EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

México sin residuos plásticos

Octavio Klimek Alcaraz

Abril 24, 2021

Hace unos días circuló un Posicionamiento de la Alianza México sin Plástico en relación con el proyecto de dictamen para reformar la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) en el tema de plásticos de un solo uso. La Alianza es una amplia red de organizaciones de sociedad civil, ambientalistas y ciudadanos que buscan apoyar la mitigación de la enorme contaminación plástica en el país. Me gustaría comentar con amplitud al respecto.
Se trata de un dictamen conjunto de 26 iniciativas de senadores de los diversos grupos parlamentarios del Senado de la República.
Sin entrar en cifras, es evidente que se consumen en exceso productos plásticos de un solo uso. Todo ello tiene consecuencias, al ir aumentando los volúmenes de residuos no degradables en corto plazo, que van a parar a sitios de disposición final o simplemente a cualquier sitio. Los cuerpos de agua, en especial los océanos, se han convertido en verdaderos basureros a lo largo y ancho del planeta. El efecto es simple: se genera contaminación que daña a la naturaleza y a las personas en su salud.
En los últimos años se ha estado legislando en los órdenes de entidades federativas y los municipios para atender la problemática. Pero esto ha generado asimetrías y desarticulación a nivel país en relación con la política nacional de residuos. En el orden federal no se ha hecho lo suficiente en la materia. Se esperaría que el cúmulo de iniciativas en el Senado y también en Cámara de Diputados son la respuesta a esta problemática de buscar una regulación eficaz y efectiva para la contaminación por residuos, en especial de residuos plásticos.
Así que se propician las condiciones para legislar en la materia. De manera especial, en 2019 y 2020 se desarrolló en el Senado un diálogo con diversos actores sociales. Se realizaron muchos talleres y foros con representantes de la sociedad civil, de los empresarios, de los académicos y del gobierno.
Se entiende que el dictamen debía considera las propuestas que se vertieron en los talleres y foros. Hace unos 10 días se da a conocer el proyecto de dictamen que ha provocado inquietud sobre sus propuestas de reformas a la LGPGIR.
La Alianza inicia sus observaciones por el tema de las definiciones.
El concepto clave es el de la “responsabilidad extendida del productor”, que en el dictamen le denominan “responsabilidad extendida” con una definición descafeinada. De hecho, la Alianza señala que la definición que se propone es equiparada con la responsabilidad compartida que ya existe en la Ley. Es decir, no establece responsabilidades claras y ambiciosas para productores, importadores, transformadores y comercializadores de plásticos. La propuesta de la Alianza es homologar con el concepto internacional, que busca garantizar que los productores de productos asuman su responsabilidad al convertirse en residuos dichos productos. Eso es un pilar básico en una economía circular. Los gobiernos de los municipios no pueden seguir asumiendo los costos económicos y ambientales de millones de toneladas de residuos de productos que reciben en la recogida diaria. Los productores deben ser social y ecológicamente responsables. Vuelve a aplicarse el concepto de que se sociabilizan las pérdidas y se privatizan las ganancias. Las empresas deben asumir su responsabilidad como en buena parte del mundo, pueden recoger en logística inversa esos residuos de sus productos, reusarlos, o reciclarlos. Así se hace en muchas partes del mundo y antes se hacía con muchos productos en México. Por ejemplo, antes se retornaban contra depósito todas las botellas de vidrio, ahora ya no es así, con la entrada de la economía del plástico.
Otro concepto que también queda descafeinado es el de “plásticos de un solo uso”, al que la Alianza señala que su concepto es impreciso y con el riesgo de que buena parte del universo de que los productos plásticos de un solo uso no sean prohibidos, ya que abren la puerta a que aquellos productos plásticos que técnicamente sean reciclables o susceptibles de valorizar no se consideren de un solo uso. La Alianza señala que no existen los “plásticos de un solo uso”; existen productos de plástico de un solo uso (o desechables). El material no define el número de usos. Por ello esta definición debería referirse a “Productos Plásticos de un Solo Uso”. Así que de nuevo se corre el riesgo de hacer más grandes los sitios de disposición final en los municipios. La Alianza señala que lo recomendable es circunscribir la definición a aquellos productos plásticos que por su diseño y concepción son desechables. Cabría aclarar que existen productos plásticos de un solo uso que son necesarios para garantizar el derecho a la salud de las personas, como guantes o jeringas.
La Alianza observa que en el dictamen de la reforma de la LGPGIR prevalecen el poder de los factores económicos sobre los ambientales. Así como, candados a las entidades federativas y los municipios, dignos de controversia constitucional ante la invasión a su soberanía y autonomía. Adicionan un nuevo artículo 10Bis que establece que los tres órdenes de gobierno deben observar la libre concurrencia y competencia económica, para lograr una gestión integral de residuos. Se les exige analizar las implicaciones económicas, sociales y ambientales de las regulaciones que expidan para garantizar que los beneficios son superiores a sus impactos (último párrafo del artículo 96). Incluso, se abre a la posibilidad del cobro del servicio de la prestación de la recolección de residuos sólidos urbanos (último párrafo del artículo 100).
Otra mala noticia para el federalismo y la justicia ambiental es que la carga de la gestión de los residuos queda en obligación de los gobiernos estatales y municipales. Además, como lo observa la Alianza, no se asigna ninguna responsabilidad en este sentido a las empresas (de manera reiterada en los artículos 9, 10, 26, 28, 96).
Asimismo, la Alianza señala que las metas que establece el dictamen en términos de prohibición de plásticos, de acopio, de reciclaje, son metas sin plazos y sin sustento, ya que no hay una línea base ni registro que pueda permitir medir los avances, además de que no se establecen responsabilidades ni consecuencias para quien no cumpla.
La buena noticia es que, ante las numerosas observaciones al dictamen, este se encuentra al día que un servidor escribe sin que sea votado en comisiones. Creo que pueden hacer un esfuerzo los senadores de corregir el dictamen y regular para que algún día desaparezcan en México los residuos plásticos. Apelo a los senadores a que trabajen en ese sentido.