EL-SUR

Sábado 13 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Mi diario en la cuarentena

Silvestre Pacheco León

Junio 08, 2020

(Primera de cuatro partes)

15 de marzo 2020. Hoy tomamos la decisión P.A. y yo de guardarnos en casa para protegernos del coronavirus. El gobierno ha anunciado que hay registrados 26 infestados en el país y siete probables en Guerrero, por eso el presidente de México recordó a los banqueros reunidos en Acapulco la importancia de la unidad frente a lo que se avecina, teniendo presente la frase de Vicente Guerrero, La Patria es Primero.
Sin embargo creo que los medios de difusión deben moderar el trato noticioso de la pandemia porque el miedo que se ha creado en torno a sus efectos no favorece la salud de las familias, sobre todo para las que están en confinamiento, por el estrés que de por sí les provoca vivir y convivir todo el tiempo bajo el mismo techo.
Por fortuna aquí las autoridades siguen respetando la cuarentena voluntaria, porque en las noticias de otros países se resaltan las medidas drásticas para salir a la calle, quizá porque el efecto de la pandemia es mayor, como en España donde todavía parece increíble que la autoridad de Barcelona haya controlado la afluencia de paseantes en la Rambla que ahora las fotos muestran desierta
En nuestro caso, como adultos mayores, somos privilegiados porque tenemos una casa confortable y con lo básico para disfrutar en pareja lo que nos resta de vida, aprendiendo a vivir confinados hasta superar esta situación.
Ahora hasta al clima caluroso del estado le encontramos su lado positivo porque, como dice el gobernador Astudillo, el “calorcito” nos puede ayudar contra el Covid-19.
18 de marzo. Pese a que no es recomendable tener visitas, aceptamos que nuestras dos nietas vengan a pasar el día con nosotros mientras su mamá va al trabajo en la semana que las escuelas adelantaron vacaciones. Eso nos ha traído algo de estrés a la casa donde nos hemos acostumbrado a estar solos. El cambio lo resentimos en nuestra salud y estado de ánimo. Hasta mareo y dolor de cabeza hemos registrado a la hora de levantarnos de la cama, por eso nos hemos aplicado con mayor dedicación a la yoga porque el ejercicio físico y la meditación son el mejor relajante.
La situación se agravó toda la semana por el trabajo de los albañiles que están remodelando la casa vecina. El ruido del taladro y los martillazos, junto con el polvo, nos invaden todos los días.
Lo único que pudimos lograr para sobreponernos al ruido y la contaminación es que los albañiles redujeran a una sola jornada el trabajo que no cesaba ni en la noche, pero inevitablemente todos los días el ruido comienza puntual a las 8 de la mañana.
Como ahora cualquier tos nos pone alertas, el otro día cuando la menor de mis nietas tosió, P.A. y yo nos miramos consternados, pero pronto caímos en la cuenta de que se trataba de una tos cualquiera que se podía prevenir con el uso de cubrebocas.
20 de marzo. Nos alivió que mi hija haya conseguido adelantar sus vacaciones en el trabajo porque se ha hecho cargo de las nietas mientras se reabre la escuela y las maestras la relevan. (A ver si en adelante valoramos más el trabajo de las y los maestros).
22 de marzo. El trabajo del hogar aunque la casa sea chica y pocos los moradores pronto deja de ser atractivo por lo rutinario, y eso es lo que le da importancia al quehacer de la trabajadora doméstica, ahora de vacaciones también por razones de salud, lo cual nos obliga a nosotros mismos a limpiar, sacudir y lavar.
Pero está bien la cuarentena para ensayar nuestra disposición de ir más allá del discurso sobre la igualdad y el diálogo respetuoso para hacer posible la felicidad en el hogar.
Que en la práctica la pareja se reparta las tareas del hogar puede ser una tarea educativa que nos enseñen a ser humildes y a valorar el aporte de cada quien para el bien común, aún de las minucias que resultan fundamentales para la salud de la familia.
Para adquirir el derecho de entrar a la cocina uno debe entender la supremacía que en ese campo tiene la mujer, no importa si uno la ve como dictadura, porque si nos fijamos bien, al final todo tiene sentido como lo encontremos, por eso la conveniencia de dejar siempre las cosas en su lugar y usar cada traste para el fin determinado. No hay que intentar ningún cambio a lo establecido si antes no perseveras. (Mao Tse Tung decía que si no has investigado no tienes derecho de opinar).
En nuestro caso pronto acordamos repartirnos el trabajo de la casa haciendo cada quien lo mejor que puede, sin interferir con el otro, pues al fin tenemos para ello todo el tiempo del mundo.
23 de marzo. Ya hemos hecho un hábito que después de las tareas cotidianas que nos exige la convivencia en el hogar cada quien, con el respeto del otro, dedica parte de su tiempo a lo que le gusta, que es también una manera educada de reconocernos mutuamente.
Yo por ejemplo dedico más tiempo al jardín. Cuido y riego las plantas y las mantengo limpias de plagas.
He terminado de blanquear el tallo de mis árboles de almendras y la palma de cocotero. Dicen que esa labor poco ayuda a mantenerlos sanos pero siempre me ha parecido que pintados resaltan su presencia y se hacen más visibles para que uno los abrace más a menudo.
P. A. encontró en la costura el mejor entretenimiento. Dice que sentada frente a su máquina de coser su pensamiento no divaga concentrada en ver la aguja perforando la tela.
Entre las cosas que compartimos con entusiasmo, aparte de algunas series de televisión, es nuestra adicción al juego de scrabble, porque nos entretiene mucho formar palabras con el ciento de letras que se puedan acomodar en las líneas verticales y horizontales del tablero.
Hemos llegado a sumar hasta 600 puntos en una partida que nos puede ocupar una hora.
24 de marzo. Terminé de leer Al filo del agua, la novela de Agustín Yañez (1947) que utiliza como título de su obra el dicho muy rural de cuando se avecina una tormenta, donde describe las costumbres de la Semana Santa en la sociedad rural de los Altos de Jalisco y los cambios que acompañan a la revolución mexicana.
Lo hice pensando en la cercanía de esta fecha religiosa dedicada a recordar el sacrificio de Jesús de Nazaret, padre del cristianismo, pues en mi pueblo también es una costumbre, aunque sin tanto recogimiento como allá.
Cada vez que releo esta novela que retrata los cambios sociales provocados por las ideas liberales que se cuelan a los pueblos sin respetar fronteras, me recuerda la anécdota que se contaba cuando este hombre tan digno le llevó su carta de renuncia al presidente, quizá en reacción contra la matanza de estudiantes en Tlatelolco: A mí ningún maestrito me renuncia, recoja su papel y váyase a trabajar por donde vino. Dicen las malas lenguas que eso dijo el tirano al noble escritor jalisciense.