaluar el clima político del país y sus implicaciones conductuales, específicamente en el ámbito electoral y de consumo.
La fotografía muestra que, ante la situación que atraviesa el país, por un lado, 39 por ciento de la población declara sentirse triste y 36 por ciento enojada; y sólo 15 por ciento dice estar tranquila y 4 por ciento alegre. El 6 por ciento se muestra indiferente.
El balance emocional arroja 75 por ciento de emociones negativas frente a 19 por ciento de positivas. Estamos frente a México triste con una sociedad donde las emociones negativas duplican a las positivas.
Los ciudadanos anclan su estado emocional a su identidad partidista. Entre los simpatizantes de Morena aparece una mezcla inusual: tristeza (39 por ciento) y tranquilidad (32 por ciento), conviven con alegría (10 por ciento) y enojo (10 por ciento).
Los ciudadanos identificados con partidos de la oposición (PAN-PRI-MC) están dominados por el enojo (51 por ciento promedio entre los tres grupos) y la tristeza (44 por ciento), con casi nula tranquilidad.
Y los no se identifican con ningún partido, comparten el enojo (52 por ciento) de la oposición, pero con más tristeza (35 por ciento) e indiferencia (6.3 por ciento).
En resumen: el morenista medio está melancólico, pero muestra tranquilidad; el opositor, está indignado; el apartidista, indolente y frustrado.
Por nivel socioeconómico las clases baja y media-baja, están triste (41–43 por ciento) y enojado (34–40 por ciento), esto, de acuerdo al estudio, refleja precariedad, inseguridad y expectativas incumplidas.
En la clase media también predominan la tristeza y el enojo (36 por ciento en ambos casos). En la media alta desciende la tristeza (35 por ciento) y crece la tranquilidad (23 por ciento), mientras que entre la clase alta predomina el enojo.
Por sexo, la mitad de las mujeres dice sentirse triste, mientras que el 30 por ciento expresa enojo ante la situación del país. Y los hombres manifiestan su malestar como enojo (42 por ciento), y el 27 por ciento como tristeza. El 21 por ciento muestra tranquilidad.
Todos los grupos etarios expresan mayoritariamente emociones negativas, como tristeza y enojo. Los jóvenes de 18-29 años destacan por ser lo que más indiferencia muestran ante la situación del país en comparación con el resto de grupos.
Entre personas de 30-44 años, las emociones positivas son más bajas que en el resto de las edades y es donde más dominan la tristeza (48 por ciento) y el enojo (35 por ciento). Entre 45-59 años, la gente expresa 33 por ciento de tristeza y 35 por ciento de enojo, con un 20 por ciento de tranquilidad.
Los adultos mayores son el grupo que más siente alegría (9.3 por ciento) y tranquilidad (27 por ciento), aunque siguen predominando la tristeza (25 por ciento) y el enojo (37 por ciento).
Los datos del estudio revelan una paradoja. Cuando se pregunta por la situación económica comparada con la de los padres, 64 por ciento dice vivir mejor y solo 30 por ciento peor.
Ahora seis de cada diez mexicanos viven mejor que sus padres, pero tres de cada cuatro se sienten tristes o enojados. La tristeza no viene solo de la pobreza, sino de la frustración relativa: de ver progreso sin justicia, bienestar sin seguridad, crecimiento sin comunidad. No sufrimos por carencia, sino por comparación.
Hemos avanzado materialmente, pero no simbólicamente: falta sentido, propósito y horizonte común. Y esa brecha entre bienestar material y bienestar emocional será el nuevo campo de batalla política, plantea la investigación.

@RubenAguilar