EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Muchos son los llamados…

Humberto Musacchio

Julio 20, 2017

Se acerca el 2018 y la disputa por las candidaturas crece y se recrudece. El único aspirante presidencial que parece inamovible es Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena y cabeza de una amplia corriente social. Fuera de él, muchos son los llamados pero pocos, muy pocos, serán los elegidos, tanto dentro de sus partidos como en la prueba de las urnas.
En el PRI están anotados en la lista varios miembros del gabinete, como Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade, y hasta Enrique de la Madrid, porque en este jueguito también se valen las bromas. Luis Videgaray está fuera por el desgaste que ha sufrido, lo mismo que Aurelio Nuño, a quien esta semana se le derrumbó una escuela que está a unos pasos de la SEP. Más discreto, aunque con un enorme prestigio, está también José Narro Robles, secretario de Salud y ex rector de la UNAM.
Fuera del gabinete son varios los aspirantes, entre los cuales se cuentan algunos gobernadores, aunque el gallo de las bases priistas es Manlio Fabio Beltrones, quien sólo se quedaría fuera en caso de consumarse la imposición de un delfín, lo que llevaría a la derrota al partido tricolor.
Menos numerosa que la hueste candidateable del PRI es la del PAN, partido que vive un tenso proceso por la definición de su abanderado. A la cabeza, por supuesto, figura Ricardo Anaya, quien, para mostrar su patriotismo y su gran confianza en las instituciones, tiene en Estados Unidos a su familia.
Anaya cuenta con la ventaja de ser líder de Acción Nacional, cargo que le da una presencia mayor de la que tienen sus contrincantes. Uno es Rafael Moreno Valle, quien como gobernador de Puebla llenó las cárceles de presos políticos y derrochó en obras faraónicas los dineros públicos para dejar una deuda que no podrá ser pagada en varias generaciones.
Junto a Moreno Valle y al joven Anaya se apunta Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón Hinojosa, el individuo que como principal huella de su paso por la Presidencia de la República dejó un país anegado en sangre, con cien mil mexicanos muertos, treinta mil “desaparecidos” y cientos de miles de desplazados por la violencia. Difícilmente se puede pensar que la señora Zavala de Calderón gobernaría de otra manera. Cada quien hace lo que sabe hacer, y ella estudió en la misma escuela política que su marido.
Pese a su grisura e ineptitud, Miguel Ángel Mancera acaricia el sueño guajiro de ser abanderado del PRD, pero ni él ni los líderes tribales ofrecen garantía de una candidatura mínimamente presentable. De ahí que los dueños de ese partido busquen subirse al furgón de cola del tren panista, con la esperanza de recoger las migajas de un eventual triunfo de los azules. Igualmente, carece de futuro el ala perredista que aboga por una alianza con Morena, pues son muchos y muy groseros los gestos de rechazo de López Obrador, actitud que impedirá un triunfo de la izquierda, lo que será responsabilidad histórica del propio AMLO.
En Morena la candidatura presidencial ya está decidida, pero la disputa es ahora por la jefatura de gobierno de la Ciudad de México. La candidata de López Obrador es Claudia Sheinbaum, pero están en la pelea Ricardo Monreal y Martí Batres. Salvo su breve desempeño como delegada en Tlalpan, cargo que ejerce de manera paralela a sus funciones dentro de Morena, Claudia carece de experiencia.
Por contraste, Ricardo Monreal ha sido diputado, senador, gobernador de Zacatecas y jefe delegacional en Cuauhtémoc, cargo, este último, en el que ha recibido fuertes críticas por el abandono de grandes zonas de su jurisdicción y, sobre todo, por la desastrosa lentitud con la que se desarrollan obras públicas indispensables, lo que redunda en serios problemas para quienes viven o trabajan en Cuauhtémoc.
Martí Batres ha hecho toda su carrera política en la ciudad de México. De sólida formación jurídica, es veterano del movimiento del CEU, trabajó en Cencos, ha ejercido el periodismo en múltiples publicaciones, es cofundador del PSUM, del PRD y de Morena, partido éste del que fue dirigente nacional y ahora del Distrito Federal. Tras los sismos de 1985 participó como rescatista y organizador de damnificados, fue diputado local y líder de la Asamblea Legislativa, diputado federal y líder de su fracción parlamentaria y presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara y subsecretario de Gobierno del DF. Es el más indicado para ser candidato, pero el dedo de AMLO apunta en otra dirección.