EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Morena y la teoría del filtro

Silber Meza

Abril 06, 2019

Me regreso al pasado. 25 de mayo de 2018.
El ánimo desbordado. Estaba a punto de ganar el primer presidente de un partido de izquierda en México. La generación de mi padre, ésa a la que le tocó el movimiento del 68, ésa que creía en cambiar el modelo económico, ésa que soñaba con los derechos de los trabajadores y con derrumbar la desigualdad, sentía que estaba a punto de lograrlo. No sería con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), instituto que llegó a aglutinar los movimientos de izquierda más importantes de las últimas décadas, sería a través del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y su líder único: Andrés Manuel López Obrador.
Muchos de ellos, los vi, salieron a las calles a hacer campaña gratuita, a recordar los años sesenta, los setenta, los ochenta; a colocar calcomanías, a convencer a la gente casa por casa, a colocar lonas en las rejas. Sabían que había candidatos de alto nivel intelectual, ético, cultural, pero no todos eran así de presentables, incluso a muchos ni siquiera los conocían o tenían tan oscuro pasado que se parecía más a lo que combatían que a lo que querían lograr, pero carajo, era la oportunidad de lograr lo más cercano al cambio por el que lucharon.
López Obrador lo resumía en un refrán popular: la tercera es la vencida.
2 de julio de 2018.Vi sonrisas a borbotones. Lograron el triunfo electoral, una sensación que muchos de la generación de mis padres no conocían. Tal vez nunca había ganado un candidato por el que hubieran votado. Y ese día sabían que no sólo había triunfado su principal apuesta, López Obrador, sino que Morena había ganado la mayoría de lo que se podía ganar; la pirinola se detuvo en “toma todo”.
Un elemento vital fue el llamado que hizo AMLO a votar en línea: todas las casillas por Morena. Y muchos, muchos lo hicieron así. Y así fue como llegaron a alcaldías, diputaciones y senadurías candidatos que jamás imaginaron su triunfo; algunos ni equipo de trabajo tenían. Cuando he preguntado a esos izquierdistas lúcidos y doctorados sobre las razones de su voto por alcaldes y diputados impresentables, su respuesta me parece increíble: “yo no voté por él, yo voté por López Obrador”.
1 de abril de 2019. Así es como llegaron personajes como el actual alcalde de Ahome, Sinaloa, Guillermo Chapman, que en un acto público criticó a una niña con sobrepeso, le dijo que tenía una “obesidad horrible, espantosa”. Suficientes problemas hemos padecido las personas con sobrepeso desde la niñez como para que una autoridad intente lastimarnos más. Eso demuestra la incapacidad del político para conducirse ante sus gobernados.
En Baja California y Puebla, Morena tiene una alta preferencia electoral. Si mañana fueran las elecciones, las gubernaturas serían para el movimiento de AMLO. La población mantiene una confianza inédita en el presidente de la República. El respaldo es tan amplio que una política del PRI me contó que no hallaban la forma de ser oposición porque en este momento simple y sencillamente la gente no quiere oposición. Pero las guerras internas en Morena son tan fuertes o más que las contiendas entre partidos, algo similar a lo que sucedía con el PRI cuando era el partido hegemónico. La diferencia fundamental es que ahora el voto de la población sí cuenta de una manera más democrática.
En el convulso estado de Puebla, Alejandro Rojas, ex coordinador de asesores de Morena en el Senado, acusó a Miguel Barbosa, de Puebla, de haber comprado una casa que pertenecía al ex presidente Miguel de la Madrid sin poder demostrar lógicamente el origen lícito del dinero para realizar la transacción; al candidato de Morena al gobierno de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, lo acusaron públicamente de desviar recursos de su partido a una empresa particular por más de 5 millones de pesos.
Estos hechos no han detenido las candidaturas ni en Puebla ni en Baja California.

La teoría del filtro

Lo charlé con una política de Morena a quien respeto mucho desde años atrás. Le comenté sobre algunos perfiles que no representaban el cambio que se prometió y la esperanza de tanta gente, en particular la antigua reserva de la izquierda, los más pobres y la población que está harta de la corrupción. Su respuesta fue la teoría del filtro: que cuando AMLO iba a llegar necesitaba asirse de muchos tipos de personas con buena y no tan buena reputación, pero que con el paso del tiempo esta gente tendría que ser filtrada para dar paso a una nueva generación de políticos honrados, comprometidos y preparados.
Sigo en espera de que la teoría se vuelva realidad.