Anituy Rebolledo Ayerdi
Julio 03, 2025
Lana Turner
Lana Turner, la hermosa estrella jolibudense, pasaba largas temporadas en Acapulco y durante ellas nunca faltó a su cita con Bullicio, en el bar El pez que fuma, de Manolo Pano, en Ignacio Ramírez y La Paz.
Era Bullicio un trovador del barrio del Teconche, corpulento, moreno, dentadura áurea, que cantaba boleros. La actriz sólo le pedía, una y otra vez, Bésame mucho, de Consuelito Velázquez, porque, decía, despertaba en ella sentimientos aletargados y porque jamás había escuchado una interpretación igual. A partir de su primera visita, la dama ya no necesitó solicitar el servicio de los meseros. Su copa ya la esperaba con su contenido demoledor: tequila y vodka en las rocas.
El cartero
Lana Turner da el campanazo de su carrera con El cartero siempre llama dos veces y entonces los devaneos románticos de la otrora “chica inocente venida de Idaho”, serán pasto de los columnistas “chapoyeros”. La lista de sus romances incluirán a los actores Clark Gable, Frank Sinatra, Errol Flynn, Tyrone Power y el millonario Howard Hughes. Con ninguno contraerá matrimonio las siete veces que lo haga.
Dolorosa tragedia
La estrella de Sendas prohibidas, Cautivos del mal e Imitación a la vida, vivirá en 1958 su propia y brutal tragedia. Cuando Cheryl Crane, su hija de 14 años, asesine a su amante en turno, Johnny Stompanato, pistolero del gánster californiano Mickey Cohen.
El relato de Cheryl
“Mientras yo escribía en mi habitación un trabajo escolar, escuchaba los improperios de Stompanato contra mi madre. No faltaba la amenaza repetida una y mil veces de que le desfiguraría el rostro. El enojo esta vez por no haber sido invitado a la entrega de los Premios Oscar de la Academia Cinematográfica, siendo mi madre candidata a recibir uno de ellos por su actuación en Vidas borrascosas. (Lo gana Joanne Woodward, por Las tres caras de Eva).
“Temerosa de que el hampón cumpliera esta vez su terrible amenaza, bajé corriendo a la cocina donde tomé uno de los cuchillos que mi madre había adquirido esa mañana. Subí en el preciso momento en el que ella salía de su habitación, seguida por el mafioso con el puño en alto. Entonces corrí hacia él con el cuchillo por delante hasta chocar con su cuerpo. La penetración fue total con un sangrado impresionante. Tanto mi madre como yo intentamos reanimarlo, pero todo fue inútil”.
Los juicios
El suceso conmoverá al mundo entero y será pasto de la chismografía, sugiriendo las hipótesis más diversas y atrevidas sobre el crimen. Hubo voces que adjudicaron el homicidio a la madre, la presencia de una cuarta persona e incluso que madre e hija era rivales en amores.
Durante el proceso de Cheryl Crane, acusada del homicidio de Stompanato, el testimonio de Lana Turner conmoverá al auditorio hasta las lágrimas. La chica fue finalmente declarada inocente por haber actuado en legítima defensa.
Acapulco
Lana Turner. una de las mujeres más hermosas del cine universal, será recordada aquí por los clientes del figón El Chino, cerca del Zócalo de Acapulco, donde ella ponía fin a su farra diaria. Consumía la especialidad de la casa: caldo de pollo con menudencias, cebolla picada y venas de chile seco.
Su muerte
Lana Turner (Julie Jean Mildred Frances Turner), falleció víctima de cáncer a los 78 años.
Rita Hayworth
El famoso cineasta Orson Welles se sintió atrapado por el clima tropical y lo pueblerino de Acapulco , así que vino con su esposa Rita Hayworth para filmar una película de pasión y crimen , la única en la que actuaron juntos.
Ella, sex simbol de los años 40, vagabundeó por los barrios de la Playa, La Candelaria y La Pinzona durante la filmación de la película La dama de Shanghai, dirigida por Welles, a quien abandona aquí para viajar a España.
La dama se pasea por todo el puerto. Admira desde La Perla del hotel El Mirador, la primera exhibición de clavados con antorchas, toma martinis secos en el bar del hotel Colonial, en la plaza Álvarez y provoca celos femeninos en el cabaret Ciro’s, del hotel Casablanca.
