EL-SUR

Viernes 17 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Montaña llena eres de tragedias

Vidulfo Rosales Sierra

Julio 10, 2025

La Montaña de Guerrero cuenta con una gran biodiversidad. De Zapotitlán Tablas a la cañada se produce gran cantidad de verduras y frutas que dan colorido a los mercados populares de los pueblos más grandes de la región. Olinalá y Temalacatzingo son famosos por sus artesanías y saberes ancestrales. La comarca de la Costa Montaña es productora del mejor plátano y café de América Latina. Los santuarios del Señor del Nicho en Tlapa, Santo Entierro en Xalpatláhuac y Totomixtlahuaca fortalecen nuestras tradiciones y nos dan identidad como pueblos indígenas.
En estas tierras se forjó un gran movimiento social de izquierda impulsado por el profesor Othón Salazar y el legendario guerrillero Genaro Vázquez Rojas. Estos fueron los cimientos para la conformación de la CETEG y la CRAC-PC, que hoy constituyen una esperanza de la lucha independiente para la construcción de un mañana mejor.
En contraparte, cuenta con una población mayoritariamente indígena que ha sido saqueada, discriminada y explotada por los colonizadores. De hecho, el reino de Tlachinollan gobernado por los señoríos Mixteco Tlapaneco fueron invadidos en dos ocasiones: por el imperio Mexica y por los colonizadores españoles.
En Tlapa se asentaron varios hacendados españoles que con la Revolución se marcharon, pero sus hijos y parientes se quedaron. Era la clase rica del lugar. Cientos de los que ahora son profesores, abogados, médicos e ingenieros fueron mozos que estaban en condición de semiesclavitud en los negocios y casas de los ricos de Tlapa. A cambio de techo y comida eran sometidos a duras jornadas de trabajo, en esas condiciones realizaron sus estudios. Los ladinos trataban con desprecio a los indígenas que bajaban a hacer sus compras. A menudo los robaban, discriminaban y cometían contra ellos toda clase de abusos.
La primera carretera que se abrió venía del estado de Puebla, era de terracería. Los autobuses de la Flecha Roja llegaban a Tlapa. Allí se viajaba en condiciones de hacinamiento por más de 12 horas hasta Puebla o la Ciudad de México. Los operadores eran prepotentes y a menudo discriminaban y maltrataban a la gente.
Posteriormente se construyó la carretera Tlapa Chilpancingo y se diversificaron las rutas de viaje, pero los autobuses y el trato a los indígenas eran los mismos. Se llegaba al caso de que los cobradores y choferes golpeaban a los pasajeros que los encaraban por el trato indigno recibido. Es común escuchar a los gerentes y choferes de las líneas de autobuses decir que los indígenas ensucian y descomponen las unidades, por eso los peores autobuses vienen a la Montaña.
Las líneas Costa Line o Altamar que circulan por Chilpancingo, están en malas condiciones. Varios accidentes han tenido lugar en estos viajes. Uno de los que se recuerda ocurrió el 25 de octubre de 2014 cerca de la cascada del poblado de Axoxuca. Era de madrugada. Faltaban como 15 minutos para llegar a Tlapa, cuando el autobús se salió de la carretera y se fue al precipicio con un saldo de tres muertos y cerca de 40 heridos. Nunca se investigaron las causas del accidente ni se supo si a las víctimas les repararon el daño. Todo quedó en una simple consternación que con el paso del tiempo se olvidó.
Las líneas de autobuses Sur que corren de Tlapa a la Ciudad de México y la línea Oro que va a Puebla y Cuernavaca están en pésimas condiciones. Viajar allí es una Odisea, la empresa no se cerciora y ni le importa las condiciones en que abordan los pasajeros. En varios pueblos se va parando y los pasajeros abordando, varios en estado de ebriedad o bajo los efectos de drogas. En el año 2020 un joven asesinó a puñaladas a su propia madre a bordo de un autobús Sur a la altura de Las Palomas, a la empresa no se le fincó ninguna responsabilidad por los trágicos hechos.
Estos autobuses no cuentan con baños a pesar que el tiempo de viaje a la Ciudad de México es más de 8 horas. Se limita a hacer una parada en Tehuitzingo, Puebla, y se sigue hasta su destino final, sin importar que el pasajero tenga problemas de salud o sea de avanzada edad.
De igual forma estos autobuses han tenido varios accidentes sin que la empresa asuma su responsabilidad social o se le finque alguna sanción. Así el día 27 de diciembre a las 11 de la noche salió el autobús OCC con rumbo a Tlapa; a bordo viajaban alrededor de 40 pasajeros. Eran como las 5 de la mañana, la unidad circulaba por las curvas del basurero de Huamuxtitlán cuando volcó dando varias vueltas sobre la carretera, el saldo fue de dos muertos y cerca de 30 heridos.
El día 4 de julio alrededor de las 6 de la tarde salió el autobús Oro de Cuernavaca, Morelos, con destino a Tlapa, Guerrero. Al ir cruzando por el poblado de Ixcateopan a minutos de finalizar su viaje, siendo alrededor de la una de la mañana, se salió de la carretera cayendo a un precipicio en una profundidad del río Tlapaneco que por esta temporada es caudaloso. Los que cayeron con vida murieron ahogados sin poder salir del autobús. El saldo fue de nueve personas muertas y más de 18 heridos. Gracias a la intervención de los vecinos de Ixcateopan que se volcaron a rescatar a los pasajeros se evitaron más muertes, ya que las autoridades intervinieron tarde. Hasta el día siguiente, el domingo, la empresa Autotransportes Oro no se había contactado con las víctimas para mostrar algún tipo de apoyo. El dueño de la línea de autobuses es el empresario poblano José Alfredo Rivera Espinosa que presume tener cercanía con los gobiernos de la 4t. Es dueño de varias plazas comerciales, negocios de comida y otros locales en la conocida central de autobuses Capu en Puebla.
Es momento de que el empresario afronte su responsabilidad y repare los daños a las víctimas de la tragedia de Ixcateopan. Pero es preciso alzar la voz de manera enérgica a fin de que las empresas que ofrecen los servicios de transporte en la Montaña sean severamente sancionadas y de ser posible se les revoquen las concesiones.
Por lo demás, las autoridades deberán reparar las carreteras de la Montaña que se caen a pedazos por el abandono en que se encuentran. Basta de discriminación y de seguir tratándonos como personas de segunda.