EL-SUR

Sábado 25 de Junio de 2022

Guerrero, México

Opinión

Murió Enrique Metinides

Humberto Musacchio

Mayo 16, 2022

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Se fue el cronista gráfico de la fuente policiaca, el fotorreportero que más de una vez le arrancó poesía a la tragedia. A los 88 años de edad murió Jaralambos Enrique Metinides Tsironides, de padre y madre griegos, pero mexicano hasta las cachas. Se inició en la fotografía a los 11 años, de acuerdo con una versión, o a los nueve, según otra. En cualquier caso, era justo el mote de El Niño que le endilgaron sus colegas. Durante treinta años fue reportero de La Prensa, donde cubrió la nota roja con bien cumplida asiduidad y, sobre todo, con la visión de alguien que deseaba hallar en la desgracia algún jirón estético, búsqueda poco frecuente en su especialidad. En una línea fotográfica marcada por la sangre, ese toque de belleza le mereció que su obra fuera llevada a los libros y que se exhibiera en muy prestigiosas galerías internacionales. El hombre era un caso especial.

¿Universidad del muralismo?

Mocorito es una población llamada la Atenas de Sinaloa, quizá porque ahí se publicó Arte, revista dirigida por Enrique González Martínez, quien dio a conocer textos de Máximo Gorki, Mark Twain, Anatole France, Pío Baroja, Enrique Díez-Canedo, los hermanos Machado y Giovanni Papini, entre muchos otros mexicanos y extranjeros. Mocorito es cuna de Agustina Ramírez, quien perdió a 12 de sus 13 hijos en la guerra contra la invasión francesa y el imperio de Maximiliano. En el mismo lugar nacieron el historiador y político juarista Eustaquio Buelna así como el periodista, poeta y general revolucionario Rafael Buelna Tenorio. En la cabecera municipal hay bellas construcciones coloniales, ahí se incorporó Siqueiros a las fuerzas revolucionarias y, por si algo faltara, en esa población se inventó el sabrosísimo chilorio. En el mismo sitio, hace unos días, se celebró el Congreso Nacional del Muralismo, donde se anunció la próxima fundación de la Universidad Mexicana del Muralismo. No sobra decir que hace muchos años pasaron los mejores días de nuestro muralismo, pero aún así deseamos que se concrete el proyecto y que tenga éxito, aunque…

Ley, obras y bibliotecas

La Suprema Corte desechó los amparos promovidos contra la Ley General de Bibliotecas que en su artículo 39, referente al depósito legal, ordena entregar dos ejemplares o una copia digital a las bibiotecas Nacional, del Congreso y de México a quienes produzcan libros, películas o discos en los primeros 60 días a partir de su “edicion o producción”, lo que tiene, entre otros problemas, el representado por el caso de obras de gran costo y escaso tiraje o el de ediciones de autor, que generalmente se realizan con grandes limitaciones económicas. El caso se resolvería fácilmente si bibliotecas, hemerotecas y otros repositorios contaran con el presupuesto suficiente para cumplir con sus funciones, como la adquisición de obras, en lugar de exigir que empresas y autores subsidien al Estado. Sin embargo, ese milagro no lo veremos en este sexenio en el cual la cultura se considera fifí, asunto de potentados y no actividad indispensable para toda sociedad.

Los esclavos de la pantalla

El humanista platense Roberto Cataldi en Periodistas en Español (8/V/22) escribió algo que pone en duda las bondades de lo que llamamos modernidad:
“El progreso, con sus avances que nos sorprenden y sus variopintas consecuencias, nos está llevando a una sociedad decididamente adicta a la tecnología, explotada e incluso esclavizada por el mercado tecnológico que ha desplazado a otros mercados. Hoy la meta es mantener al individuo pendiente de la pantalla, ya sea la de la televisión, el ordenador o el smartphone, bombardeándolo con un cúmulo de informaciones que son indigeribles, así como fake news y marketing engañoso. El propósito es que viva permanentemente entretenido, pues la distracción debe evadirlo de la realidad del mundo que le circunda y que también lo atraviesa de un lado a otro. La reflexión y el pensamiento crítico de hecho están prohibidos.”

Breviario…

Agustín Sánchez González dice que el Manifiesto Rupestre, al que hicimos referencia hace una semana, no lo escribió Roberto González como nos dijo Arturo Acuña, sino Rockdrigo González. El texto se publicó en Anzuelo, hoja que editaba Agustín en el Museo del Chopo, en los añorados tiempos en que Arnold Belkin lo dirigía. Hasta ahí la aclaración, pero reiteramos la invitación al homenaje que se rendirá a Roberto en el Foro Alicia el próximo viernes 20 de mayo. @@@ Mauricio de Jesús Juárez Servín fue nombrado director 2022-2026 de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, la antigua Academia de San Carlos. @@@ Ricardo Raphael dejó la dirección del Centro Cultural Universitario Tlatelolco y en su lugar entra Jacobo Dayán, quien fue investigador de El Colegio de México y en la UNAM estuvo al frente de la Cátedra Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes. @@@ La creativa y eficiente Hilda Trujillo se anotó un nuevo éxito con la Feria Internacional del Libro de Coyoacán (Filco 2022) que terminó ayer. @@@ El próximo jueves, en el Palacio de Bellas Artes, se rendirá homenaje a la bienamada Elena Poniatowska.