EL-SUR

Miércoles 19 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Mircea Cartarescu: la belleza de la ambiguo

Adán Ramírez Serret

Octubre 15, 2021

 

Hay autores que causan escalofríos al leerlos, por su virtuosismo, profundidad y originalidad. Por decir solamente algunos que me vienen a la mente, pienso en John Banville, Javier Marías o Mircea C?rt?rescu (Bucarest, 1953), quienes, sin duda, son los mejores escritores del mundo, en cuanto a redacción, lenguaje e imágenes; entrar a sus páginas, es la oportunidad de descubrir grandes genios.
Son autores a los que no se les ha dado Premio Nobel, y sospecho, nunca les será concedido, lo cual lamento, por el cambio de vida que significaría para ellos este galardón; pero, en lo personal, celebro que les otorguen el premio a autores por descubrir como el de este año, Abdulrazak Gurnah.
Mircea C?rt?rescu, de quien quiero hablar hoy en particular (ya habrá espacio en el futuro para los otros dos), no es precisamente un autor fácil; pues sus novelas son densas, mucho, y en general muy extensas. Solenoide, por ejemplo, es un mamotreto de casi 800 páginas, aclamada por la crítica en donde resuenan Swift, Kafka y Borges, nada más y nada menos, por tan sólo citar algunos; en la cual gira la totalidad de la poética del autor rumano, en donde ficción y realidad, se funden de una manera escalofriante. Sí, es una obra compleja y desquiciada, como todo lo que escribe C?rt?rescu, pues en otra de sus novelitas, la brutal El ruletista, el relato se vuelve tan descabellado, tan delirante, que destruye la realidad.
Así que no es muy sencillo acercarse a este autor, por lo que me parece una idea genial la que llevó a cabo el dibujante y novelista gráfico Baudoin (Edmond Baoudoin, Niza, 1942) quien adaptó a novela gráfica la apasionante novela Lulu (así traducida al español), de Mircea C?rt?rescu y la regresó a su título original, Travesti.
Baudoin comienza por hacer una especie de “turismo” de la novela de C?rt?rescu, pues viaja a Bucarest, en donde Lulu transcurre en dos tiempos diferentes, uno, el de la adolescencia y formación del narrador, y el otro, veinte años después, el de la escritura de la novela.
Entonces, en un brillante y sencillo juego, Baudoin recorre las mismas calles y los mismos lugares, en donde, primero, el joven adolescente y después el escritor en ciernes, conocen y recuerdan a Lulu.
Es un ejercicio apasionante, pues vamos del Bucarest del presente, dibujado por quien cuenta, al del pasado de la escritura de la novela, y de repente ya estamos de lleno en el lenguaje, las palabras de la novela de C?rt?rescu: Victor, en pleno descubrimiento sexual, se encuentra con un grupo de jóvenes, sin embargo, por ínfulas artísticas e intelectuales, no puede hacer lo que más desea: acercarse a las chicas.
Así que ve a los jóvenes de su edad emborracharse, ligar y escuchar rock, despreciándolos, al mismo tiempo que envidiándolos por ver y tocar a las chicas.
Así, comienza un extraño despliegue en soledad; ambiguo, fantasea con la pareja que tiene sexo desenfrenado en el cuarto de abajo, parece verlos, y entonces, viene el despliegue en donde el escritor, ya maduro recordando la historia, recuerda a su hermana nunca conocida por él, pero siempre extrañada por su madre. Y, también, a aquel personaje que cambiará su vida para siempre, Lulu, objeto de burla de todos, pero parte entrañable de la vida de Victor.
En la novela gráfica que hace Baudoin, en donde adapta la novela de C?rt?rescu, con imágenes de pesadilla, de lujuria, podemos entrar a ese mundo del escritor rumano no tan fácil de escrudiñar, pero que, gracias a esta obra, podemos descubrir ese universo en donde todo es ambiguo, ¿en dónde comienza la otra persona y comenzamos nosotros? ¿Qué es real o mera alucinación? Descubrimos que lo ambiguo, lo inescrutable, está plagado de belleza.
Baudoin, Travesti, de Mircea C?rt?rescu, Salamanca, Imedimenta, 2021.