La Dama de Shanghai era en realidad el nombre de una mítica embarcación oriental en la que se desarrollaba la trama. Así bautizado en realidad el yate Zacca, anclado en la bahía, propiedad del actor Errol Flynn. Nave que luego será decomisada por la Capitanía de Puerto, por falta de papeles.
La cinta de Welles, filmada en nuestra bahía pero sin ninguna referencia al puerto, no tendrá el éxito que esperaban sus pro-ductores. La culpa se adjudica el director por haber despojado a Rita de toda su belleza y glamour recortándole el pelo negro y teñirlo de rubio platino. Y era que el público masculino estaba enamorada de la Hayworth en el papel de Gilda, bailarina perturbadora y sensual, en la película homónima de Charles Vidor.
El personaje de Gilda representaba entonces el arquetipo de la belleza femenina, marcando el fin de una serie de criterios estéticos y culturales en la mujer. Ello provocará escándalos en todas partes, particularmente en España, cuna del padre de la protagonista, cuya exhibición no fue autorizada. Prohibición que se dictará en varias ciudades atendiendo a un comentario eclesiástico: “gravemente peligrosa por el insinuante strip tease en el que la protagonista se despoja lentamente de su guante”. O sea, cachondamente, como hoy se diría.
Gilda, atómica
Gilda, convertida en símbolo sexual e icono de la mujer fatal será declarada novia oficial del ejército estadunidense en los frentes de la Segunda Guerra Mundial. Y no sólo eso, se llegará al extremo de bautizar con su nombre, Gilda, a la bomba atómica arrojada sobre el atolón de las islas Bikini. Ella era, pues, una bomba.
Rita Hayworth (Margarita Carmen Cansino) protestará indignada.
Linda Christian
Ana Rosa Welter, una hermosa tampiqueña que labora en Acapulco como agente de viajes, se conoce con Teddy Stauffer en el cabaret Casanova del hotel La Marina, levantado en los años 40 en pleno Zócalo (hoy Bancomer). Se trata de una réplica del exclusivo Casanova de la Ciudad de México, ambos dirigidos por el músico suizo. Ella tiene 17 años, piel bronceada y enigmáticos ojos verde oscuro.
La hermana de Ana Rosa, Ariadne Welter, trabaja con ella y también ella será descubierta para el cine, éste, mexicano.
Stauffer fracasa en su empresa y vuelve a Hollywood para incorporarse en alguna orquesta famosa. Ella continúa en su agencia y muy pronto será descubierta por el actor Errol Flynn, “el acapulqueño güero”, como se le conocía, quien le ofrece un papel en su próximo filme. Nace Linda Christian.
Linda regresa al puerto en 1948 contratada para el papel de la nativa Mara, de la película Tarzán y las sirenas, con Johnny Weissmuller. Otros mexicanos de la cinta son Andrea Palma, como Luana, madre de Mara; Gustavo Rojo, como Tico y Gabriel Figueroa, director de fotografía.
Una gran conmoción se produce en el puerto cuando se anuncia la contratación de extras para la cinta, con remuneración en dólares (4.85 cada uno). La cola para la contratación será enorme y cargada de bromas y chistes, tanto de solicitantes como de contratantes.
–¡Lo siento, señorita, pero ya tenemos a Chita!
–¡Oiga, si Weismuller se les empeda yo sé gritar como Tarzán!
–¡Sí, muy bonitas y todo, pero yo jamás me casaría con una sirena!
Acapulqueñas
Las acapulqueñas no se limitaron para inscribirse como extras de la cinta. Las hubo poseedores de toda la cromática de la piel, todas bellas:
Nancy Chavelas, Amalia Hernández, Alicia y Leonor del Río, Martha Contreras, Magali Sutter, Ramona García Guillén, Magda Guzmán, Evelina Girón, Anaí Pardillo, Lambertina Abarca, Amelia y Lilia Hernández. También hicieron bulto las más tarde actrices Ana Luisa Peluffo, Lilia Prado, Magda Guzmán y Silvia Derbez.
Linda de Power
Un año más tarde, los porteños amigos de Linda la estarán felicitando por su boda con Tyrone Power. Procrearán, en cinco años de casados, a dos mujercitas divinas: Taryn y Romina Power.