EL-SUR

Viernes 14 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Nadie es indispensable

Abelardo Martín M.

Julio 16, 2019

 

 

La renuncia de Carlos Manuel Urzúa Macías como secretario de Hacienda y Crédito Público fue intempestiva, pero esperada. Él mismo, con su comportamiento, la fue construyendo poco a poco, radicalizó su posición de trabajo y, al final, no le quedó otra, frente a sí mismo, que echarle la culpa a los demás y presentar su dimisión, inmediatamente aceptada.
Habían transcurrido unos momentos del vacío en lo que durante cuatro o cinco sexenios fue la Secretaría más importante del gabinete presidencial, cuando Arturo Herrera Macías ocupó la vacante y llenó el espacio con la prudencia, la inteligencia y la mesura que, a su antecesor, en el último momento, le faltaron.
Hacienda y Crédito Público actuaba como una vicepresidencia o una supersecretaría desde hace 30 años, cuando el gobierno se encaminó por la ruta comúnmente conocida como “neoliberalismo”, en donde las normas del mercado rigen la economía, y donde se vigilan, atienden y controlan las variables macroeconómicas como gasto e inflación, se minimiza o desaparece la participación del Estado en la economía con los resultados de sobra conocidos.
Urzúa Macías estaba comprometido con el nuevo proyecto propuesto y encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, pero la inercia de la Secretaría de Hacienda y la fuerza del modelo económico-financiero en vigor lo atrapó y se resistió a asimilar y menos adoptar los cambios que se le demandaron. Justificó, posteriormente o sea tarde, su renuncia en desacuerdos con funcionarios y con el proyecto de la 4T, pero exhibió su rechazo al proyecto.
De paso quedó perfectamente claro ese viejo y popular dicho que afirma que “aquí todos pueden ser útiles, pero nadie es indispensable”.
La última semana fue agitada, aprovechada por los adversarios políticos de AMLO, siempre atentos para revivir los presagios de tormenta o el rotundo fracaso de la 4T. Sin embargo, el tiempo sigue su curso.
Sin “guaruras”, como era antes la costumbre de todo acto oficial, pero que resulta notabilísimo en zonas donde se conoce el dominio de la delincuencia organizada, el Presidente Andrés Manuel López Obrador visitó Tierra Caliente, del lado michoacano, y lanzó un reto a los criminales: “a ver quién puede más”, pero no se trató de un desafío envalentonado o “sobrado”, referido a enfrentar la delincuencia con la fuerza del Estado, lo cual en los pasados lustros disparó la violencia hasta niveles inimaginables, sino se refería a que la apuesta es más llana y audaz: darle opciones a los jóvenes, impulsarlos a que estudien, a que obtengan un trabajo y sean productivos, apartarlos del atractivo que les puede significar un ingreso inmediato al sumarse a las filas de la delincuencia.
Rescatar a la juventud es la prioridad de la cuarta transformación que encabeza el presidente. No violencia contra violencia, sino garantizar salud, educación y trabajo para evitar que los jóvenes caigan en las redes de la delincuencia.
El abandono de las nuevas generaciones fue el antecedente que facilitó el crecimiento y empoderamiento de las bandas que pudieron hacerse de elementos con los cuales perpetuar su actividad ilícita.
Ya no les será tan simple, aunque ya han aprendido la fórmula y también tienen su estrategia.
Es sabido de presuntos delincuentes, el mejor ejemplo sin duda es el del capo colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien patrocinaba equipos de futbol, edificaciones y todo tipo de obras sociales. Así ocurre también ya en México, de acuerdo a distintas versiones. Por ejemplo, el fin de semana, egresados de la Escuela Normal Regional de la Tierra Caliente (Enretic), fueron apadrinados en Arcelia, en ceremonia encabezada por el alcalde Adolfo Torales Catalán, por Johnny Hurtado Olascoaga, presunto líder de La Familia Michoacana, aunque no es el único caso del que se tenga conocimiento. En días pasados se supo que en la comunidad de Pungarabatito, en el municipio de Coyuca de Catalán, la generación de egresados de la primaria local fue a su vez apadrinada por otro presunto delincuente apodado El Kevin, del que ni siquiera se conoce su nombre.
Como puede apreciarse, los delincuentes han tomado el reto de antemano y la batalla no será sencilla.
La decisión del presidente López Obrador de evitar la provocación de la violencia y actuar en causas reales de la descomposición social: falta de un sistema de salud, de educación y de crecimiento económico eficiente, le garantizan resultados diferentes a los obtenidos por los últimos tres gobiernos que apostaron todo a la violencia.
Mientras la estrategia, no en balde llamada “Jóvenes construyendo el futuro”, se despliega por todo el país y da resultados, en otros frentes se apoya a la entidad y los primeros efectos se hacen evidentes.
Hay uno muy notable: la criminalidad que en los pasados años crecía sin freno y sin tope, en los pasados meses por primera vez en mucho tiempo tiende a la baja. Están por conocerse los datos semestrales, pero por lo pronto en el periodo enero-mayo la cifra de homicidios dolosos ha descendido de casi 200 por mes a una media de 130, lo cual implica una reducción de un tercio. El número es todavía muy alto, pero hay resultados.
Otro es que el programa de dotación de fertilizantes lleva ya un avance significativo hasta que se hayan completado todas las entregas, aunque subsiste la sospechosa entrega que en Tixtla encabezó un grupo denominado “Los Amigos”, que saquearon las bodegas de la Secretaría de Agricultura para repartirlo sin control alguno, sin que se presentara ninguna autoridad.
Los nuevos vientos del gobierno que cumplió apenas siete meses tienen claroscuros y una exacerbada crítica permanente, pero ya logró dejar en claro que en esta etapa de México “no sobra el que llega, ni hace falta el que se va”.