EL-SUR

Sábado 18 de Mayo de 2024

Guerrero, México

Opinión

Mujeres más sabias que una

Ana Cecilia Terrazas

Marzo 02, 2024

AMERIZAJE

La multimpremiada actriz y comediante neoyorquina Julia Louis-Dreyfus produjo una serie que cubre dos objetivos sostenibles de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas: la igualdad de género y la reducción de las desigualdades. El podcast se titula Más sabias que yo (o Wiser than me en inglés) y se trata de 10 entrevistas a celebridades adultas mayores.
La actriz dice en su rúbrica de entrada: “…estoy siendo educada para la vida por mujeres más grandes y más sabias que yo”. Aquí, tan sólo probaditas de los capítulos de esta primera temporada:
Ruth Reichl, editora gastronómica, 76 años. Para no envejecer, no se puede dejar de aprender cosas totalmente nuevas. Hay que enfrentar todo aquello que nos da miedo. El periodismo te entrena para escribir rápido y soltar el perfeccionismo. Asimismo, invita a que se disfruten siempre y todos los pequeños grandes placeres de la vida (no sólo los culinarios).
Jane Fonda, actriz y activista, 85 años. Para vivir a plenitud lo que llama su “tercer acto”, dice que se debe hacer un examen de vida y una limpieza total de arrepentimientos. “Yo descubrí, por ejemplo, que he sido muy valiente. Sobre el ejercicio a esa edad dice, “debe hacerse lo mismo, pero más despacio y con menor peso”. Entre sus frases preferidas está: “La palabra ‘no’ es una frase completa”.
Isabel Allende, escritora, 82 años: Respecto de la salud y la vejez insiste en que, si esta etapa no se prepara “no puedes esperar que mágicamente llegue lo que deseas”. Hay que vigilar nutrición, relaciones, amores.
Fran Lebowitz, escritora estadunidense, 73 años. La década de los cincuenta años es para ella la mejor para todas las mujeres y hombres porque “se sabe lo que se quiere y lo que no se quiere, se tiene algo de sabiduría, pero no se tienen los problemas de salud de los viejos”. De quien fuera su gran amiga, la Premio Nobel de Literatura 1993, Toni Morrison, dice que, con su partida, el mundo entero perdió sabiduría.
Darlene Love, actriz y cantante, 82 años. Para ella no hay nada más correcto, “a pesar de lo que nos digan, que aprovechar los dones que Dios nos dio”. Cuenta que su mentora y colega Dionne Warwick siempre le recomendó “si quieres lograr algo no debes esperar un milagro, tienes que buscar y encontrar la manera de realmente hacerlo”.
Diane Von Furstenberg, diseñadora de moda, 77 años. Confía haber nacido con un trofeo ganador en la mano porque fue una prueba de vida y libertad para su mamá, quien la parió no mucho tiempo después de haber salido del campo de concentración de Auschwitz. De esa mamá aprendió a enfrentar sus miedos, a nunca ser víctima y que se debe controlar “el temperamento, que es lo único que sí puedes controlar”.
Gina McCarthy, ambientalista, 69 años. Sugiere no se caiga en provocaciones groseras con bravucones; “si es el caso, vale la pena respirar profundamente y reconocer que ese espacio no es el tuyo”. Su madre le enseñó a no desgastarse “en las cosas que no puedes controlar”.
Amy Tan, escritora estadunidense, 71 años. Vive felizmente con su esposo en una casa que ha adaptado completamente para cuando pierda movilidad y fuerza en su cuerpo. Ama todo lo que es y no cambiaría nada de lo que le ha ocurrido, porque si lo hiciera “no sería quien soy”.
Rhea Perlman, actriz, 75 años. Del monje budista Thich Nhat Hanh dice haber aprendido que no hay muerte, que somos pedazos del universo y en algo de eso nos transformamos al morir, no acabamos. Con eso vive muy en paz cuando se trata de pensar en la muerte.
Carol Burnett, comediante, actriz y cantante, 90 años. Asegura que se siente como de 11 años y que si algo le sorprendió al envejecer fue justamente eso, ‘envejecer’. Se siente “llena de gratitud” y aconseja para mantener relaciones “no perder el sentido del humor”. También elogia la cita “‘no’ es una frase completa”.
La producción del podcast Wiser than me es amena, con excelente retórica auditiva, desparpajada, directa, conmovedora, divertida, interesante y honesta. Es prueba de que sí pueden converger los contenidos no superficiales, de fondo, “universales, transformadores y civilizatorios”, con un tono cercano y empático en favor de las audiencias. El ejercicio, más allá de hacerse público para radio, televisión o multimedia, vale la pena ser imitado. Se aprende mucho de hablar con mujeres más sabias que una.