EL-SUR

Sábado 13 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Mi diario en la cuarentena

Silvestre Pacheco León

Junio 15, 2020

(Segunda de cuatro partes)

 

25 de marzo. En la mañana nos preocupó oír que la panadera tiene tos, y contra nuestra voluntad, pero con el sentido de la prevención, decidimos dejar de comprarle los bolillos, aunque sabemos que la venta callejera es su modo de vida.
No nos hace mal dejar por un tiempo el consumo de pan, decimos para conformarnos, mientras encontramos el método de compra segura.
Entre los temas que comentamos en el reposo obligado de la pandemia está el amplio tema de la desigualdad de género. Nos sorprendió encontrar en la prensa el dato estadístico del porcentaje de tiempo que hombre y mujer invierten en el sostenimiento del hogar.
Las mujeres dedican en promedio 39.5 horas de trabajo a la semana, mientras los hombres apenas 8 horas. Profunda desigualdad, ¿no? Por eso me parece que es buen tiempo para empezar a ser equitativos.
26 de marzo. Hoy el gobernador confirmó que el tercer contagiado de coronavirus en el estado es el tenor español Plácido Domingo, recién llegado al puerto de Acapulco. Eso para terminar con la idea de que la epidemia solamente le pega a los pobres. Ahora se encuentra en cuarentena junto con su familia.
En Iguala han puesto en cuarentena a 19 personas que viajaron al extranjero. Algunas de ellas, dice el periódico, se molestaron porque sus viajes se hicieron públicos, pero cambiaron de actitud cuando les mostraron que ellos mismos habían divulgado fotos de sus paseos a través de las redes sociales.
España rebasa ya los 3 mil muertos por coronavirus, dice su periódico El País, mientras el miedo crece, aunque para tranquilizarnos se diga que son más los muertos causados en el mundo por enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes y la obesidad. Lo grave del coronavirus es que puede matar en horas, por eso resulta obligado prevenirlo para quienes somos más más vulnerables, y ahora la única manera es el confinamiento.
He leído un artículo del Chicago Tribune sobre la razón de que el coronavirus se haya considerado como enfermedad de los ricos. Cuenta el artículo que quienes lo propagaron fueron personas con capacidad económica para viajar por el mundo, por eso llegó pronto a países como Japón, Corea del Sur, Tailandia, India, Estados Unidos y México.
Recuerda que antes las epidemias se originaban y propagaban entre los pobres a quienes se confinaba mediante el uso de la fuerza hasta aplanar la curva, pero eso ahora cambió porque la clase pudiente ha venido desarrollando a su servicio grandes zonas confortables donde los pobres no pueden mezclarse, y así ha podido sin dificultad guardar su distancia y aislarse en su mansiones y residencias, aunque haya sido a través de ellos que el virus viajó y se propagó a las zonas pobres y pobladas del planeta, donde la gente no tiene el modo de aislarse y por eso es más vulnerable.
27 de marzo. Está claro que la estrategia de ponernos en cuarentena, aparte de ayudar a desalentar el crecimiento vertiginosos de los contagios es para evitar la saturación de los hospitales que tienen un número limitado de camas con respiradores artificiales para asistir a los enfermos graves.
Creo que nadie, ni el mismo gobierno, tenía idea de la grave debilidad en la que se encontraba el sistema de salud oficial. Fue un acierto que López Obrador iniciara su gobierno visitando los hospitales del país porque sabiendo el pobre estado en el que operan los dotó de recursos que son históricos para que por fin la salud sea un derecho constitucional de todos los mexicanos.
En cuarentena es inevitable valorar la importancia de estar sanos y de cuidarnos porque así cuidamos a los demás. Estando sanos podemos tomar las mejores decisiones en la vida, sin lamentarnos por el confinamiento que también tiene un costo en la economía. Lo que importa es salvar nuestras vidas, luego veremos lo que se puede rescatar para seguir adelante.
28 de marzo. He contado tres veces en la semana que me punza el oído izquierdo, pero mi presión no ha desmejorado. Asocio el malestar al ruido que provocan los albañiles que están remodelando la casa vecina. Por fortuna P. A. Parece que ha tomado con resignación y paciencia la situación.
29 de marzo. Llegó el agua a la llave como todas las semanas. El servicio en las colonias del puerto ha mejorado desde que el turismo se paralizó. Pienso en el drama de los chilpancingueños que aunque carecen de turismo y de playas le sobran empresarios tramposos que se roban el agua entubada para hacer negocio con sus pipas, ahora que más se precisa el lavado frecuente de manos.
Aquí resulta suficiente que el agua llegue cada semana porque tenemos lugar para almacenarla, y siempre aprovecho el acontecimiento para refrescar el jardín y regalarle un sorbo de agua a cada uno de los árboles que planté en la acera del frente. Quiero que mi calle siga siendo el espacio más sombreado, preferido por los viandantes que aquí en pareja se detienen y matan el tiempo.
Fue buena terapia aprender a hacer pan crujiente. El ejercicio de amasar para mezclar los ingredientes es revitalizante. Le atinamos al segundo intento porque en el primero nos falló la levadura una cerveza rezagada que utilizamos y lo único que logramos disfrutar fue el olor a pan cocido que salía del horno, pero ni se infló ni coció parejo.
En el segundo intento contamos con todos los ingredientes. Eso sí, el proceso para preparar, amasar y hornear lleva su tiempo, pero como tiempo es el que ahora nos sobra, le dedicamos todo el día para fabricar dos baguetts crujientes que nos esperamos a saborear casi a media noche.
Siguiendo la recomendación de los chinos de que las bebidas calientes combaten el coronavirus, hemos agregado a nuestra ingesta el té de canela.
30 de marzo. Leo Exodo, la extensa novela de León Uris en una edición española. No me gustó al principio la manera que usó para hacerla atractiva con personajes americanos. Me hizo pensar en que tenía urgencia para llegar a lo sustancial, como si el primer capítulo lo hubiera escrito al final, con la urgencia de terminarla, cuando se dio cuenta de que eran más de 700 páginas las que llevaba escritas.
Pero fue acertado en sus historias alucinantes como el Levantamiento del ghetto de Varsovia donde por primera vez los judíos enfrentan al ejército alemán en pleno centro de la ciudad sin ayuda del exterior, y el viaje de los hermanos Been Canaan a pie desde la Rusia zarista, que fue el antecedente del llamado aliyá, como le llamaron los judíos a su regreso a Palestina en el gran movimiento sionista que concluyó con la partición de Palestina para dar origen al Estado judío.